Un tenor en vela con Nessun dorma de Puccini
Los mejores momentos

Nessun dorma, from Turandot, SC 91

Puccini presenta los mejores momentos de Nessun dorma
Soy Giacomo Puccini y te doy la bienvenida a lo mejor de Nessun dorma. En solo tres o cuatro minutos vas a oír cómo la espera de Calaf, de noche y a solas, crece hasta llegar a ese «Vincerò!» final que todo el mundo recuerda. Si quieres aprender a reconocer nuestras obras en cuanto suenan,  prueba el entrenamiento : en esta web mis colegas compositores y yo te enseñamos a hacerlo.
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Una orden que quita el sueño

Yo abro el aria con un eco de los heraldos, que anunciaron la orden de la princesa Turandot: nadie en Pekín puede dormir hasta que se descubra el nombre del príncipe desconocido. Ese príncipe, Calaf, canta solo en los jardines del palacio, de noche y con luna, y el título, «Que nadie duerma», es una orden bastante difícil de cumplir a las tres de la madrugada.

Subiendo la escalera sin ascensor

En la parte central yo dejo que la melodía vaya creciendo poco a poco, como quien sube una escalera larga sin ascensor, sin prisa pero sin parar. Justo antes del punto más alto se oye a lo lejos un coro de mujeres, que llega como un susurro desde otra habitación y le da al tenor el impulso que necesita.

La nota que no se acaba

Yo termino el aria con un «¡Vincerò!» y, aunque hoy los tenores sostienen las notas hasta que al público se le acaba el aire, en mi partitura el si es cortísimo y el la es una redonda, sin ninguna indicación de alargarlas. Esa costumbre es cosa de la tradición de los intérpretes, y yo me morí en 1924 dejando la ópera sin terminar, así que fue Franco Alfano quien la completó y quien hizo volver este tema al final con un regreso triunfal.
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Cuando pienso en Nessun dorma, me sigue admirando que tres o cuatro minutos de música hayan llegado tan lejos. Yo la escribí para un jardín a la luz de la luna, dentro de una ópera, y hoy se oye en estadios, en el cine y en tantas casas donde nadie sabe quién es Calaf. Quizá por eso me gusta tanto que una melodía pueda salir de su escena y seguir viva por su cuenta. Mi Turandot se quedó sin final en 1924, y fue Franco Alfano quien la completó a partir de mis apuntes. Es hermoso que, en esas últimas páginas, vuelva a sonar el tema de Nessun dorma, como si la ópera no quisiera despedirse de él. ¿Qué tal, te ha gustado este paseo por los mejores momentos de Nessun dorma? Todavía queda mucho por explorar: cómo nació Turandot, el estreno de 1926 en La Scala de Milán y las voces que han hecho suya esta aria. Te invito a pulsar en los enlaces que encontrarás en esta página para seguir descubriendo Nessun dorma. Y la próxima vez que la escuches de noche, tal vez entiendas un poco mejor por qué nadie quiere dormir.

Grabación: Aureliano Pertile, Public domain