Arcazo currao y dabuten con el Violin Concerto in D Major de Beethoven
Entre bastidores
Violin Concerto in D major, Op. 61

¡Venga, que soy Beethoven, tronco, y esta es la historia de cómo nació mi Violin Concerto in D Major, flipa! Te cuento cómo el crack de Franz Clement tuvo unos dos días pa' empollarse el solo antes del estreno, ¡una carrera de locos, mazo de nervios, tío! Aquí, en esta web, mis colegas del gremio y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más sonar, ¡así que arrímate al entrenamiento y pruébalo, peña!
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Un encargo con nombre y apellido, tronco
Pues nada, en 1806 me puse a currar un concierto de violín pa' un colega, Franz Clement, que tenía 26 añazos y era el violinista jefe del Theater an der Wien, en Viena, ¡mazo de cargo, flipa! O sea, el chaval era un crack con el arco y yo, tipo, "este es mi hombre, a petarlo". Me salió como un traje a medida, pero en vez de tela, notas, ¡qué movida más fina, sabes! Y ojo, que Clement tocaba en un teatro que era su casa, así que el tío jugaba con la peña de Viena delante y sin salir de su barrio, ¡brutal!Mi dedicatoria, chiste de los de to' el día
A ver, en el manuscrito me puse el traje de graciosillo y puse "Concerto par Clemenza pour Clement", ¡toma ya, juego de palabras de los míos, joder! "Clemenza" suena a clemencia, tío, o sea, casi un "ten piedad de mí, chaval" disfrazao de dedicatoria, ¡qué jeta más dura la mía! Y seguí con lo de "primo Violino e direttore" del teatro de Viena, tipo ponerle el carné de jefazo en la frente, ¡flipante! Firmé "L.v. Bthvn 1806" sin una vocal, ¡mira qué ahorrador, venga ya, que ni la tinta me sobraba!Dos días pa' aprendérselo, ¡qué chungo!
Clement pilló la partitura terminada casi encima del estreno, o sea, como dos días pa' comerse el solo entero, ¡de locos, colega! Imagínate que te sueltan el examen final de mates y te dicen "mañana a las nueve, crack", ¡ni de coña, tronco! Dicen por ahí que el hombre se marcó parte del solo leyendo a primera vista, pero eso es de "se cree", que no está documentao, ¿eh, peña? Y lo de que la tinta seguía mojada es un adorno que le han metido luego a la historia, ¡anda ya, no te lo tragues!Estreno con bofetón de crítica
Pues el 23 de diciembre de 1806, en el Theater an der Wien, Clement se subió de solista y estrenó mi criatura, ¡hostia, qué nervios, colega! Y la peña, pues nada, no flipó: el estreno se recibió fatal, ¡mazo de chasco, joder! Un crítico soltó que yo podía dedicar mis grandes talentos, que eso sí no lo negaba, a cosas mejores, ¡vaya zasca, tío, pa' el arrastre me dejó! Pa' que veas, una obra que hoy llena auditorios arrancó con una reseña de las que escuecen, ¡qué cosas, tronco, qué cosas!Mi manuscrito, un cuaderno de garabatos
Mi partitura original está llena de tachones, correcciones y versiones alternativas, o sea, se nota que la escribí con el agua al cuello, ¡mazo de prisas, flipas! Hoy la guarda la Biblioteca Nacional de Austria, en Viena, ¡ahí, tan tranquila, como si no fuera un churro de borrones, chaval! Hay dos versiones del solo escritas de mi puño y letra, y las dos se salen de lo que acabó impreso, ¡menudo rollo, de locos! Qué quería yo al final, pues nada, los expertos no se ponen de acuerdo, ¡así que no me preguntes, que ya estoy criando malvas, jajá!Tres platos y a la mesa, peña
