Platillos a la turca con el Rondo Alla Turca de Mozart
Los mejores momentos
Piano Sonata No. 11 in A major, K. 331: III. Rondo alla turca

Soy Mozart, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Rondo alla Turca. Vas a escuchar cómo el estribillo en forte vuelve una y otra vez, y entenderás por qué esta marcha se queda contigo mucho después de que termina. En esta web, mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que pruébalo en el entrenamiento cuando quieras.
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Empiezo con prisas y de puntillas
Yo abro el Rondo alla Turca en la menor, con una melodía de notas rapidísimas que corren como quien intenta salir de casa sin despertar a nadie. Es el final de mi Sonata n.º 11 en la mayor, K. 331, y empiezo así para que no sepas todavía qué va a pasar.
Llega la banda y se acaba el sigilo
Yo le doy un giro a todo cuando entra el estribillo, una marcha en la mayor, con octavas y en forte, que suena como si de pronto apareciera una banda entera por la esquina. Es mi imitación de las bandas de jenízaros, con sus tambores, sus platillos y sus campanillas, aunque confieso que la he occidentalizado bastante, así que más que Turquía suena a Viena con turbante.
La despedida que no termina de irse
Yo hago que la marcha vuelva una vez más después de pasear por fa sostenido menor, como ese invitado que ya tiene el abrigo puesto y aun así se queda un rato hablando en la puerta. Al final llega una coda que cierra la forma de rondó con un buen portazo, y por eso mucha gente se queda con esta marcha en la cabeza y se olvida de que todavía hay una sonata entera detrás.
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Espero que hayas disfrutado conociendo los mejores momentos del Rondo alla Turca tanto como yo disfruté escribiéndolos. ¿Te ha gustado este recorrido por ellos? Después de tantas vueltas, lo que más me gusta es que una pieza tan breve guarde tanto: el sigilo del principio, la marcha que irrumpe y esa mezcla de Viena y de bandas lejanas que yo imaginé a mi manera. Todavía quedan muchas cosas por descubrir en esta música. Por ejemplo, puedes fijarte en cómo encaja dentro de la sonata completa, en cómo se organiza el rondó o en la historia de mis manuscritos, que tiene algún giro sorprendente. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a continuación y sigue conociendo el Rondo alla Turca. Cuando vuelvas a escucharlo, quizá notes detalles que antes se te escapaban, y eso es lo que más deseo.
