Verlaine mola mazo con el Clair de Lune de Debussy
Los mejores momentos

Suite bergamasque, L. 75: III. Clair de lune

Debussy presenta los mejores momentos de Clair de Lune
¡Mira, que soy Debussy, tronco, y aquí te traigo lo mejorcito del Clair de lune, de locos, flipa! ¡Vas a flipar con los momentos en que el piano brilla como una luna de peli, y ojo, que el título me lo mangué de un poema de Verlaine, tío! Pa' que luego no te quedes pillao, mis colegas compositores y yo te enseñamos aquí a reconocer nuestras movidas en cuanto suenan, así que  dale caña al entrenamiento , venga, illo.
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Arranco más lento que un lunes

¡Illo, escucha, que yo arranco el Clair de lune, la tercera movida de la Suite bergamasque, tan pasota que hasta un perezoso me diría «tronco, espabila», flipa! ¡Va en re bemol mayor y con un Andante très expressif, o sea, «tranqui, colega, y con sentimiento», así que son cuatro notillas flotando y la peña ya está en plan siesta de domingo, mazo de calma, joder!

En medio me suelto la melena

Pues nada, a ver, que en el medio yo me piro de la calma un ratillo y la movida se anima, ¡que no todo va a ser dormirse en el sofá, tío! La forma es ternaria, tipo bocata de pan, chorizo y pan, y ese chorizo del medio es el piano poniéndose nerviosillo, en plan abuela cuando suena el timbre, ¡de locos!

Vuelvo a casa y me agobio

¡Venga, que al final yo vuelvo a la calma del principio, quillo, como quien se pira de la juerga y se tira en el sofá, con su coda pa' cerrar, qué descanso, hostia! Pero me rayaba mazo que esta pieza se hiciera tan famosa, ¿sabes?, porque yo temía que me tapara cosas más maduras como La Mer, ¡anda ya, qué movida, colega, el hype se me fue de las manos!
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¡Hostia, colega, ya está, hemos llegao al final del bis! ¿Te ha molao descubrir los mejores momentos del Clair de lune, o qué, tronco? Pues nada, a ver, que esto no se acaba aquí, ¡qué va! Todavía queda mazo de rollo por destripar del Clair de lune, tío, y yo flipo solo de pensarlo. Venga, anda, pica en los enlaces de aquí abajo y sigue currándote la movida, que la peña curiosa siempre acaba petándolo. Y luego, cuando cierres la pestaña, déjate la luna rondando en la cabeza un rato, illo, que con ese flow tan suave se te queda pegada hasta en la cola del súper, ¡de locos!