Gota a gota con el Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop" de Chopin
La guía de escucha
Prelude in D-flat major, Op. 28, No. 15

Hola, soy Chopin, y te doy la bienvenida a la guía de escucha de mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop". Aquí vas a fijarte en cómo mis dos manos se turnan sobre el piano para que ese pulso insistente de una sola tecla nunca pierda el equilibrio frente a la melodía. Y si quieres aprender a reconocer nuestras piezas nada más escucharlas, en este sitio los demás compositores y yo te invitamos a hacer el entrenamiento .
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Un piano que se basta solo
Para disfrutar de mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop", no hace falta que busques violines ni trompetas, porque lo escribí íntegramente para piano solo. Cuando te sientes a escucharlo, te recomiendo que prestes atención a cómo mis dos manos se reparten el trabajo sobre el teclado como si fueran dos personas conversando. Mientras una mano dibuja la melodía principal, la otra mantiene un pulso constante en una sola tecla, marcando un compás de cuatro por cuatro sin ninguna prisa. Fíjate en ese contraste entre la voz que canta libremente y esa nota testaruda que no deja de sonar casi en ningún momento de los cinco a siete minutos que dura la obra.Un apodo pasado por agua
Mucha gente cree que yo bauticé a mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop" pensando en el mal tiempo, pero en realidad publiqué mis veinticuatro preludios sin ningún título descriptivo. El famoso apodo nació porque esa nota que se repite sin parar recuerda al sonido de las gotas de lluvia, y por una historia que contó mi pareja, la novelista George Sand, en sus memorias. Según ella, una noche de tormenta en Mallorca toqué un preludio tras sufrir una pesadilla en la que me ahogaba mientras llovía sobre el tejado, aunque a mí me molestaba bastante que dijeran que mi música era una simple imitación de la lluvia. De hecho, como ella ni siquiera anotó a qué pieza se refería, algunos estudiosos aún dudan de si hablaba de esta obra o de mis preludios sexto u octavo, pero el público ya le puso el chubasquero a este decimoquinto para siempre.El viaje de ida y vuelta
Organizar la estructura de mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop" fue una pequeña aventura, y al final me decidí por una forma ternaria, que en música llamamos A-B-A. Eso significa sencillamente que la obra tiene tres grandes partes: empezamos en un lugar luminoso, nos adentramos luego en un terreno mucho más oscuro y terminamos regresando a casa. Aunque es la pieza más extensa de todo el ciclo que me encargó el fabricante de pianos Camille Pleyel, el recorrido es tan claro que no te vas a perder ni un segundo. Ahora mismo te voy a contar qué ocurre exactamente en cada una de estas tres secciones para que sepas qué esperar cuando empiece a sonar la música.Sección 1: Calma con rima asonante
Abro esta primera parte en la tonalidad de re bemol mayor y con la indicación Sostenuto, que viene a ser mi manera de pedirle al pianista que toque con calma y dejando respirar cada sonido. La mano derecha presenta una melodía serena y cantabile que flota por encima de todo con una suavidad que invita a cerrar los ojos. Justo debajo, la mano izquierda empieza a pulsar una nota la bemol constante que hace de alfombra para la canción, sin robarle nunca el protagonismo. Es como estar sentado junto a la chimenea viendo llover detrás del cristal, bien abrigado y sin ninguna obligación pendiente para el resto de la tarde.Sección 2: Un disfraz para la misma tecla
De repente dejo atrás la tranquilidad inicial y llevo la música hacia do sostenido menor, que en el papel se escribe de forma muy distinta pero en el teclado usa exactamente las mismas notas que la tonalidad anterior. Gracias a ese truco, el la bemol que antes sonaba tan dulce pasa a escribirse como un sol sostenido, aunque el dedo del pianista sigue golpeando la mismísima tecla todo el rato. Aquí la melodía amable desaparece y una procesión grave y sombría empieza a crecer desde el registro bajo del piano hasta volverse casi amenazante. Aquella nota fija que nos hacía compañía al principio se transforma aquí en un martilleo implacable que sube de volumen hasta estallar en el momento más dramático de la pieza.Sección 3: Escampa a tiempo
Justo cuando la tensión de esa tormenta parece que va a romper algo, corto el vendaval de raíz y devuelvo la música a la paz inicial de re bemol mayor. Vuelve a sonar la melodía luminosa del comienzo y nuestro viejo amigo el la bemol recupera su carácter tranquilo, como si el cielo se abriera de golpe tras el aguacero. Esta última parte es bastante más breve que la primera, porque después de tantas emociones fuertes no hacía falta alargar la despedida más de la cuenta. Al final interrumpo por un instante esa nota repetida con una frase suave que sube hacia lo alto del teclado, antes de cerrar la pieza en un susurro definitivo.Tu turno frente al teclado
Ahora te invito a que descubras mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop" con tus propios oídos. Dale al botón de reproducir, ponte cómodo y déjate llevar por el sonido del piano de principio a fin. Mientras escuchas, prueba a seguir el rastro de esa nota incansable y observa cómo cambia de carácter según lo que la rodea. ¡Espero que disfrutes del recorrido por mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop" tanto como disfruté yo al darle vida!---
¿Te ha gustado descubrir cómo escuchar mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop"? Todavía quedan muchos rincones y curiosidades por explorar en mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop", más allá de lo que te acabo de contar. Te invito a pinchar en los enlaces de esta página para seguir adentrándote en mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop".
