Paz antes del marrón con el Cavalleria rusticana Intermezzo de Mascagni
Entre bastidores
Intermezzo from Cavalleria rusticana

¡Ey, bro, qué pasa, aquí tienes a Mascagni en persona pa' soltarte to' el salseo detrás de mi Cavalleria rusticana Intermezzo, una historia de locos! ¡Te vas a enterar de cómo pasé de estar to' tieso en Cerignola a petarlo en un concurso de Milán y levantar cuarenta saludos en Roma, una movida que mola mazo! ¡Además, tronco, en esta web te enseñamos entre los demás compositores y yo a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que métete ya al entrenamiento y a triunfar, máquina!
---
¡Andaba más tieso que una mojama por el sur!
¡Pasa, fiera, agárrate los machos que allá por finales de 1888 estaba yo tirao en Cerignola sin un duro, más pelao que una rata, después de dar tumbos con compañías de opereta de mala muerte, ¿sabes?! Currar de profe municipal y dirigir la banda del pueblo me daba pa' pipas, en plan ruina total, o sea, que tenía la nevera haciendo eco y un bajón encima que flipas, tronco. Pero de repente, ¡pum!, el editor Edoardo Sonzogno suelta en Milán un concurso to' guapo pa' chavales jóvenes que no hubieran estrenao ni media ópera de un acto, ¡una movida de locos! Ahí vi el cielo abierto pa' salir del hoyo y trincar algo de pasta, colega, así que me dije: «¡De cabeza, que esta la peto yo sí o sí, anda ya!».¡Un dramón de pueblo que te deja helao!
¡Ojo al dato, máquina, que pa' montar este tinglao me pillé una historia to' chunga de Giovanni Verga, un culebrón siciliano de cuernos, celos y navajazos en el siglo diecinueve que da mazo de mal rollo! Llamé a mis socios Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido Menasci pa' que se curraran el libreto en italiano, tipo verso fino, mientras yo le metía caña al piano hasta principios de 1889 como un poseso. La peña hoy se ralla pensando que mi obra va de la mafia por culpa de las pelis, pero qué va, illo, ¡es un lío de faldas entre vecinos de pueblo que acaba como el rosario de la aurora! Entre grito y grito de esa tragedia tan bruta, me saqué de la manga mi famoso Cavalleria rusticana Intermezzo, o Intermezzo sinfonico si te pones fino con la partitura, pa' dar un respiro que es canela en rama.¡Casi tiro los papeles a la basura por rayarme!
¡Escucha, titán, que a mitad de camino me entró una pájara mental to' gorda, me vine abajo en plan drama queen y pensé que lo que había escrito era un truño que no valía ni pa' calzar una mesa! Cuenta la leyenda urbana, aunque nadie sabe fijo si es bola o verdad, que tiré el manuscrito por ahí to' cabreao y que mi mujer, Lina, lo mandó de estrangis al concurso justo antes de que cerraran el chiringuito. Si ese cotilleo es real, te juro que le debo la vida a la jefa, bro, porque entre setenta y tres obras que se presentaron al sarao de Sonzogno, ¡la mía se llevó el primer premio de calle, chaval! Pasé de comerme los mocos en Apulia a ser el rey del mambo en cero coma, o sea, un giro de guion tan flipante que me quedé a cuadros, ¡la leche!¡El estreno en Roma fue un desfase monumental!
¡Toma ya, quillo, que el 17 de mayo de 1890 nos plantamos en el Teatro Costanzi de Roma con mi colega Leopoldo Mugnone dándole a la batuta, y yo con los nervios de punta en plan flan! Cuando sonó la música, el público se volvió tan loco que tuvieron que tocar el interludio otra vez ahí mismo, ¡un bis en toda regla porque el personal no paraba de berrear de gusto, tío! Al terminar me hicieron salir a saludar cuarenta veces, aunque algún exagerao por ahí dice que fueron hasta sesenta, ¡casi se me gastan las suelas de tanto entrar y salir al escenario, qué barbaridad! Con ese pelotazo que me publicó Sonzogno en Milán ese mismo año, inauguré a lo bestia el verismo en la ópera italiana, dejando a to' el mundo con el culo torcío, ¿pilas?¡Calma chicha antes de que corra la sangre!
¡A ver, crack, no te líes como hace mazo de gente que se cree que este temazo es la obertura pa' abrir o el cierre final, porque ni de coña va por ahí la vaina! El trozo entra cuando ya llevamos dos tercios de la ópera, justo después de que los aldeanos se metan en la iglesia el día de Pascua y antes de que se líe la marimorena definitiva a cuchillo limpio. Lo más guay es que el telón se queda subío de par en par con la plaza del pueblo totalmente desierta, sin un alma a la vista, creando un silencio visual que da escalofríos, colega. Esa paz tan suave en tres por cuatro choca de frente con la que está a punto de caer, como cuando ves el cielo negro antes de una tormenta to' burra, ¡brutal!¡Mandé los tambores y las trompetas a freír espárragos!
