Arcazo currao y dabuten con el Violin Concerto in D Major de Beethoven
I. Allegro ma non troppo

Violin Concerto in D major, Op. 61

Beethoven presenta una guía de escucha de I. Allegro ma non troppo, dentro de Violin Concerto in D Major
¡Ojo, colega, que soy Beethoven y me toca desmenuzarte el I. Allegro ma non troppo de mi Violin Concerto in D Major, venga! Vas a flipar con cómo esa notita repetida del timbal vuelve y vuelve y ata to' los temas del movimiento, tipo pegamento sonoro, ¡mazo de ingenioso, tío! Pues nada, aquí los demás compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras al vuelo, ¿te animas a  probar el entrenamiento , crack?
---

Cómo escuchar esto sin quedarte frito, tronco

¡Agárrate, colega, que te explico cómo pillar el I. Allegro ma non troppo sin rayarte ni un pelo! Tú fíjate en el timbal, o sea, el tambor gordo de la orquesta, que suelta cinco golpecitos flojos y ahí ya tienes la pista pa' to' el rato, ¿mola o qué? Luego la orquesta entera, con flauta, oboes, clarinetes, fagots, trompas, trompetas y cuerdas, se monta la fiesta primero, y el violín solista llega después, tipo famoso que se hace esperar, ¡mazo de flow, illo! Y ojo, que aquí no pinta ni un trombón, así que nada de ruido bestia, tío: to' va con clase y con finura, ¡de locos!

Por qué le puse ese nombre tan trabalenguas

Pues nada, "Allegro ma non troppo" es italiano, quillo, y viene a decir "rápido, pero no te flipes, chaval". Lo puse pa' que nadie salga pegando gas como si lo persiguiera la secreta, ¡qué va, aquí se camina con cabeza, peña! Es que el movimiento es larguísimo, más que lo normal en un concierto de mi época, y si te lo zampas a lo loco acabas reventao, ¡brutal! Así que mi nota es como la madre que te suelta "corre, pero sin pasarte", y encima todo en re mayor, una tonalidad guay y luminosa, ¡joder, qué pasada!

La forma: un puzle de los gordos, colega

Mira, tronco, la forma de este movimiento es una mole, de las que ocupan media tarde. No te voy a soltar etiquetas de profe pesao, que lo que importa es que es una mole de escala grande, mazo de larga pa' un concierto de mi tiempo, ¿te enteras? Te lo parto en cuatro trozos: los golpes del timbal, la entrada de la orquesta, el violín con el motivo que vuelve y revuelve, y la cadencia del solista, ¡así de fácil, tío! Prepárate, que voy trozo a trozo por los párrafos que vienen, ¡y te lo cuento de rechupete!

Sección 1: Cinco golpecitos y a mover el esqueleto

Arranco en re mayor y con el timbal sonando flojito, pum pum pum pum pum, ¡cinco veces, que no son cuatro, ojo, colega! Es un ritmo de notas repetidas, tan simple que lo silbas en la ducha, y aun así es famosísimo, ¡flipa, peña! El rollo va tranqui, tipo paseo con las manos en los bolsillos, sin agobios ni prisas, illo. Ese tamborazo es la semilla de to' el movimiento, así que no lo pierdas de oído, ¡que luego se pone chungo seguir el hilo, tronco!

Sección 2: La orquesta se adelanta con la jarana

Tras los timbales, cuerdas y vientos se lían a presentar los temas en plan teloneros, y el solista a esperar su turno, ¡qué morro, hostia! Los temas son sencillos, nada de líos raros, que aquí lo que mola es la melodía limpia y clarita, ¡mazo de rollo majo, tío! El ánimo es de calma con chispa, como un colega que te prepara una sorpresa y se aguanta la risa, ¿lo pillas? Y de fondo el timbal sigue soltando su motivo de notas repetidas, que cose los temas entre sí como la abuela con su aguja, ¡brutal, de locos!

Sección 3: El violín sale a escena y se lía

¡Y por fin salta el violín solista, chimpún, el crack del cartel, tronco! Se pone a cantar encima de lo que la orquesta ha montao, con un tono más cálido y mazo de florituras, tipo ligar en la barra con mucha labia. El motivo del timbal se cuela una y otra vez por todo el movimiento, como ese pesao que te saluda en cada esquina pero al que le tienes cariño, ¿sabes? Los ánimos suben y bajan, de la risa al susurro en dos compases, ¡qué rayada más buena, peña!

Sección 4: La cadencia, o el solo sin red

Llega la cadencia, o sea, ese rato en que el violín se queda solo, sin orquesta, a lucirse y a petarlo, ¡sin red y sin vergüenza, colega! Y aquí va el chiste: pa' la versión de violín yo no escribí ninguna, pasé del tema y que se las apañen los solistas, ¡jajá, qué jeta! Cada violinista se monta la suya o tira de las de otros, sobre todo las de Joachim y las de Fritz Kreisler, que son las más sonadas, ¡dos máquinas, illo! Eso sí, cuando arreglé el concierto pa' piano, a petición de Muzio Clementi, ahí sí escribí una cadencia larga, y el timbal se une al piano un ratillo, ¡flipa con el tambor de pianista, tío!

Dale al play y que te aproveche, peña

Y ahora, venga, te toca a ti, colega: dale al play y déjate caer en la música como en un sofá gigante, ¡a cascoporro! Mientras suena, ten en la cabeza lo que hemos charlao, los cinco golpes, el motivo que vuelve y el solo sin red, ¿vale, tronco? Ojalá te emocione mi primer movimiento tanto como a mí cuando lo curré, ¡de locos, illo! Y si te sale un escalofrío, tranqui, que es normal, ¡joder, que no es el aire acondicionado, anda ya!
---
¿Te ha molado, colega, esto de la guía de escucha del I. Allegro ma non troppo de mi Violin Concerto in D Major, o qué? Pues nada, tronco, que no te me pires todavía, que de este concierto aún queda un mazo de cosas por destripar, ¡de locos! Fíjate, illo, que yo mismo me curré una versión pa' piano y orquesta, y ahí sí que me marqué una cadencia larguísima pa' este primer movimiento, con el timbal colándose un ratillo, ¡flipa! Así que dale a los enlaces de aquí abajo y sigue rascando en el Violin Concerto in D Major, peña, ¡que te vas a quedar flipao! Y la próxima vez que suenen esos cinco golpecitos de timbal, quillo, sonríe, que ya vas de sobra, ¡dabuten!