Claude Debussy
Compositor
1862 – 1918

Soy Claude Debussy, compositor francés, y nací en 1862 en Saint-Germain-en-Laye, a las afueras de París. Ahora voy a contarte la historia de mi vida, con sus alegrías, sus tropiezos y, por supuesto, mucha música. Aquí, mis compañeros compositores y yo también te enseñamos a reconocer mis obras en cuanto suenan, así que prueba el entrenamiento cuando quieras.
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Un hijo de la porcelana
Nací el 22 de agosto de 1862 en Saint-Germain-en-Laye, muy cerca de París, en una casa donde la música no tenía ningún peso. Mi padre, Manuel-Achille, tenía una tienda de porcelana y mi madre, Victorine, era costurera, así que en mi familia se sabía mucho de platos y de hilos, pero nada de sonatas. Aun así, en octubre de 1872, con diez años, entré en el Conservatorio de París, y allí me tocaron como profesores Marmontel para el piano y Guiraud para la composición. Imagino que mis padres me miraban con la misma cautela con que se mira una taza muy frágil que, de repente, ha empezado a sonar.Un premio, un fauno y una ópera
En 1884 gané el Premio de Roma con una cantata titulada L'enfant prodigue, y con eso dejé de ser un alumno prometedor para convertirme en alguien de quien se hablaba. El golpe de verdad llegó el 22 de diciembre de 1894 en París, cuando se estrenó mi Prélude à l'après-midi d'un faune, inspirado en un poema de Stéphane Mallarmé. Es una música que empieza como quien despierta de la siesta, sin prisa y sin saber muy bien hacia dónde va, y justo ahí está su encanto. El 30 de abril de 1902 estrené mi ópera Pelléas et Mélisande, y ya nadie dudó de que yo tenía una voz propia.Roma por obligación, París por vocación
El premio traía una condición: tuve que vivir en la Villa Medici, en Roma, desde enero de 1885 hasta marzo de 1887. Fueron más de dos años lejos de París, una ciudad que yo ya sentía mía. De vuelta en París, en la Exposición de 1889 escuché la música de gamelán de Java, con sus campanillas y sus capas de sonido que se superponen sin ninguna prisa. Aquello me dejó huella para siempre, y más tarde se oyen sus ecos en «Pagodes», una de las piezas de Estampes.La luna que todo el mundo conoce
Si has oído algo mío sin saberlo, seguramente fue Clair de lune, que no es una obra aparte, sino el tercero de los cuatro movimientos de mi Suite bergamasque. El título viene de un poema de Paul Verlaine, y la música tiene esa luz suave y quieta que apenas se atreve a moverse. Sobre cuándo la escribí exactamente, la historia cuenta que la primera versión pudo nacer hacia 1890 y que la retoqué antes de publicarla en 1905, pero nadie lo sabe con certeza. Entre mis otras obras, La mer, que compuse entre agosto de 1903 y marzo de 1905, es una de las que más orgulloso me hacen.Monsieur Croche y otras contradicciones
Durante casi todo 1901 escribí crítica musical en La Revue Blanche bajo el seudónimo de «Monsieur Croche», que me permitía opinar con total libertad y sin que nadie me pidiera cuentas. También tengo que decirte que me molestaba mucho que me llamaran «impresionista», una etiqueta que nunca acepté. En lo personal, me casé con Lilly Texier en octubre de 1899, pero el 15 de julio de 1904 la hice marcharme, y no es el capítulo de mi vida del que mejor me siento. Es una de esas cosas que uno cuenta porque forman parte de la verdad, aunque no lo dejen en buen lugar.Los últimos años
En octubre de 1905 nació mi hija Claude-Emma, a quien todos llamaban «Chouchou». El 20 de enero de 1908 me casé con Emma Bardac, y con ella viví los años que me quedaban. La enfermedad me venció en París el 25 de marzo de 1918, a los 55 años, por un cáncer de colon. Chouchou murió en la epidemia de difteria de 1919, apenas un año después que yo, y de eso solo puedo hablarte con la voz muy baja.Lo que dejé sobre la mesa
Después de mí, mucha gente entendió que una pieza no tiene por qué avanzar siempre por el camino más previsible. Un acorde puede quedarse en el aire solo por su color, y un silencio puede decir tanto como una melodía entera. Yo prefería sugerir antes que explicar, igual que un buen amigo que te señala la ventana en lugar de describirte el paisaje. Esa forma de escuchar sigue viva, y me alegra pensar que a lo mejor tú la heredas esta tarde.Lo que me gustaría regalarte
No quiero que escuches mi música con un manual en la mano, ni que te preocupes por saber si entiendes algo. Lo que deseo es que te sientes cómodo, cierres los ojos y dejes que los sonidos te lleven donde quieran. Tal vez veas una noche con luna, tal vez el mar, o tal vez simplemente descanses un rato de las prisas del día. Si al final de Clair de lune te quedas un instante en silencio sin querer, te prometo que habré conseguido lo que buscaba.---
¿Te ha gustado conocer un poco mejor mi vida, desde aquella tienda de porcelana de mi padre hasta las últimas páginas que escribí? Ahora puedes adentrarte en la obra mía que encontrarás en esta web: Clair de Lune, el tercer movimiento de la Suite bergamasque, con su título tomado de un poema de Paul Verlaine. Haz clic en los enlaces de más abajo y deja que esa música te lleve a donde quiera.
Clair de Lune
Suite bergamasque, L. 75: III. Clair de lune
