Serenata de bolsillo con Eine kleine Nachtmusik de Mozart
IV. Rondo Allegro
Serenade No. 13 in G major, K. 525 ("Eine kleine Nachtmusik")

Soy Mozart, y ahora voy a explicarte el IV. Rondo Allegro, el final de mi Eine kleine Nachtmusik. Vas a oír cómo un tema ligero y saltarín vuelve una y otra vez, y cómo mezclo la forma de rondó con la de sonata sin que se note el truco. Mis compañeros compositores y yo también te enseñamos aquí a reconocer nuestras obras cuando suenan, así que, si te apetece comprobarlo, ponte a prueba en el entrenamiento .
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Cómo escuchar sin saber nada de música
Te propongo una única regla para este final: quédate con la melodía del principio, porque va a volver a visitarte varias veces. Arriba la llevan sobre todo los violines, y la viola, el violonchelo y el contrabajo le preparan debajo un camino ligero para que avance sin tropezar. Cada vez que regrese, fíjate en lo que ha pasado entre una visita y la siguiente, porque ahí está toda la gracia del juego. Es como ese amigo que siempre acaba volviendo a su tema favorito, con la diferencia de que el mío nunca se hace pesado.Un título que dice lo que hay
Escribí «Rondo» porque así se llama la forma en la que una melodía vuelve una y otra vez, y «Allegro» porque quería que todo el movimiento corriera con ganas. En mi catálogo lo anoté sencillamente como Finale, el quinto y último movimiento de la serenata. Si lo ves numerado como cuarto es porque el primer Menuetto con su Trío se ha perdido, ya que falta la hoja del manuscrito donde estaba, y solo se conservan cuatro movimientos. Así que el título es modesto, de los que no esconden nada: una melodía que regresa y un paso vivo.Una forma con doble vida
Este final no se decide del todo entre el rondó y la sonata. Así que mezclé las dos: del rondó tomé la melodía que regresa, y de la sonata la costumbre de presentar ideas, llevarlas de paseo y devolverlas a casa. La música parte de sol mayor y termina en sol mayor, de modo que al final tendrás la sensación de volver a un sitio conocido. Ahora te lo cuento sección por sección, y verás que se sigue con el oído mucho mejor de lo que parece.Sección 1: La visita de siempre
Empiezo con el tema principal, en sol mayor y con un paso vivo, de los que te hacen mover el pie sin darte cuenta. Es una melodía corta, clara y fácil de tararear, y esa es justo su misión: que no se te olvide. Las cuerdas la presentan con ligereza, sin dramatismo ninguno, como quien llega a una casa donde sabe que lo esperan. Quédate con ella, porque será la señal que vas a esperar durante todo el movimiento.Sección 2: Entra un invitado nuevo
Después de la presentación aparece una segunda idea, que se parece lo justo a la primera para llevarse bien con ella. El ritmo sigue siendo vivo, pero la música sale un poco de su terreno y cambia de color, como si de repente se asomara a otra habitación. El ánimo continúa alegre, aunque con un aire más cantarín y menos decidido que el del comienzo. Fíjate en esa diferencia, porque más adelante este invitado también querrá volver.Sección 3: Vuelve el de siempre
Cuando menos lo esperas regresa el tema principal, tal como lo dejaste, y creo que es el momento en que más gente sonríe sin saber por qué. Aquí se nota por qué esto se llama rondó: la melodía hace de estribillo, y todo lo demás gira a su alrededor. Sigue en sol mayor y con el mismo paso ligero, así que lo único que cambia es tu confianza, porque ya lo reconoces. Disfruta de esa sensación, que es la recompensa de haber escuchado con atención la primera sección.Sección 4: Un paseo por casa ajena
Ahora la música se pone más inquieta y empieza a tomar las ideas anteriores para probarlas de otra manera. Pasa por tonalidades que no son la de casa, como quien abre puertas en una casa ajena para ver qué hay detrás de cada una. El ánimo se vuelve menos tranquilo, con una tensión suave que no llega a asustar, pero que te hace desear el regreso. El tempo no cambia, sigue el Allegro, y precisamente por eso se nota tanto que lo que se mueve es el color de la música.Sección 5: Todos de vuelta en casa
Terminado el paseo, el tema principal regresa con la seguridad de quien conoce el camino de vuelta. Detrás llega también el invitado nuevo de la segunda sección, que esta vez se queda en casa y suena mucho más a gusto. Así se cumple la promesa de la sonata, que consiste en presentar las ideas, llevarlas lejos y devolverlas a su sitio. El ánimo es otra vez luminoso, y lo notarás con claridad porque has visto de dónde venía.Sección 6: La última reverencia
Para cerrar, las cuerdas se lanzan a un final enérgico, con ganas de rematar bien lo que empezaron con tanta ligereza. Todo vuelve a sol mayor, la tonalidad de casa, y se afirma con un cierre decidido que no deja lugar a dudas. No hay ninguna sombra al final, solo la alegría de una serenata que termina como quien se despide con una sonrisa. Si has llegado hasta aquí siguiendo la melodía, ya has escuchado este movimiento de principio a fin, y no hacía falta saber música para ello.Ahora te toca a ti
Ahora te invito a que vivas el IV. Rondo Allegro por ti mismo. Pulsa el botón de reproducir y déjate llevar, sin más obligación que sonreír cuando vuelva la melodía de la primera sección. Mientras suena, ten presente lo que hemos hablado: quién la canta, qué invitado nuevo aparece y cuándo la música regresa a casa. Ojalá disfrutes de este viaje tanto como yo disfruté al escribirlo, aunque nunca llegué a verlo impreso, porque la serenata tuvo que esperar hasta 1827 para publicarse.---
Soy Mozart, y con este Rondo Allegro llegamos al final de mi Eine kleine Nachtmusik. Cuando acaba la música, siempre me gusta quedarme un momento con lo que ha dejado, como quien se queda mirando la calle después de que se vaya el último invitado. Un final alegre como este tiene algo curioso: parece que todo se resuelve sin esfuerzo, y sin embargo esa ligereza está muy bien cuidada. ¿Te ha gustado conocer la guía de escucha del IV. Rondo Allegro de Eine kleine Nachtmusik? Ojalá ahora, cuando vuelvas a oírlo, notes cómo regresa la melodía principal y te acuerdes de que cierra una serenata pensada para las tardes y las noches. Pero todavía hay muchas más cosas por descubrir en Eine kleine Nachtmusik, y cada una te la puede hacer escuchar de otra manera. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes aquí y sigue descubriendo conmigo esta pequeña serenata.
