Gioachino Rossini
Compositor

1792 – 1868

Retrato de Rossini
¡Ahí va, tronco, yo soy Gioachino Rossini, un chaval de Pesaro nacido un 29 de febrero, o sea, un rarito del calendario, ¿te flipa? Pues nada, voy a contarte mi vida entera, de pe a pa, sin cortarme un pelo, ¡menuda movida, illo! Y ojo, peña, que mis colegas compositores y yo te enseñamos aquí a reconocer mis temazos en cuanto suenan, ¡así que  dale caña al entrenamiento , venga!
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Un bebé bisiesto con padres de orquesta

¡Ostras, colega, que yo nací un 29 de febrero de 1792 en Pesaro, o sea, que cumplo años una vez cada cuatro, mazo de ahorro en tartas, tío! Mi viejo, Giuseppe, soplaba la trompeta y la trompa, y mi madre, Anna, era costurera, así que en casa había un cacao de ruido y de hilos que flipas. Pillé el rollo de la música pronto, y me mandaron al Liceo Musicale de Bolonia pa' estudiar composición, qué peñazo de solfeo, illo, pero qué bien me vino. Yo era un chaval espabilao que se las sabía todas, ¿sabes?, y ya olía que lo mío iba a ser petarlo con la pasta de los teatros.

Del primer petardo al pelotazo

Mi primera ópera se estrenó en Venecia en 1810, y yo, un crío, tronco, con más cara que espalda, a currar como un loco. Pero el bombazo gordo llegó en 1813 con Tancredi y L'italiana in Algeri, ¡dos hits seguidos, de locos! La peña salía de los teatros tarareando mis melodías, en plan fiebre total, y yo flipando en colores, pa' qué te voy a contar. Vamos, que pasé de ser un random sin un duro a ser la movida del momento, ¡brutal, bro!

Nápoles, mi chiringuito de lujo

¡Venga, que me fichan en Nápoles, hostia!, y de 1815 a 1822 fui el director musical de los teatros reales, un puestazo chungo de bueno. Allí me puse serio, ojo, y me marqué óperas dramáticas como Otello en 1816 y Mosè in Egitto en 1818, que no todo iba a ser cachondeo, tío. En 1822 me casé con la soprano Isabella Colbran, una crack de la voz, y me piré a Viena a ver qué se cocía por ahí. Y allí, mazo de flipe, escuché la Eroica de Beethoven y conocí al mismísimo Beethoven, ¡yo, el chaval de Pesaro, dándole la mano al monstruo!

Las que más molan, de verdad

A ver, que lo gordo es Il barbiere di Siviglia, que se estrenó el 20 de febrero de 1816 en el Teatro Argentina de Roma, y qué rollo más guay, illo. También me salió La Cenerentola en poco más de tres semanas, ¡tres semanas, quillo, una máquina de currar! Y luego está la Obertura de Guillermo Tell, que la tienes aquí en esta web, colega, y es un chute de adrenalina pa' los oídos que te deja flipao. Esa ópera, Guillaume Tell, fue la última que escribí, en 1829, y menudo cierre de fiesta me pegué, brutal, de verdad.

Pitos, abucheos y un silencio muy raro

Ojo, que no todo fue guay: la noche del estreno del Barbero fue un desastre total, con pitos, abucheos y accidentes en el escenario, ¡un churro de noche, tío! Pero me la sudó, anda ya, porque desde la segunda función la peña se rindió y el éxito vino rodao. Lo chungo vino después de 1829, cuando me quedé casi sin escribir ópera en cuarenta años, ¡cuarenta, flipa! Nadie sabe seguro por qué me callé, que si estaba pachucho, que si cambiaron los gustos, así que a ver, mucho rayarse y poca certeza.

Jubilao, pero currando a mi bola

Pues nada, que viví en Bolonia y Florencia, y en 1855 me volví a París con ganas de calma, ¡y de comer bien, jajá, que soy un pillo! Ojo, que no me quedé de brazos cruzaos: empecé el Stabat Mater en 1831 y lo acabé en 1841, y escribí más de 150 piezas pa' los salones, mis Péchés de vieillesse, o sea, pecaítos de vejez, ¡qué morro! Mi último trabajo gordo fue la Petite messe solennelle, de 1863, y mazo de cariño le puse, tronco. Me casé con Olympe Pélissier en 1846, y el 13 de noviembre de 1868 me piré pa' siempre en Passy, París, ¡qué bajón, colega!

Mi herencia, que no es moco de pavo

Primero me enterraron en el Père Lachaise, pero en 1887 me llevaron a la Basílica de Santa Croce, en Florencia, ¡de mudanza hasta después de muerto, hostia! Así que no, no estoy en París, que nadie se líe, que mis huesos se quedaron en Italia, en plan crack. La peña sigue montando mis óperas por to' el mundo y las melodías se te quedan pegás en la cabeza, ¡de locos, vaya movida! Y es que, tío, mis cosas siguen molando mazo, sin cringe ni nada, porque el buen flow no caduca.

Lo que te regalo, colega

Pues mira, lo que quiero pa' ti es que te pilles la Obertura de Guillermo Tell y te pegues un subidón, ¡dabuten, sin pagar un duro! Cierra los ojos, dale al play y deja que el ritmo te arrastre, que es un chute de energía literal. Si al acabar no se te ha dibujao una sonrisa de oreja a oreja, vuelve a ponerla, venga, que tú puedes, bro. ¿Te vienes conmigo a flipar un ratillo, o qué?
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¿Te ha molao el viaje por mi vida, tronco, o te has quedao flipao y con ganas de más, sabes? Pues nada, a ver, que en esta web puedes cotillear mi Obertura de Guillermo Tell, una movida brutal que te pone las pilas, illo, ¡de locos! Venga, dale ya a los enlaces de aquí abajo y písale al rollo, colega, que esa joya te está esperando, ¡no te rayes!
The Barber of Seville Overture
The Barber of Seville Overture
William Tell Overture
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