Insomnio chungo y rayao con las Goldberg Variations de Bach
Entre bastidores
Goldberg Variations, BWV 988

¡Aguanta, colega, que soy Johann Sebastian Bach y te voy a largar to' el rollo de la historia de fondo de mis Goldberg Variations, flipas! Vas a flipar con la leyenda del embajador ruso Keyserlingk y el chavalín Goldberg, que tenía 14 añazos cuando salió la obra, un cuentazo mazo guay que nadie sabe si es verdad. Anda, métete en el entrenamiento y verás cómo mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más sonar, tronco, ¡es la leche!
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Mi bautizo no fue el que tú te crees
¡Qué va, tronco, yo nunca le puse "Goldberg Variations" a esta movida, ni de coña! Yo la bauticé "Clavier-Übung", o sea, un nombre más sosete que un bocata de aire, ¿sabes? Lo de Goldberg sale de un cuento que contó Johann Nikolaus Forkel en 1802, pues nada, un chivatazo que llegó mazo de tarde. Y el título formal, pa' que lo sepas, es Goldberg Variations, BWV 988, que suena a matrícula de coche, ¡flipas!Imprenta, pasta y cara de póker
¡Hostia, peña, que en 1741 me la publicó un tal Balthasar Schmid en Núremberg, y eso era una rareza de locos! Que a mí me imprimieran algo en vida era más chungo que ver un gato con corbata, tío. Yo con mi cara de póker por fuera, pero por dentro petándolo, en plan fiestón de colegas. Imagínate la ilusión del currante que ve su obra en papel, ¡brutal!El chisme del embajador y el clavecinista
Pues nada, escucha el cotilleo, que mola: Forkel cuenta que Hermann Karl von Keyserlingk, el embajador ruso, tenía de clavecinista de cámara a un tal Johann Gottlieb Goldberg. El chaval estuvo en ese puesto más o menos de 1737 a 1745, ¿vale? Según el rollo, de ahí sale to' el asunto, pero ojo, que la Sociedad Bach de los Países Bajos lo llama una "bonita leyenda", tronco. O sea, lo de Keyserlingk se sostiene, pero lo de Goldberg está más flojo que un chicle de ayer, anda ya.Un canijo con dedos de crack
¡Joder, illo, el chaval tenía 14 años cuando salió la obra en 1741, que lo bautizaron el 14 de marzo de 1727! Echa cuentas, que no hace falta ser un máquina de las mates, colega. Dicen que estudió con Wilhelm Friedemann Bach y conmigo, un crack de la tecla desde canijo, de locos. Si se la tocó de verdad al conde, ni idea, quillo, eso nadie lo sabe.La copa de oro que solo existe en un libro
A ver, que viene lo bueno del chisme, colega: Forkel dice que el conde me pagó con una copa de oro llena de 100 louis d'or, ¡qué pasta, flipa! Pero solo lo cuenta él, así que huele a rollo legendario, tío. Y lo de que la hice pa' las noches sin dormir del conde, la peña lo repite mazo, pero no está demostrao, ¿eh? Si fuera verdad, yo cobrando en copa, cobrando en oro, ¡mejor que un bizum, tronco!Treinta y pico capítulos de la misma serie
Mira, colega, un movimiento es cada trozo en que se corta una obra larga, como los capítulos de una serie, que acabas uno y respiras antes del siguiente, ¿pillas? Aquí no son movimientos de suite, ojo, sino treinta variaciones sobre una sola aria, o sea, la misma canción con treinta modelitos distintos, guay. Van en diez grupos de tres, y cada tercera es un canon que escala del unísono en la 3 hasta la novena en la 27, y en el centro, la 16, una obertura francesa, que es la pausa de media temporada, ¡de locos! Arrancas con el aria, cierras las variaciones con la 30, el Quodlibet, y remato con el "Aria da Capo e fine", pues nada, temporada completa y a por palomitas.La melodía es postureo, el bajo manda
¡Ojo con esto, tronco!: las variaciones siguen el bajo y los acordes del aria, no su melodía. Es como un edificio con el mismo esqueleto y treinta reformas, un reformón brutal, colega. Por eso suenan distintas y parecidas a la vez, qué rayada, illo. Tú crees que es otra canción y zasca, mismo armazón, ¡te pillo con el truco, máquina!Dos teclados, dos pisos, cero ascensor
Anda ya, que en la portada pido un clavicémbalo de dos teclados, o sea, dos hileras de teclas una sobre otra, como una litera pa' los dedos. Muchas variaciones, la 8, la 11 o la 13 entre otras, lo piden sí o sí, sin truco, colega. Hoy la peña la toca un montón al piano, y mira, no me rayo, me mola, tío. Eso sí, en el clavicémbalo de verdad hay que currárselo, que es un puzle de dedos de locos.El aria con cuaderno y mi copia escondida
Fíjate, quillo, que ya en 1725 el aria andaba por el Cuaderno de Anna Magdalena Bach, mazo antes de que nadie hablara de Goldberg. Mi ejemplar propio apareció en 1974, ¡flipante!, como encontrar un billete en el abrigo del año pasado. Traía catorce cánones sobre el bajo del aria, pues nada, deberes extra que me hice yo solito, ¿sabes? O sea, que seguía dándole vueltas al tema, un rayao de la música total, tronco.Glenn Gould, doble toma y mil copias
¡Ey, mira qué crack, Glenn Gould la grabó en 1955 y otra vez en 1981, dos tomas de la misma movida! Es como repetir selfi con veintiséis años de diferencia, y que los dos salgan guay, qué leche. Y yo, flipao desde mi sitio, pensando: mis treinta variaciones petándolo siglos después, ¡brutal! Así que dale al play, colega, y te vas a pirar con la música, de verdad, ni de coña te arrepientes.---
¡Pues nada, colega, ya se acabó la movida y yo aquí, con el pelucón torcío, flipando contigo! ¿Te mola cómo te he contao el trasfondo de mis Goldberg Variations, o te has quedao con cara de haber pillao un chollo? Mira, tronco, que la cosa no acaba aquí, que hay mazo más rollo por destripar en esta obra, de locos, y yo todavía tengo truquis en la manga. Por ejemplo, ¿sabes qué bicho raro es un quodlibet, o cómo se las apañan mis cánones cada tres variaciones pa' subir escalón a escalón? Anda, illo, pica en los enlaces de aquí abajo y sigue rascando, que hay chicha pa' rato y no te va a costar ni un duro. ¡Venga, crack, a petarlo con las Goldberg Variations, que yo te espero con el clave afinao!
