Giacomo Puccini
Compositor

1858 – 1924

Retrato de Puccini
Soy Giacomo Puccini, compositor nacido en Lucca, y me alegra mucho que hayas llegado hasta aquí. Voy a contarte la historia de mi vida, con sus alegrías, sus tropiezos y, sobre todo, con mucha música. En esta web mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que si te apetece probarlo,  entra en el entrenamiento  cuando quieras.
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Sexto de nueve y con la música en casa

Nací en Lucca el 22 de diciembre de 1858, el sexto de nueve hermanos, así que desde pequeño aprendí a hacerme oír en una casa llena de gente. Mi padre, Michele, era compositor y maestro di cappella, es decir, el responsable de la música en la iglesia, y mi madre se llamaba Albina Magi. Estudié en Lucca con varios maestros, entre ellos mi tío Fortunato Magi, y en 1880 me diplomé en la escuela Pacini. Después me fui unos tres años al Conservatorio de Milán, donde tuve como profesores a Amilcare Ponchielli y a Antonio Bazzini.

De alumno aplicado a compositor con público

Mi primera ópera, Le Villi, se estrenó en el Teatro Dal Verme de Milán el 31 de mayo de 1884, y para mí fue como salir por fin de la escuela. Si nunca has ido a la ópera, imagínate una obra de teatro en la que los personajes cantan lo que sienten, acompañados por una orquesta entera. Con Manon Lescaut, estrenada en Turín en 1893, empecé a tener un público de verdad. Y en 1896, también en Turín, llegó La bohème, dirigida por Arturo Toscanini, que fue el gran paso que yo buscaba.

Mi rincón entre un lago y el mar

Los teatros importantes me llevaban de ciudad en ciudad, pero yo siempre quería volver a un sitio tranquilo. Desde 1891 pasé la mayor parte del tiempo en Torre del Lago, muy cerca de Lucca y de Viareggio. Hacia 1900 construí allí la Villa Puccini, y viví en ella hasta 1921. Allí encontraba el silencio que necesitaba para escribir, y de allí salía cada vez que una ópera nueva me reclamaba en algún teatro.

Las óperas que todo el mundo reconoce

Tosca se estrenó en el Teatro Costanzi de Roma el 14 de enero de 1900, y después llegó Madama Butterfly. Hoy La bohème, Tosca y Madama Butterfly están entre las diez óperas que más se representan en el mundo, y eso me llena de orgullo. Pero si tienes que escuchar algo hoy, te propongo Nessun dorma, que pertenece a Turandot: un tenor canta una melodía que va creciendo poco a poco, hasta que llega a una nota final que parece no acabarse nunca. No hace falta saber nada de música para entenderla, porque esa melodía se te queda dentro desde la primera vez.

Un fracaso en La Scala y un escándalo en casa

Madama Butterfly se estrenó en La Scala de Milán el 17 de febrero de 1904, y su primera versión fue mal recibida. Ese mismo año me casé con Elvira Gemignani. En 1909 Elvira acusó en público a Doria Manfredi, la criada de la familia, de tener una relación conmigo, y eso era falso. Doria se quitó la vida, la autopsia demostró que era virgen, Elvira fue condenada por calumnia, y un pago mío a la familia Manfredi evitó que cumpliera la pena.

Nuevos mundos y un final en Bruselas

En esos años mis óperas viajaron lejos: La fanciulla del West se estrenó en el Metropolitan Opera de Nueva York el 10 de diciembre de 1910, y Il trittico, en el mismo teatro, el 14 de diciembre de 1918. Entre ambas llegó La rondine, que se estrenó en la Ópera de Montecarlo el 27 de marzo de 1917. A finales de 1923 empecé a tener dolor de garganta, y me diagnosticaron un cáncer; pocos meses antes de morir me nombraron senador vitalicio. Me sometí en Bruselas a un tratamiento experimental de radiación, y allí morí el 29 de noviembre de 1924, a los 65 años, por complicaciones posteriores al tratamiento.

Una ópera que se quedó a medias

Me dejé Turandot sin terminar, y el compositor Franco Alfano completó las dos últimas escenas. La ópera se estrenó en La Scala el 25 de abril de 1926. Me enterraron primero en la tumba de la familia Toscanini, en Milán, y en 1926 mi hijo trasladó mis restos a una capilla de la villa de Torre del Lago, donde sigo. Entre 2004 y 2018 solo Verdi y Mozart se representaron más que yo, según la clasificación de Operabase, y eso me hace pensar que la gente sigue queriendo llorar con buena música.

Lo que quiero que te lleves

Lo que más me gustaría darte es una emoción sencilla, de las que se entienden sin explicación. Mi música habla de gente corriente que se enamora, que sufre y que a veces pierde, y eso sigue siendo igual de humano hoy que en mi época. Déjate llevar por la melodía, sin pensar si sabes o no de música, y fíjate en cómo te cambia el ánimo. ¿Te animas a escuchar Nessun dorma con los ojos cerrados y a contarme qué sientes?
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¿Te ha gustado conocer un poco mejor mi vida, desde mis primeros años en Lucca hasta mis últimos días? Ahora puedes explorar las obras mías que encontrarás en esta web: Nessun dorma. Haz clic en los enlaces de abajo y ven a escucharla conmigo.
Nessun dorma
Nessun dorma, from Turandot, SC 91
O mio babbino caro
O mio babbino caro