Un "movimiento", tronco, es un trozo del concierto con su propia onda, como cada capítulo de una serie que acaba y tú ya estás en plan "venga, otro", y el mío tiene tres. El primero, Allegro ma non troppo, es el plato fuerte y larguísimo pa' lo que se llevaba entonces, tipo comida de domingo en casa de la abuela, ¡no te levantas de la mesa, flipa! El segundo, Larghetto, dura unos diez minutos y es la sobremesa, el rato de bajar revoluciones, o sea, y acaba con una cadencia que te tira de cabeza al último capítulo, ¡sin respirar, colega! Y el tercero, Rondo (Allegro), otros diez minutitos de fiesta pura, con el tema volviendo una y otra vez como el pesao que no se pira de la barbacoa, ¡brutal, y encima de buen rollo!Orquesta justita, pero matona
Pa' acompañar al violín monté una orquesta de las clásicas, sin trombones, ¡ni uno, tío, que se queden en casa! Metí una flauta y, de oboes, clarinetes, fagots, trompas y trompetas, dos de cada, o sea, parejitas pa' to', ¡un Arca de Noé con instrumentos, mazo de guay! Más los timbales y las cuerdas, y listo, ¡sin liarla parda con el aforo, que no hacía falta! Y con tan poquita peña suena a catedral, ¡qué máquina, joder, cómo cunde!Cadencias: el solo sin red
Una cadencia, colega, es ese rato en que la orquesta se calla y el solista se luce él solito, como el tío que se sube a la mesa del bar a cantar, ¡sin red y con to' el mundo mirando! Pues pa' la versión de violín yo no escribí ninguna, ¡me escaqué, chaval, qué jeta tengo! Así que cada violinista se curra la suya o pilla una prestada, y las más famosas son las de Joseph Joachim y las de Fritz Kreisler, ¡dos máquinas de locos, illo! Total, que según quién toque, el mismo concierto cambia de rollo en ese tramo, ¡mazo de variedad, peña!Mi concierto se hace pianista
Muzio Clementi me pidió una movida y yo mismo arreglé el concierto pa' piano y orquesta, ¡tronco, mi propio remix, flipas! Ahí sí me curré una cadencia larga pa' el primer movimiento, de las que no se acaban, ¡qué pasada, tío! Y lo más random: los timbales se cuelan un ratito con el piano, ¡como el colega que se mete en la foto sin que nadie lo invite! Por eso, si buscas una cadencia mía, ahí la tienes, y no en la de violín, ¡qué paradoja más guay, venga ya!Del cajón a la gloria, ¡resurrección!
Después de aquel estreno pachucho, el concierto se quedó criando polvo hasta los años 1840, ¡mazo de años de bajón, joder! Mi partitura no se perdió, ojo, que está en Viena, lo que volvió fue la costumbre de tocarlo, ¡no te líes, colega! En 1844, en Londres, un chavalín llamado Joseph Joachim lo tocó con la Philharmonic Society dirigida por Felix Mendelssohn, ¡menudo equipazo, brutal! Desde ahí se coló en el repertorio pa' quedarse, ¡de la basura a la gloria, tronco, anda ya!---
¡Bueno, bueno, tronco, que ya se nos acaba la movida! ¿Te ha molado el rollo de cómo nació mi Violin Concerto in D Major o qué, colega? Mira, yo lo escribí en 1806 a la carrera, y pa' que veas, el estreno fue un petardazo de crítica y la obra se quedó criando polvo hasta los años 1840, ¡flipa! Qué ironía, ¿no? Hoy es un pepino de los grandes y entonces la peña ni se enteró. Pues nada, que esto no se acaba aquí, illo, que de este concierto queda mazo de tela por cortar. Ahí tienes las cadencias, que yo no escribí ninguna pa' el violín y cada crack se monta la suya, tipo Joachim o Kreisler, ¡de locos! Y la versión pa' piano, anda ya, con el timbal metiéndose en la cadencia, ¡qué movida más random! Así que venga, no te quedes en la puerta como un pasmarote: dale a los enlaces de aquí abajo y sigue cotilleando, ¿te lanzas, peña? Te lo juro, cuanto más rascas, más te flipa, y luego me cuentas, ¡hasta la próxima, máquina!
