Gotera chunga y calao con el Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop" de Chopin
Entre bastidores

Prelude in D-flat major, Op. 28, No. 15

Chopin cuenta lo que hay entre bastidores de Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop"
¡Ey, quillo, aquí Chopin en directo pa' largarte to' el salseo detrás de mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop", una movida brutal! ¡Te vas a quedar flipao cuando pilles cómo saqué este temazo estando to' pachucho en aquel monasterio helao de Mallorca, porque ese drama chungo vale oro puro, bro! ¡Y ojo, tío, que en esta web te enseñamos entre mis colegas compositores y yo a reconocer nuestras obras al toque cuando suenan, así que  pilla el entrenamiento ya , máquina!
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¡Una escapada que salió mazo rana, chaval!

¡Oye, escucha, tronco, que entre 1835 y 1839 me estuve currando veinticuatro piezas sueltas pal piano solo y, en el invierno de 1838 a 1839, me piré a rematarlas con mi piba George Sand y sus churumbeles a la isla de Mallorca, en plan vacileo guapo! ¡Qué va, colega, aquello fue un bajón de locos porque nos metimos en un antiguo monasterio de la cartuja en Valldemossa y hacía un frío y una humedad súper chungos que me dejaron los pulmones to' reventaos, sabes?! ¡A ver, yo estaba jodido con unos síntomas de tuberculosis que daban mazo de yuyu, tosiendo como un cansao por los pasillos, o sea, cero glamour y mucho drama, bro! ¡Pa' colmo de males, el piano bueno que me mandaba mi socio Camille Pleyel se quedó atascao en la aduana y tuve que tirar de un cacharro local enano que sonaba regular tirando a mal, flipas!

¡La tormenta del siglo y el culebrón de mi piba!

¡Joder, tío, pues una noche cayó un tormentón brutal sobre el tejado de piedra y a mí me dio un parraque mental tremendo, soñando despierto que estaba ahogao en el fondo del agua, una rayada máxima! ¡Cuando mi chica, que era una novelista francesa con mucho carrete, volvió empapada y me vio to' pálido frente a las teclas, se montó su propia película y luego la largó entera en su libro Histoire de ma vie, anda ya! ¡Según su cuento, quillo, yo me puse a tocar justo después de la pesadilla mientras el agua repiqueteaba arriba, y de ahí toda la peña empezó a encasquetarle el mote de "Raindrop" a mi creación, qué movida! ¡Me cago en la mar, máquina, a mí me dio un coraje de campeonato cuando dijo que yo imitaba gotitas reales, porque yo publiqué las veinticuatro obras a pelo sin titulitos pastelosos, ni de coña iba yo a copiar ruiditos del tiempo!

¡El misterio de qué pieza toqué de verdad, illo!

¡Atento al dato, fiera, que la tía ni siquiera apuntó en sus papeles cuál de mis composiciones sonó aquella noche de perros, así que el salseo entre los expertos sigue vivo, de locos! ¡Casi to' el mundo apuesta el cuello a que era este Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop", pero otros sesudos se rayan diciendo que igual tiré por el número 6 en si menor o el 8 en fa sostenido menor, sabes?! ¡Tampoco se aclaran los sabiondos sobre si me saqué el temazo entero de la manga allí en Valldemossa o si ya llevaba el boceto bien mascaito desde París antes de pillar el barco, menudo lío! ¡Sea como sea, chaval, en los catálogos de los empollones Maurice J. E. Brown y Józef Michał Chomiński me lo ficharon como B. 107 y C. 180 pa' que nadie pierda la pista, dabuten!

¡Veinticuatro joyitas en rueda y una duración que lo peta!

¡Venga, pilla el concepto, socio: esta obra es la decimoquinta de los 24 Preludes, Op. 28, una colección donde me recorrí todas las tonalidades mayores y menores ordenadas en un círculo de quintas súper guay! ¡Aunque mis compis solían usar estos números cortos pa' calentar los dedos antes de algo gordo, yo les di entidad propia a tope y este en concreto es el más largo de toda la tanda, una pasada! ¡Te tiras entre cinco y siete minutazos dándole al marfil en compás de cuatro por cuatro y con indicación Sostenuto, o sea, sin prisas pero con un flow que te atrapa desde el minuto uno, crack! ¡Nada de ventilárselo en un suspiro como otros cortes del lote, tronco, aquí hay tela que cortar pa' rato largo y te quedas pegao a la butaca flipando en colores!

