Dramón mazo tocho con la St Matthew's Passion de Bach
Entre bastidores

St Matthew Passion (Matthäus-Passion), BWV 244

Bach cuenta lo que hay entre bastidores de St Matthew's Passion
¡Mira, soy Bach y te suelto el trasfondo de mi St Matthew's Passion, o sea, cómo se cocinó este pedazo de movida, tronco! Vas a flipar con el estreno, que fue probablemente un Viernes Santo de 1727 en la Thomaskirche de Leipzig, con dos coros y dos orquestas pegándose un meneo de locos. Mazo de guay, chaval: en esta web los demás compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, ¡lánzate y  échale un ojo al entrenamiento , venga!
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El jefazo de los churumbeles cantores

¡Ojo, chaval, que desde 1723 soy el Thomaskantor de Leipzig y me toca currar como un mulo! O sea, el que se come to' el marrón de la música de la iglesia, tío, y a mí no me tosía nadie. De ahí sale esta bestialidad de St Matthew's Passion, la Matthäus-Passion, BWV 244, ¡un pedazo de rollo que te cagas de bonito! Ahí tienes al menda, en plan máquina, con la pluma echando humo y la peña de Leipzig esperando.

Picander y su rollo poético

¡Hostia, que el texto no lo escribo yo, tronco, que lo curra un tal Picander, alias Christian Friedrich Henrici, el colega de las letras! Se agarra a los capítulos 26 y 27 de Mateo, la parte más chunga de la historia, y de ahí tira del hilo. Pero ojo, que no es solo la Biblia pelá, ¿eh?, que las arias y los coros llevan poesía libre de su cosecha, ¡to' un artista, el tío! Y entre medias se cuelan los corales, esos himnos de iglesia pa' que la peña se enganche, ¡mazo de guay!

Viernes Santo y a ver quién se acuerda

Qué va, no me preguntes el día exacto del estreno, colega, que ahí hay un cacao de campeonato. Lo más probable es que sonara el Viernes Santo, 11 de abril de 1727, en la Thomaskirche de Leipzig, ¡y a correr! Pero hay fuentes viejas que dicen que pudo ser hasta el Viernes Santo de 1729, ¡anda ya, dos añitos de diferencia, qué risa! Así que lo dejo en «la historia cuenta», illo, que nadie lo sabe fijo, ¡vaya pitote!

Doble de todo, que yo no me corto

¡Madre mía, que yo no hago na' a medias, chaval: dos coros y dos orquestas, más los solistas, y a petarlo! Imagínate dos bandas de pueblo en plan pique, pero sin pisarse, ¡qué locura, tío! Los coros se van contestando como dos colegas en un grupo de chat que no para, ¡brutal! Y yo con la partitura, pensando «a ver cómo cuadro yo esto», ¡menudo agobio, quillo!

Desfile de instrumentos de locos

¡Flipa con la plantilla, colega: dos flautas travesera, dos oboes, dos violines y una viola, menuda peña! Los oboes a ratos se disfrazan de oboe d'amore o de oboe da caccia, ¡qué postureo de instrumento, tío! Y luego la viola da gamba, que no es el hijo de un chelo y una guitarra ni de coña, ¡es un instrumento de cuerda con arco y con personalidad propia, illo! Pa' rematar, el bajo continuo, que es la base de to' el rollo, o sea, el que mantiene el chiringuito en pie, ¡crack!

El Evangelista, el cuentacuentos tenor

Cuidao con este personaje, chaval: el Evangelista, que es un tenor y te va contando la película paso a paso. Es como el narrador de un pódcast, tronco, solo que cantando y sin anuncios de colchones, ¡qué guay! Mientras él suelta el rollo, los coros se ponen a llorar o a gritar, ¡de locos! Vamos, que sin ese tío cantando la historia nos quedamos en plan «y esto qué es», ¡flipante!

Los movimientos, o los capítulos de mi serie

A ver, un movimiento es como un capítulo de una serie, colega: cada uno con su rollo y su ambiente, y se acaba antes de saltar al siguiente, ¡pa' pillar palomitas! Mi obra tiene 68 movimientos numerados, partidos en dos partes de 29 y 39, o sea, dos temporadas, tronco, ¡un maratón de locos! El 1 es el coro de arranque, «Kommt, ihr Töchter, helft mir klagen», el 39 es «Erbarme dich, mein Gott», ¡cómo mola ese!, y el 57 es «Komm, süßes Kreuz», un aria de bajo con viola da gamba en re menor, ¡qué flow, illo! Y el 68 es «Wir setzen uns mit Tränen nieder», el cierre en do menor y 3/4, el último capítulo de la serie, ¡chungo y precioso, hostia!

La obra que no se me pierde

Oye, que la cosa volvió a sonar el 15 de abril de 1729, el 30 de marzo de 1736 y el 23 de marzo de 1742, ¡menudo fondo de armario, tío! Y mi manuscrito de 1736 sigue vivito y coleando, o sea, el papelote ha aguantao to' este tiempo, ¡flipa! Yo, que nací en Eisenach en 1685 y me piré en Leipzig el 28 de julio de 1750, dejé el tesoro ahí tirao, ¡a ver quién lo pilla! Spoiler, colega: lo pilló un chaval, y ya verás qué movida montó.

Mendelssohn, el chaval que la resucita

¡Qué fuerte, colega: casi cien años después de la última vez, un chaval de 20 años, Felix Mendelssohn, la saca del baúl! Fue el 11 de marzo de 1829 en la Singakademie de Berlín, ¡y la peña se lo curró de lo lindo! Carl Friedrich Zelter le dio su apoyo y Eduard Devrient le echó un cable con el arreglo y la dirección, ¡menudo equipo, tío! Dicen que fue la primera vez fuera de Leipzig desde que la palmé y el momentazo clave del renacer de mi música, ¡vaya pelotazo, tronco!

Tijeretazos y bises

¡Venga, que Mendelssohn le mete un buen tijeretazo: se carga diez arias, cuatro recitativos acompañados y seis corales, menuda podada, illo! Aun así, el 21 de marzo de 1829 lo repiten, ¡a por el bis, colega! Y el Viernes Santo, 17 de abril de 1829, lo dirige Zelter, ¡cerrando el chiringuito con swing, tío! Vamos, que de un baúl empolvao a petarlo en Berlín, ¡y yo mirando desde arriba con cara de «mola, mola»!
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¡Venga ya, colega, que ya te veo con los ojos hechos agua después del viaje! ¿Te ha molao conocer el rollo de la St Matthew's Passion o qué, tronco? ¡Y mira que esto es solo la puntita del iceberg, illo, que queda mazo de tela por rascar en esta movida! Hay un montón de recovecos de esta obra pa' flipar que todavía no has pisado, ¿sabes? Pues nada, dale caña a los enlaces de aquí abajo, ¡que te llevan de cabeza a seguir cotilleando la St Matthew's Passion, anda ya! ¡Cliquea sin miedo, crack, que no muerde ni uno! Y cuando acabes, tú me cuentas, ¡que yo me quedo aquí tan pichi esperando, máquina!