Improvisando a escondidas con la Fantaisie-Impromptu de Chopin
Entre bastidores

Fantaisie-Impromptu in C-sharp minor, Op. 66

Chopin cuenta lo que hay entre bastidores de Fantaisie-Impromptu
Soy Chopin, y te doy la bienvenida a la historia que hay detrás de mi Fantaisie-Impromptu. Aquí vas a conocer en qué momento de mi vida la escribí y por qué nadie sabe con certeza el motivo de que nunca la publicara. Cuando quieras aprender a reconocer una pieza nada más oírla, mis compañeros compositores y yo te ayudamos en esta web, así que  anímate con el entrenamiento .
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Un pianista que casi nunca tocaba en público

Cuando escribí la Fantaisie-Impromptu, en 1834, llevaba ya tres años viviendo en París. Ganaba un buen dinero publicando mis obras y dando clases a alumnos de familias acomodadas. Los conciertos grandes me gustaban poco, y rara vez subía a un escenario delante de mucha gente. Prefería con diferencia un salón pequeño y un público que pudiera contar con los dedos de las manos.

Un viaje, un amigo y una despedida

Aquel mismo año me fui con Ferdinand Hiller al festival de música de Aachen, y de camino conocí a Mendelssohn en Düsseldorf. Un año después, en Carlsbad, vi a mis padres por última vez, aunque entonces yo todavía no podía saberlo. En ese mismo viaje conocí también a Maria Wodzińska, y esa historia merecería otro rato de charla. Con todo esto en la cabeza, imagínate cómo estaba yo de agitado cuando escribía esa música.

Una partitura con nombre de baronesa

Existe un manuscrito de 1835 que lleva escrito en la portada que lo compuse para la baronesa d'Este. Fíjate bien, porque eso no es una dedicatoria impresa, sino una anotación en una hoja a mano. Mucho tiempo después, Arthur Rubinstein supuso que esa frase quería decir que alguien me había pagado el encargo. Si es así, tendría sentido que la pieza se quedara en manos de quien pagó y no en las imprentas, como quien compra un traje a medida y no lo cuelga en el escaparate.

El misterio de la partitura guardada

Yo nunca publiqué esta obra, y ni siquiera yo te diría hoy con certeza por qué. Se cuenta que pudo ser por ese posible encargo pagado, y también por lo mucho que se parece a la sonata «Claro de luna» de Beethoven. Esa sonata está en el mismo do sostenido menor, y Ernst Oster señaló después que mi sección central en re bemol mayor recuerda al segundo movimiento de la sonata. Oster encontró además un pasaje veloz y una cadencia en el final que coinciden con los de Beethoven, así que no es una sospecha tan descabellada.

Otro impromptu andaba por ahí

En 1834 se publicó también un Impromptu en mi bemol mayor de Ignaz Moscheles, y mi obra se le parece más de lo que a mí me hubiera gustado reconocer. Entre compositores nos escuchamos unos a otros, y a veces una idea ajena se te queda dentro sin que te des cuenta. Quizá fuera otro motivo para guardar mi pieza en un cajón y esperar. No lo sé, y prefiero dejarlo así, como una duda que me acompaña desde entonces.

Lo que pedí al final de mi vida

Antes de morir, en 1849, expresé el deseo de que se destruyeran todos mis manuscritos sin publicar. No quería que saliera a la luz nada que yo no hubiera revisado y dado por bueno. Afortunadamente para ti, y quizá para mí, mi deseo no se cumplió del todo. Gracias a eso hoy puedes escuchar esta pieza, aunque la hubiera encerrado bajo llave.

Fontana al rescate

Julian Fontana era mi amigo en París y además mi copista, el hombre que hacía de todo cuando yo no daba abasto. Mi madre y mis hermanas le pidieron que eligiera entre mis obras inéditas, y él seleccionó veintitrés piezas para piano. Las agrupó con los números de opus del 66 al 73, y la Fantaisie-Impromptu fue la primera de la lista. Se publicó en 1855, y por eso su número de opus no dice nada sobre cuándo la escribí, porque la compuse mucho antes de que alguien la numerara.

Un título que quizá no es mío

Probablemente la palabra «Fantaisie» del título no la puse yo, y hoy casi nadie lo recuerda. Además, mi manuscrito y el texto impreso por Fontana no coinciden en varios detalles. Aun así, la versión de Fontana es la que más se toca, así que quien me escucha hoy suele oír su edición. No me enfado por ello, porque gracias a su trabajo la obra llegó hasta ti.

Rubinstein y la subasta de París

En 1960, Arthur Rubinstein compró en una subasta de París el álbum de la baronesa d'Este. Allí estaba el manuscrito que yo escribí a mano, con mi letra y mis correcciones. En 1962 lo publicó en la editorial G. Schirmer, de modo que por fin pudo verse tal como lo dejé. A mí me hace gracia pensar que una partitura guardada durante más de un siglo acabara en manos de un pianista tan grande.

Por qué sigue sonando

Hoy es una de mis obras más tocadas, aunque James Huneker llegó a decir que algunos pasajes le parecían empalagosos. Otros compositores me citaron más tarde: Federico Mompou en su décima variación sobre un tema mío, y George Crumb en su Makrokosmos. Su melodía central también se convirtió en la canción «I'm Always Chasing Rainbows», que se estrenó en Broadway en marzo de 1918. Y al final, después de tanta carrera, la pieza se despide con un acorde de do sostenido mayor arpegiado, como quien cierra la puerta con suavidad.
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Hemos llegado al final de la historia, y me quedo con una idea que todavía me hace pensar. Una pieza que yo guardé y nunca quise publicar acabó convertida en una de las más queridas de todo el repertorio para piano. Nadie sabe con certeza por qué la dejé en un cajón, y quizá sea mejor que ese misterio siga ahí. Si no fuera por mi amigo Julian Fontana, que la publicó en 1855, tal vez tú no la conocerías. Por eso me alegra tanto que hoy suene en tantas casas y en tantas salas de concierto. ¿Te ha gustado conocer la historia de la Fantaisie-Impromptu? Yo espero que ahora la escuches con otros oídos, sabiendo de dónde viene y por qué tardó tanto en llegar hasta ti. Aun así, esta obra guarda mucho más de lo que hemos contado aquí. Todavía puedes fijarte en cómo se construye, en las melodías que esconde y en la huella que ha dejado en otros músicos. Te invito a pulsar en los enlaces que tienes a continuación y a seguir explorando la Fantaisie-Impromptu a tu ritmo. Te aseguro que cada vez que vuelvas a ella encontrarás algo nuevo.