Improvisando a escondidas con la Fantaisie-Impromptu de Chopin
Los mejores momentos
Fantaisie-Impromptu in C-sharp minor, Op. 66

Soy Chopin, y esto que vas a escuchar son los mejores momentos de mi Fantaisie-Impromptu. Te traigo los pasajes que hicieron que una obra que yo nunca publiqué, y que salió a la luz en 1855, siga siendo de las más tocadas del piano. Si quieres aprender a reconocer mis piezas y las de mis compañeros de oficio cuando suenen, en esta web te enseñamos, así que prueba el entrenamiento cuando te apetezca.
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Una mano corre y la otra pasea
Yo abro la Fantaisie-Impromptu con un Allegro agitato en do sostenido menor, y la mano derecha sale disparada como si llegara tarde a coger el tren, mientras la izquierda va a lo suyo con un ritmo distinto. Que no te engañe: las dos manos no se pelean, solo se llevan la contraria con mucha educación, y de ese choque nace la inquietud que notas desde el primer compás.
La ventana abierta
Cuando ya te he dejado sin aliento, yo freno en seco con un Largo y paso a un Moderato cantabile en re bemol mayor, que es como abrir una ventana en una habitación llena de humo. Esa melodía tan cantable gustó tanto que, mucho después de mi muerte, en 1917 se publicó una canción basada en ella, "I'm Always Chasing Rainbows", algo que yo jamás habría imaginado.
Un final con acorde de despedida
Yo cierro con un Presto que vuelve a lanzar las notas a toda velocidad, y la pieza termina en un acorde de do sostenido mayor arpegiado, como si por fin me permitiera sonreír después de tanta agitación. Lo curioso es que yo nunca la publiqué: la sacó mi amigo Julian Fontana en 1855, seis años después de mi muerte, y así una de mis piezas más tocadas llegó al público sin que yo tuviera que dar la cara.
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Ya ves que una pieza que yo nunca quise publicar ha acabado siendo una de las más tocadas de todo mi repertorio. Cuando pienso en ello, me hace sonreír: en mi lecho de muerte pedí que se destruyeran mis manuscritos inéditos, y por suerte mi amigo Julian Fontana no me hizo caso. Gracias a eso, en 1855 la Fantaisie-Impromptu llegó por fin a las manos de los pianistas, y desde entonces no ha dejado de sonar. Después de recorrer juntos esa mano derecha inquieta, esa pausa tan luminosa y ese final que se apaga con un acorde arpegiado, me gustaría saber algo. ¿Has disfrutado descubriendo los mejores momentos de la Fantaisie-Impromptu? Si te ha quedado ganas de más, te cuento que aún hay muchos rincones por explorar. Todavía podemos hablar de por qué guardé la obra en un cajón, de su parecido con la Sonata "Claro de luna" de Beethoven o de la huella que ha dejado en otros músicos. Y hay un detalle curioso: el título de "Fantaisie" probablemente ni siquiera lo elegí yo. Por eso te invito a que hagas clic en los enlaces que tienes a continuación y sigas explorando la Fantaisie-Impromptu a tu ritmo. Escúchala de nuevo con calma, y quizá descubras un matiz que se te había escapado la primera vez.
Grabación: Frank Levy, Public domain
