Trompetazo mazo flipante con el Brandenburg Concerto No 2 de Bach
Entre bastidores

Brandenburg Concerto No. 2 in F major, BWV 1047

Bach cuenta lo que hay entre bastidores de Brandenburg Concerto No 2
¡Anda, soy Bach y esto es la historia de fondo del Brandenburg Concerto No 2, tronco, así que arrímate que te la cuento, anda! ¡Vas a flipar con cómo mandé la partitura de Köthen a Berlín en 1721, de mi puño y letra y pa' un margrave, una movida de locos que mola mazo! Pa' que lo sepas, peña, aquí los colegas del gremio y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, ¿te lanzas, tío, con  el entrenamiento de la web ?
---

Mi curro en Köthen, que no era moco de pavo

¡Hostia, colega, ponte cómodo que te cuento la movida desde el principio! Entre 1717 y 1723 yo era Kapellmeister del príncipe Leopold en Köthen, o sea, el jefazo de la música de la corte, tronco. Imagínate: un puestazo en una corte, con músicos a mi disposición y sin agobios, ¡un chollo de los de locos! Pues de ahí sale este concierto, tío, de mi rutina de pillar a los músicos y ponerlos a petarlo.

Un clavecín nuevo y un margrave que flipa

¡Qué va, illo, esto no empieza con una partitura sino con un mueble! En 1719 me planto en Berlín pa' pagar un clavecín nuevo de Michael Mietke, una máquina de instrumento, ¡mazo de pasta, ¿sabes?! Allí conozco al margrave Christian Ludwig de Brandenburg-Schwedt, un tío que vivió de 1677 a 1734, ¡qué nombrecito, flipas! Ese encuentro, pues nada, fue el pistoletazo de to' el rollo que vino después, anda que no.

Una dedicatoria con mucha pose

¡Venga, que ahora viene el postureo, peña! El 24 de marzo de 1721 firmo la dedicatoria y mando el manuscrito desde Köthen hasta Berlín, en plan paquete VIP pa' el margrave. Lo copié yo mismo, a mano y to' currao, y le puse un título en francés, «Six Concerts avec plusieurs instruments», que suena a restaurante pijo, flipas. Ojo, que yo nunca los llamé «Brandenburg», tronco, ese nombre se lo colocaron después, ¡mazo de rebautizo a mis espaldas!

Fecha de caducidad: ni idea, colega

¡Cuidao con las fechas, quillo, que aquí hay lío! El 1721 es solo la fecha de la dedicatoria, o sea, el concierto no lo escribí ese año ni de coña, que lo tenía cocinao de antes. La gente que sabe del tema lo mete entre 1719 y 1720 en Köthen, y hasta dicen que a lo mejor es de más atrás, de mi época en Weimar, ¡nadie lo sabe seguro, tío! Así que mira, un misterio guay de los que molan, rollo detective con peluca y to'.

El fantasma de una versión perdida

¡Atento, que esto es chungo de verdad, peña! Dice la leyenda, o sea, que va de «a ver si es verdad», que antes existió una versión de cámara pa' cinco músicos, un «Concerto da camera in Fa Maggiore». Esa partitura se perdió, ¡puf, volatilizada!, y nadie puede jurar que existiera de verdad, así que ni yo te lo confirmo, ¿sabes? Imagínate: un concierto con gemelo desaparecío, como en las pelis, pero sin pasta de Hollywood y con peluca empolvada.

Tres platos, cero relleno

¡A ver, que te lo explico fácil, colega, que lo de «movimiento» suena a rollo de gimnasio! Piensa en un menú de tres platos: un movimiento es cada plato, un trozo de la pieza con su propio rollo, que luego se acaba y empieza el siguiente. El primero es el Allegro en fa mayor, el entrante con chispa que te despierta de golpe, tío; el segundo es el Andante en re menor, el plato flojito y melancólico, tipo sobremesa en que to' el mundo se calla y suspira; y el tercero es el Allegro assai, el postre a toda leche, también en fa mayor, mazo de rápido, que te deja flipao. ¡Y tres platos, tronco, y ni un solo hueco pa' aburrirse, que aquí no se come mal!

El margrave y su silencio sepulcral

¡Joder, y ahora viene lo más cruel, quillo! No se sabe si el margrave me contestó, si me pagó o si llegó a hacer tocar los conciertos, porque no hay ni un papel que lo cuente, ¡silencio total, de locos! Encima, cuando él la palmó en 1734, en el inventario de su biblioteca no salían los conciertos con nombre y apellidos, o sea, cero mención, ¡qué rayada, tío! Yo mandé la obra maestra y, pues nada, a verlas venir, como quien manda un wasap y se queda en visto pa' siempre.

Un hallazgo pa' flipar

¡Anda ya, que esto parece guion de peli, peña! Pasaron más de cien años de polvo hasta que en 1849 Siegfried Dehn encontró los conciertos, ¡el tío se llevó el premio gordo! Y al año siguiente, en 1850, los publicó, justo cuando se cumplían cien años de mi muerte, ¡qué casualidad más guay, illo! O sea, que casi me resucitan con una fiesta de aniversario y todo, ¡mazo de detalle, la verdad!

Por fin, la grabación completa

¡Venga, tronco, saltamos al siglo XX, que ya hay micrófonos! En 1936 se hizo la primera grabación completa de los seis conciertos, dirigida por Adolf Busch, ¡todo un crack! Imagínate el momento: la peña poniendo un disco de pizarra en casa y escuchando mis conciertos, ¡flipante, de locos, sin Spotify ni na'! Y yo, desde allá arriba, en plan «pues mira, tío, ya era hora», con el pelucón torcío de la emoción.

Mi concierto, de viaje por el espacio

¡Hostia, madre mía, qué pasada, colega! El primer movimiento de este concierto va en el Voyager Golden Record, la nave que mandaron fuera del planeta con música de la Tierra, ¡flipas! Es la versión de la Orquesta Bach de Múnich con Karl Richter, o sea, que mi fa mayor anda por el espacio, a lo suyo, tipo guay total. Pa' que luego digan que lo mío era antiguo, tronco: ¡estoy más lejos de casa que cualquier influencer, brutal!
---
Pues nada, colega, y hasta aquí la movida del Brandenburg Concerto No 2, ¿qué, te mola lo que te he contado o te ha dejado flipao? Mira que yo me quedo rayao pensando en todo lo que dio de sí esta pieza, tronco, desde mi curro en Köthen hasta la trompeta chunga que le puse al clarino. ¡Pero ojo, peña, que aún queda mazo de rollo por destripar en este concierto, illo, y yo no he soltado ni la mitad! Así que venga, no te me quedes pasmao y dale a los enlaces de aquí abajo, que ahí hay más movida pa' seguir flipando con el Brandenburg Concerto No 2, ¡anda ya, tío, que te va a petar la cabeza!