¡El truco de magia con una sola tecla machacona!

¡Mira qué vacile me marqué en la estructura, coleguita: monté un esquema ternario A-B-A que arranca en re bemol mayor con una melodía tan tranqui que te deja flotando en una nube, la leche! ¡Pero el verdadero puntazo es una nota pedal en la bemol que va sonando to' el rato por debajo, pum, pum, pum, como un reloj hipnótico que te taladra el coco de forma brutal! ¡A mitad del rollo pego un giro dramático hacia do sostenido menor, que en el teclado es exactamente el mismo sitio pero vestío de luto oscuro, y la nota repetida pasa a escribirse como sol sostenido, qué troleo más fino! ¡O sea, la peña que no controla de solfeo se cree que me he ido a la otra punta del universo cuando en realidad sigo dándole al mismo botón del piano pa' meter una tensión de infarto antes de volver al re bemol mayor del principio, toma ya!

¡Soltando la panoja en París, Leipzig y Londres!

¡Hablando de pasta gansa, primo, este ciclo me lo encargó el propio fabricante y editor Camille Pleyel, que me aflojó dos mil francos del ala por el paquete completo, un pelotazo! ¡En cuanto salimos de la isla en 1839, el material vio la luz a la vez en París con Ad. Catelin et Cie, en Leipzig gracias a Breitkopf & Härtel y en Londres por Wessel & Co., petándolo en media Europa! ¡Como soy un tío agradecido, le dediqué las primeras ediciones francesa e inglesa al bueno de Pleyel por portarse tan enrollao conmigo, sabes?! ¡Y la tirada alemana se la brindé a mi colega el pianista Joseph Christoph Kessler, un máquina que antes ya me había dedicado a mí sus propios veinticuatro preludios del Op. 31, todo quedaba entre panas!

¡El veredicto de Schumann y mi alergia a los maratones!

¡Cuando salió la partitura, mi bro Robert Schumann se quedó to' volao y escribió una crítica poniéndome por las nubes por ser tan original, menudo hype me dio el chaval! ¡El nota decía que mis piezas eran como bocetos, arranques de estudios, ruinas y alas de águila sueltas, una descripción súper poética y random que molaba un montón! ¡Eso sí, te confieso una cosa en confianza: ni siquiera hay fecha oficial de estreno de este número quince porque jamás en la vida toqué el ciclo Op. 28 entero del tirón en público, qué pereza más grande, quillo! ¡Yo prefería picotear unos cuantos sueltos en mis bolos íntimos, como aquel concierto guapo que di en la Salle Pleyel de París el 26 de abril de 1841, donde la peña se quedaba embobada!

¡Del monasterio balear a las pelis de espías y los videojuegos!

¡Lo más fuerte de to', compañero, es cómo este temazo ha viajado en el tiempo hasta colarse en unos saraos modernos que me dejan con el culo torcido, te lo juro! ¡En 1979 lo metieron en Moonraker, la peli de James Bond, haciendo que mi melodía sonara mientras tramaban movidas espaciales, un desfase total, bro! ¡Luego en 1990 vino el director japonés Akira Kurosawa y lo enchufó en su largometraje Dreams, dándole un toque artístico que le sentaba de lujo, qué nivelazo! ¡Y pa' rematar la jugada, en 2007 salió en el anuncio de tele "Believe" del videojuego Halo 3, así que hasta los chavales viciaos a la consola han flipao con mis notas sin saber ni quién era yo, anda que no!
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¡Bueno, qué me dices, fiera, ¿a que te ha molao mazo pillar to' el salseo y las movidas detrás de mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop", o qué, tronco?! ¡Pues anda ya, ni de coña te pires todavía, chaval, que a este temazo aún le quedan un puñao de secretos brutales y rollos súper guapos por destripar, en plan de locos, ¿sabes?! ¡Venga, dale caña sin rayarte na' y pincha a tope en los enlaces que tienes por aquí pa' seguir bicheando mi Prelude in D-flat major, Op. 28, No 15 "Raindrop" como un auténtico máquina, colega!