Sin compás y pasotón con la Gnossienne No 1 de Satie
La guía de escucha

Gnossienne No. 1

Satie presenta una guía de escucha de Gnossienne No 1
¡Buenas, peña, soy Satie y esta es la guía de escucha de la Gnossienne No 1, un viaje chulo pa' que te enteres de to'! Vas a aprender a seguir esa melodía lentorra y chunga que da mil vueltas sin barras de compás, tipo laberinto, pa' que no te pierdas ni una curva, ¡flipante! Pues nada, tronco, aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más sonar, así que  mete mano al entrenamiento , ¿te atreves, crack?
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Siéntate, tronco, y no te me duermas

¡Venga, colega, pon la oreja que te explico cómo se pilla esta movida, que es más fácil que pedir una caña! Es un piano solo, tío, sin batería ni guitarra ni nadie arrimando el micro, así que todo el rollo va de una melodía que se pasea sola y una mano izquierda que la acompaña tranquilita. Tú no te rayes contando pulsos, ¿vale?, déjate llevar como el que flota en una piscina, ¡flipas! Si te entra el sueñecito, qué va, no pasa ná', que esto va lentorro de narices, pero tiene un puntillo chungo y misterioso que te deja enganchao.

Un nombre que ni yo sé deletrear sin sudar

¡Ojo, que la palabra ni me la inventé yo, tronco, que ya andaba por la literatura francesa antes de que yo pisara el barrio! Por aquel entonces yo andaba metido en movidas gnósticas, o sea, rollo místico a tope, y la peña dice que de ahí tira el nombre. Me presentó a la secta de los Rosacruces Joséphin Péladan, un tío bien raruno, y luego me pirié de allí con la música a otra parte, ¡qué cuajo! Y el significado exacto, quillo, nadie lo tiene claro: o el baile del laberinto o la gnosis, ¡elige tu movida y a rayarte un rato!

Ni sonata ni rondó: aquí manda mi cabeza

Elegir la forma fue una aventura de las gordas, tío, y te aviso de que aquí no hay sonata ni rondó ni ningún rollo de manual. Es una cosa libre, sin compás ni barras, que va fluyendo como un río con mala leche, ¡sin freno de mano, colega! Yo la oigo en tres secciones, a ojo de buen cubero, que no hay cartel que lo diga, ¡no me vengas con el pergamino, chaval! Ahora vamos una por una, así que agárrate, que viene lo bueno, ¡flipas en colores!

Sección 1: El paseo misterioso del gato sin prisa

Arranca la melodía solita, tío, lenta, lentísima, tipo Lent, con un aire de peli de intriga que te deja pegao a la silla. Abajo la mano izquierda hace un balanceo suave y repetitivo, como la mecedora de la abuela, ¡mazo hipnótico, de verdad! El ambiente es oscuro y medio melancólico, en plan callejón de Montmartre a las tantas, ¡menudo rollazo más guay! Aquí no hay prisas ni petardazos, colega, solo un runrún que se te mete en la cabeza y no se pira ni a tiros.

Sección 2: La melodía da más vueltas que un perdío

Luego la cosa se tuerce un poquillo, quillo, y la melodía se pone a dar vueltas como el que busca la salida del laberinto, ¡de locos! El tempo sigue lentorro, que yo no soy de acelerar, tronco, pero el ánimo se vuelve más inquieto y raruno. Notas que suben, notas que se resbalan, adornitos por aquí y por allá, ¡parece un móvil sin batería buscando cobertura, flipa! Todo eso es puro cuento de misterio, ¿sabes?, y tú con la oreja pegá, ¡brutal, illo!

Sección 3: Vuelta al barrio y a fundir a negro

Al final regresa ese aire del arranque, como cuando vuelves al barrio y todo sigue igual, ¡qué sensación más guay, chaval! Todo se va calmando, tío, la música se apaga despacito y es como si me guiñara el ojo antes de pirarse, ¡qué jartá de bonito! Si has visto la peli The Painted Veil, del 2006, ahí Lang Lang la toca en la banda sonora, ¡menuda máquina, el crack! Y de propina, tronco, salió publicada por primera vez en Le Figaro musical en septiembre de 1893, ¡mira tú qué cosas, anda ya!

Dale al play y que te aproveche, colega

Pues nada, ahora te toca a ti, tronco: ¡dale al play y déjate caer en la música como en un sofá gigante! Mientras suena, ten en la cabeza lo que hemos hablao, ¿vale?, el balanceo, el laberinto y esas vueltas raras, ¡que no se te escape ni una! Ojalá te flipe el viaje por mi Gnossienne No 1 tanto como me flipó a mí cuando la parí, ¡de lujo total, illo! ¡Y si te quedas sopao, tranquilo, que la culpa es de lo lentorro y no tuya, venga ya!
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¡Pues nada, colega, que hasta aquí llega la guía de escucha de la Gnossienne No 1, y menudo viaje más flipante nos hemos pegado, tío! ¿Te ha molado todo lo que has pillado de la guía de escucha de la Gnossienne No 1, tronco, o te ha sabido a poco? A ver, que ni de coña esto se acaba aquí, porque en la Gnossienne No 1 queda mazo de rollo por destripar, ¡y yo con ganas de seguir! Fíjate, que comparte acordes y ritmos con la No 3, en plan hermanas chungas del mismo laberinto, ¡de locos! Y ojo, que otras tres Gnossiennes salieron en 1968, mucho después de que yo me pirase de este mundo, ¡qué movida, quillo! Así que dale ya a los enlaces que tienes por ahí, peña, y sigue cotilleando la Gnossienne No 1 a tope, ¡venga, que no muerde! Y cuando vuelva a sonar ese pianito lentorro, cierra los ojos y piérdete en el laberinto, illo, ¡que ahí dentro se está de lujo!