Platillos a la turca con el Rondo Alla Turca de Mozart
Entre bastidores
Piano Sonata No. 11 in A major, K. 331: III. Rondo alla turca

Soy Mozart, y esta es la historia que hay detrás de mi Rondo alla Turca. Vas a saber qué banda militar imité en esta marcha y por qué la Viena de mi tiempo tenía tantas razones para acordarse de los turcos. Y como mis compañeros compositores y yo también te enseñamos aquí a reconocer nuestras obras cuando suenan, ponte a prueba en el entrenamiento cuando quieras.
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Una marcha que a veces va por libre
Alla turca significa «a la manera turca», y así llamé al movimiento que cierra mi Sonata n.º 11. Mucha gente lo toca por separado y lo conoce como la Marcha turca, como si fuera una pieza independiente. En realidad es el último capítulo de una historia más larga, y por eso conviene saber de dónde viene. Para eso tengo que llevarte a la Viena de mi época, que tenía motivos para acordarse de los turcos.Viena todavía se acordaba del susto
En 1683 Viena estuvo a punto de caer en manos de los otomanos, y esas cosas no se olvidan en un par de días. Tres años después, en 1686, Austria recuperó Buda y la ciudad respiró por fin. Con el tiempo el miedo se fue convirtiendo en curiosidad, y lo que antes daba escalofríos acabó poniéndose de moda. Así que cuando yo escribí mi marcha, a los vieneses lo turco les resultaba exótico y bastante simpático.Soldados con muy buena formación musical
Los jenízaros eran soldados de élite de infantería, entrenados desde niños, y su banda está considerada la más antigua banda militar de marcha. Imagínate crecer con un uniforme, una disciplina de hierro y un tambor como mejor amigo. Su música tenía un pulso firme, fuerte y repetitivo, pensado para que un ejército entero caminara al mismo paso. Eso fue justo lo que me llamó la atención: la fuerza de ese compás, más que la melodía.No fue mi primera visita a Estambul
Unos dos años antes yo había estrenado la ópera Die Entführung aus dem Serail, que también juega con el estilo turco. Aquella ópera fue mi paso previo por el estilo turco, antes de escribir esta marcha. Más adelante volví a usar el estilo alla turca en las obras K. 539 y K. 620. Como ves, lo turco fue para mí un recurso al que volvía con gusto, más que una ocurrencia de una sola tarde.Fecha aproximada y misterio incluido
Escribí la sonata hacia 1783, aunque la fecha exacta no se conoce con seguridad y los expertos todavía discuten. A principios de 1784 la publicó en Viena la editorial Artaria, junto con otras dos sonatas mías, la K. 330 en do mayor y la K. 332 en fa mayor. Por qué la compuse o si la toqué alguna vez en público, nadie lo sabe, porque no ha quedado ningún documento que lo diga. Prefiero dejarte esa pregunta abierta antes que inventarme una respuesta bonita.La marcha no sale de la nada
Antes de llegar al Rondo, la sonata empieza con un Andante grazioso, que es un tema con variaciones, y sigue con un Menuetto con su Trio. Los tres movimientos se mueven en la mayor o en la menor, de modo que la sonata entera se queda en la misma familia de tonos. Tocada de principio a fin dura unos veinte minutos, que se pasan más deprisa que una cola en el mercado. Por eso la marcha final suena tan a final de fiesta: llega después de un camino largo y tranquilo.Un rondó con sus caprichos
La forma del movimiento es la de un rondó algo irregular, con el esquema A-B-C-B-A-B y una coda al final. Eso quiere decir que el estribillo vuelve varias veces, pero cada vez después de haber pasado por otro lugar. En la sección C la música se va a fa sostenido menor y el ambiente cambia, como cuando sales de una plaza llena a una calle más callada. Gracias a ese paseo, el regreso de la marcha en la mayor suena más a victoria cada vez.El manuscrito que se perdió por el camino
Mi manuscrito original de la sonata se perdió, y eso incluye hasta la última página del Alla turca. Durante mucho tiempo la fuente principal fue la primera edición de Artaria, la de Viena de 1784. Los intérpretes y los editores tuvieron que fiarse de ella, con las dudas que eso supone cuando ya no queda el papel del autor. Y justo cuando parecía que la historia estaba cerrada, apareció una sorpresa en Budapest.Cuatro páginas en una biblioteca de Budapest
En 2014 Balázs Mikusi descubrió una hoja doble de mi autógrafo en la Biblioteca Nacional Széchényi de Budapest. Son cuatro páginas con buena parte del primer movimiento, desde la tercera variación hasta el final, el Menuetto entero y los diez primeros compases del Trio. Gracias a ellas se sabe que el manuscrito tenía en origen nueve páginas, y que las dos primeras y las páginas 7 y 8 siguen sin aparecer. El Rondo no está entre esas hojas, pero verme otra vez en mi propia letra después de tanto tiempo me hizo mucha gracia.Lo que cambió el hallazgo
El descubrimiento obligó a corregir detalles en la edición Urtext de Henle, que salió en junio de 2015. El papel de esas páginas lleva la filigrana Tyson n.º 67, la misma que tiene un fragmento conservado en Salzburgo. Hay otro detalle curioso: escribí la mano derecha de la sonata en clave de soprano, algo que hoy casi nadie usa para el piano. Así que esa marcha tan conocida todavía guarda secretos, y yo me alegro de que alguien siga buscándolos.---
Ya ves que una marcha de apenas unos minutos puede guardar muchas historias. Detrás de ella hay una Viena que recordaba un gran susto, unas bandas de jenízaros que yo imaginé a mi manera y un final de sonata que la gente decidió tocar por su cuenta. Me gusta pensar que esa libertad es parte de su encanto. ¿Te ha gustado conocer la historia del Rondo alla Turca? Espero que sí, porque a mí me alegra mucho contártela. Todavía quedan muchos aspectos del Rondo alla Turca por explorar. Puedes fijarte en cómo cambia de la menor a la mayor, o en cómo vuelve el estribillo cuando ya crees que se ha despedido. Incluso hay noticias frescas, porque en 2014 aparecieron en Budapest unas páginas de mi manuscrito de esta sonata. Eso me recuerda que una obra, aunque la conozcas de memoria, siempre puede sorprenderte. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y acércate un poco más al Rondo alla Turca. Escúchalo otra vez con calma, y quizá encuentres algo que antes se te había escapado.
