Erik Satie
Compositor
1866 – 1925

Soy Erik Satie, un compositor nacido en Honfleur que acabó tocando el piano en los cabarés de Montmartre. Voy a contarte la historia de mi vida, con sus rarezas y sus rincones tranquilos. Aquí, junto a mis compañeros de oficio, te enseño a reconocer mis piezas en cuanto suenan, así que pruébalo en el entrenamiento cuando quieras.
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Un niño de Honfleur que no encajaba en la escuela
Nací el 17 de mayo de 1866 en Honfleur, un puerto de Normandía. Mi madre murió en 1872, cuando yo tenía seis años, y mi hermano y yo volvimos a Honfleur a vivir con mis abuelos paternos. Entre 1879 y 1882 estudié en el Conservatorio de París, pero me despidieron por alumno poco satisfactorio. Hoy me hace gracia, porque de todas las escuelas que he pisado la que más me ha enseñado ha sido la de salir por la puerta.El pianista que tocaba mientras otros bebían
En 1886 hice el servicio militar, pero la bronquitis me mandó a casa y, la verdad, tampoco fui un soldado muy convencido. Me gané la vida tocando el piano en los cabarés de Montmartre, entre ellos Le Chat Noir y Le Lapin Agile. Allí tocaba mientras la gente charlaba. En 1888 se publicó mi primera Gymnopédie en la revista La Musique des familles, y ahí empezó de verdad mi camino.De la colina de Montmartre a las afueras
París era entonces un hervidero de pintores, poetas y gente que opinaba de todo, y Montmartre era su rincón preferido. Yo andaba por allí entre cafés y cabarés, hablando con unos y con otros, y me sentía como en casa. Pero en 1898 me mudé a Arcueil, al sur de París, y allí viví hasta el final de mis días. Era como tener la ciudad cerca para visitarla y una puerta propia para cerrarla cuando ya había tenido bastante.Una música que no se hace notar
Si solo vas a escuchar una obra mía, que sea la Gymnopédie No 1. La compuse entre 1888 y 1890, y es casi lo contrario de lo que se esperaba entonces de la música: sin prisa, sin alardes y sin ganas de impresionar. Una melodía suave y como distraída flota sobre un acompañamiento que se balancea despacio, igual que una cortina movida por una brisa muy leve. Parece sencilla, y lo es, pero quédate un momento a escucharla y verás que esa sencillez tiene algo muy difícil de explicar.Siete trajes iguales y una iglesia propia
No me conformé con ser músico y también fui compositor de la Orden Rosacruz de Joséphin Péladan. Entre 1893 y 1895 fundé y dirigí mi propia iglesia, la Église Métropolitaine d'Art de Jésus Conducteur, que como podrás imaginar no tenía una cola de fieles esperando en la puerta. En 1895, con una pequeña herencia, me compré siete trajes idénticos, y en 1905 me matriculé en la Schola Cantorum de París para volver a estudiar. Todo esto lo hacía con la mayor seriedad, aunque tengo que confesar que bebí mucho durante toda mi vida, y eso no tuvo ninguna gracia.Un escándalo, un final tranquilo
En 1917 estrené Parade, un trabajo con Diaghilev, Jean Cocteau y Pablo Picasso cuya noche de estreno terminó en un alboroto. Esos años me trajeron por fin atención y admiración, sobre todo de los jóvenes compositores. El 1 de julio de 1925 morí en París, con 59 años, de cirrosis del hígado. Me enterraron en Arcueil, el lugar donde había elegido vivir.Lo que dejé a los que vinieron después
Un grupo de jóvenes compositores franceses, conocidos como Les Six, me tomó como inspiración, y eso me alegró mucho. Claude Debussy orquestó la primera y la tercera de mis Gymnopédies, lo cual me parece un honor enorme. Inventé también la expresión «musique d'ameublement», la música de mobiliario, pensada para sonar de fondo sin exigir que nadie dejara de hacer lo suyo. Mucha gente me considera un precursor del minimalismo, aunque eso ya es cuestión de cómo quieras interpretarlo.Lo que quiero regalarte
No quiero que escuches mi música con la espalda tiesa ni con ganas de entender cada nota. Quiero que te sirva de descanso, como un banco en un parque donde puedes sentarte sin que nadie te pida nada. Si te acompaña mientras piensas, miras por la ventana o simplemente no haces nada, ya habrá cumplido su trabajo. Ponte cómodo y empieza por la Gymnopédie No 1, que ella sabe cómo recibirte.---
¿Te ha gustado conocer un poco mi vida, desde las calles de Honfleur hasta los cabarés de Montmartre y mi casa de Arcueil? Si quieres seguir acompañándome, puedes explorar en esta web una de mis obras, la Gymnopedie No 1, que sigue sonando con la misma calma de siempre. Haz clic en los enlaces de más abajo y déjate llevar por ella, sin prisa, como quien pasea sin rumbo fijo.
Gnossienne No 1
Gnossienne No. 1
Gymnopedie No 1
Trois Gymnopédies, No. 1 (1888)
