Desnudos en Esparta con la Gymnopedie No 1 de Satie
Los mejores momentos

Trois Gymnopédies, No. 1 (1888)

Satie presenta los mejores momentos de Gymnopedie No 1
Soy Erik Satie, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Gymnopedie No 1. En unos tres minutos de piano solo vas a oír cómo una melodía sencilla se posa sobre un vaivén de acordes y se te queda dentro mucho después. Mis compañeros de oficio y yo te enseñamos aquí a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que anímate a  probar el entrenamiento .
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Un portero muy educado

Yo abro la Gymnopedie No 1 con la mano izquierda, que da una nota grave y luego un acorde, un-dos-tres, como quien llama a la puerta con muchísima educación. Encima llega una melodía tranquila en re mayor, y en la partitura escribí «Lent et douloureux», que quiere decir lento y doloroso, así que ya te aviso de que aquí nadie viene con prisa.

Una nube de visita

Yo, a mitad de camino, dejo que se cuele un acorde de mi mayor con séptima, que aparece un momento y se va sin dar explicaciones, como una nube que cruza el salón. Después vuelvo a mecerme entre los acordes de sol mayor y re mayor con séptima, porque he de reconocer que soy un hombre de costumbres.

Sin fanfarria, por favor

Yo termino la pieza sin ningún golpe final ni reverencia, y en unos tres minutos ya se ha acabado, más o menos lo que tarda en enfriarse un café. Años más tarde Debussy la orquestó a petición mía, y gracias a eso mucha más gente conoció mi pieza, que así salió de paseo con orquesta y todo.
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Y hasta aquí llega este paseo por los mejores momentos de la Gymnopedie No 1. ¿Te ha gustado conocerlos? Yo espero que ahora, cuando vuelvas a escuchar esa nota grave y ese acorde que le responde, los notes un poco más cerca, casi como a un viejo conocido. Es una pieza de unos tres minutos, y sin embargo da para mucho más de lo que parece a primera vista. Todavía quedan otros aspectos de la Gymnopedie No 1 por explorar, y tienen su propia historia. Por ejemplo, la manera en que Debussy la vistió con orquesta, o el misterio de qué fue lo que inspiró el título. Si te apetece seguir descubriendo, haz clic en los enlaces que te dejo y sigue explorando la Gymnopedie No 1 a tu ritmo. Ya sabes que conmigo nadie tiene prisa.