¡Ojito, socio, que mientras el resto de la ópera lleva toda la artillería pesada de la orquesta, pa' este cachito hice una limpia radical y mandé a los vientos y a la percusión a tomar viento fresco! Ni una flauta, ni un trombón, ni un bombo, chaval: dejé na' más que las cuerdas, el arpa y el órgano de tubos de la iglesia sonando desde dentro, un combo que es pura crema. Tampoco te busques números de opus ni catálogos raros en los papeles, tronco, porque yo pasaba olímpicamente de ponerle numeritos a mis óperas, ¡qué pereza más grande, por favor! Con tan poquitos trastos conseguí un sonido tan redondo y tan lleno de magia que parece que te están dando un masaje en el cerebro, en plan relax máximo, ¡dabuten!¡Cortito y al pie, sin enrollarme como las persianas!
¡Mira qué movida, mostro, que no me hizo falta escribir un testamento eterno pa' partir la pana: con cuarenta y ocho compases de na' en un solo movimiento dejé el listón por las nubes! Puse arriba del to' «Andante sostenuto» pa' que la banda lo toque sin prisas, caminando despacito y con buena letra, dejando que cada nota en fa mayor respire a su bola, ¿sabes? La melodía te entra a la primera, tan pegadiza y tan llorona que hasta el más duro del barrio suelta la lagrimilla sin darse ni cuenta, o sea, directo a la patata. Es el típico tema que dura un suspiro pero te deja to' loco toda la semana tarareando por la calle como si fueras un disco rayao, ¡te lo digo yo!¡Le pusieron letra y lo convirtieron en rezo!
¡Atiende, figura, que la melodía pegó tan fuerte que la peña no se aguantó las ganas de cantarla y le encasquetaron letra pa' voz solista por toda la cara! Le metieron versos sagrados en latín y también en italiano, estos últimos curraos por un tal Piero Mazzoni, y bautizaron el invento con el mote de Ave Maria, ¡flipa en colores! A mí me hace mazo de gracia que un intermedio pensao pa' una historia de cuernos y puñaladas acabe sonando en plan angelical como si fuera música de misa, ¡qué contraste más random, tío! Pero oye, el arreglo quedó tan fino que hoy lo escuchas cantao y te quedas embobao igual, porque cuando la materia prima es pata negra, todo le sienta de lujo, chaval.¡Mis violines dándose de tortas en el ring!
¡Hala, colega, quién me iba a decir a mí que casi un siglo después, en 1980, el jefazo de Martin Scorsese me iba a fichar pa'l cine por la patilla! El tío plantó mi música en los títulos de crédito del principio y también en la escena final de Raging Bull, una peli de boxeo en blanco y negro que es una pasada total, bro. Ver a un boxeador dando saltos en la lona a cámara lenta mientras suenan mis cuerdas to' dulces es una mezcla tan loca que te vuela la peluca al instante. Ahí quedó demostrao que mi melodía pega con to', ya sea un pueblo siciliano en fiestas o un cuadrilátero lleno de sudor y guantazos, ¡qué nivelazo, macho!¡Rematando la jugada con los capos del cine!
¡Y pa' cerrar el chiringuito por to' lo alto, quillo, en 1990 llegó Francis Ford Coppola y metió la ópera y mi interludio en tol clímax de The Godfather Part III! Por esa secuencia tan épica en las escaleras del teatro es por lo que medio planeta se piensa ahora que yo componía bandas sonoras pa' mafiosos con traje, ¡anda que no tiene guasa el asunto! Al final, aquel chaval tieso de Cerignola que no tenía ni pa' tabaco acabó sonando en las pantallas de to' el globo como un auténtico rey, ¿cómo te quedas? Así que cuando vuelvas a pillar esos compases flotando en el aire, acuérdate de este humilde servidor que se la jugó a una carta y reventó la banca, ¡venga, nos vemos!---
¡Bueno, qué me dices, titán, ¿te ha molao mazo pillar to' el percal de cómo saqué adelante mi Cavalleria rusticana Intermezzo o te has quedao to' loco con mi movida?! Pues no te pires todavía, chaval, que este temazo esconde aún un montón de rollos to' guapos por destripar, en plan secretos del sonido que son canela en rama, ¿sabes? ¡Venga, crack, dale caña sin miedo a los enlaces que tienes por aquí abajo pa' seguir bicheando a tope el Cavalleria rusticana Intermezzo, que esto es la leche, bro!
