Giuseppe Verdi
Compositor
1813 – 1901

¡Buenas, tronco, que yo soy Giuseppe Verdi, el compositor de Roncole, y te doy la bienvenida a mi casa, qué pasada! Pues nada, colega, a ver, que me pongo a contarte mi vida entera, con sus risas, sus movidas chungas y to' el rollo, ¿sabes? Y ojo, que aquí en la web mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer mis piezas en cuanto suenan, tío, así que venga, anímate y prueba el entrenamiento , ¡que mola mazo!
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Un chaval de pueblo con un órgano
¡Ojo, colega, que nací en octubre de 1813 en Roncole, un pueblucho perdío cerca de Busseto, tronco! Mi viejo llevaba una posada y despachaba vino y licores, y mi madre hilaba, o sea, currantes de los de verdad y sin un duro pa' tonterías. Desde 1818 el organista del pueblo, Pietro Baistrocchi, me coló lo del órgano, y cuando él la espichó en 1823 me pillé yo su puesto, ¡flipa, un mocoso hecho to' un organista, mazo de guay! En 1825 me fui con Ferdinando Provesi, maestro de capilla en Busseto, a empollar contrapunto y composición, y vaya rayada, illo, vaya rayada.Del portazo al pelotazo
¡Anda ya, que en junio de 1832 el Conservatorio de Milán me pegó un portazo en to' los morros, tío! Yo, sin comerme el tarro, me puse a estudiar por mi cuenta en Milán con Vincenzo Lavigna, a darle caña, que rendirse es de pringaos. Mi Oberto subió a La Scala en noviembre de 1839, ¡primer asalto pa' mi cuerpo, quillo! Pero lo de petarlo de verdad llegó con Nabucco en marzo de 1842, también en La Scala, un exitazo de locos, hostia, que la peña flipó en colores.Milán, mi rollo y mi movida
¡Milán, bro, fue mi movida de toda la vida: allí me dieron calabazas, allí me estrené y allí acabé mis días! Rigoletto lo saqué en La Fenice de Venecia en marzo de 1851, ¡qué hype, colega, qué hype! Mi historia con la soprano Giuseppina Strepponi arrancó en los años cuarenta, tía, ¡y vaya culebrón! Nos casamos en secreto, con ceremonia religiosa y to', en Collonges-sous-Salève en agosto de 1859, sin chivatazos, ¿eh, peña?Aida, la jefa del barrio
¡Hostia, mi Aida, chaval, se estrenó en El Cairo el 24 de diciembre de 1871, en plena Nochebuena, qué regalazo! Es un amorazo imposible de los que te dejan hecho polvo, con un dramón que flipas y una música que te pone el vello de punta. Tiene una marcha triunfal que es puro flow, bro, de las que acabas tarareando por la calle como un loco. Si la escuchas te va a estallar la cabeza, anda, que es como una peli de acción pero cantada, o sea, brutal.Cuando la vida me arreó un viaje chungo
Fíjate, colega, que el 4 de mayo de 1836 me casé con Margherita Barezzi, la hija de mi mecenas, y todo molaba un montón. Pero luego la cosa se puso chunguísima: mi hija Virginia y mi hijo Icilio murieron siendo unos críos, y Margherita se fue en junio de 1840, ¡un palo de los que te dejan planchao! Para colmo, mi ópera cómica Un giorno di regno se fue al traste en septiembre de 1840, ¡un batacazo gordo, tío! Una comedia que no hizo ni pizca de gracia, hostia, qué mal rollo.De viejo, todavía dando guerra
Pues nada, en mayo de 1874 estrené en Milán mi Requiem, escrito en memoria de Alessandro Manzoni, un pepinazo que te deja pegao a la silla. Luego, ya con mazo de años encima, Otello llegó a La Scala el 5 de febrero de 1887, ¡el abuelo seguía en forma, flipas! Y Falstaff, en febrero de 1893, ¡una comedia, tronco, pa' reírme del mundo entero, de locos! Me piré de este mundo en Milán el 27 de enero de 1901, con 87 tacos, tras un ictus, ¡toda una vida a tope, colega!Mi herencia pa' los currantes del pentagrama
¡Mira qué detalle, bro: monté la Casa di Riposo per Musicisti, una casa en Milán pa' músicos jubilaos, que también se merecen su descansito, ¿no? Se levantó entre 1889 y 1899 y abrió en 1902, o sea, cuando yo ya no estaba, qué faena, tío. Y ojo a esto, peña: en el Risorgimento se usaba "Viva V.E.R.D.I." como clave secreta, un truco de lo más chulo. Significaba "Viva Vittorio Emanuele Re d'Italia" y se extendió desde Nápoles en 1859, ¡mi nombre convertido en pancarta, flipante!Lo que quiero pa' ti, crack
¡Venga, tronco, lo que quiero es que te lo pases pipa, sin rollos ni libros gordos! Ponte Aida con los cascos y déjate llevar, que no hace falta saber ni de solfeo ni de leches, vamos, que es un viaje. Si te emociona, te flipa o hasta te sale un lagrimón, ¡misión cumplida, colega, que pa' eso curraba yo! Y si te pica el gusanillo, vuelve, que aquí hay música pa' dar y tomar, ¿vale, máquina?---
¡Venga, tronco, dime la verdad: te ha molao mazo todo el rollo de mi vida, o qué, pa' qué voy a andarme con chorradas! Pues nada, colega, ahí en la web te espera la Aida, una movida flipante que petó en El Cairo en 1871, ¡de locos, ya verás! Venga, que no se diga, pícale ya a los enlaces de aquí abajo y písate esas obras, chaval, ¡a tope y sin rayarte!
