Pietro Mascagni
Compositor

1863 – 1945

Retrato de Mascagni
¡Illo, qué pasa, chaval, soy Pietro Mascagni, el que lo peta como Mascagni por estos lares, tronco, una máquina total de la ópera, ¿sabes?! ¡A ver, colega, pilla sitio que te voy a soltar to' el rollo de mi vida, una movida mazo de loca y flipante, bro! ¡O sea, mis compañeros compositores y yo también te enseñamos aquí a reconocer mis temazos al vuelo, tío, así que  dale caña al entrenamiento , dabuten!
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¡De la tahona al pentagrama, chaval!

¡Qué pasa, tronco, agárrate los machos que nací en Livorno allá por 1863 y mi viejo, Domenico, que curraba de panadero, estaba emperrao en que yo hincara los codos pa' ser picapleitos, ni de coña, sabes?! Yo pasaba mil de leyes aburridas, tío, y me metí a saco con las notas junto a Alfredo Soffredini en mi tierra antes de que un conde con mazo de pasta, Florestano de Larderel, me pagara el rollo pa' entrar al Conservatorio de Milán en 1882. Allí en Milán estuve dando el callo con maestros tochos tipo Amilcare Ponchielli y compartiendo keli con mi colega Giacomo Puccini, ¡menudo par de máquinas estábamos hechos los dos, en plan de locos! Pero a ver, en 1885 me rayé del sitio, me piré sin el titulito oficial y me puse a patear mundo dirigiendo compañías de opereta antes de apalancarme en Cerignola pa' dar clases de piano, ¡buscándome las habichuelas a tope, bro!

¡El pelotazo más bestia de Roma, illo!

Pues nada, en 1889 me casé con mi piba, la Lina, y cuenta la leyenda urbana que yo estaba to' cagao y tiré los papeles de mi ópera de un acto a un cajón, pero que ella los mandó de estrangis el último día al concurso Sonzogno, ¡aunque vete tú a saber si esa movida fue literal o puro cuento, colega! La cuestión es que el 17 de mayo de 1890 estrené mi Cavalleria rusticana en el Teatro Costanzi de Roma, ¡y joder, hermano, aquello lo petó a unos niveles tan brutales que de la noche a la mañana me hice famoso en el planeta entero! Hay peña que jura y perjura que me hicieron salir a saludar entre cuarenta y sesenta veces seguidas, o sea, no sé si será bola, pero acabé con la espalda doblá de tanto hacer reverencias ante el personal flipao. Con ese temazo inauguré el verismo en la ópera italiana, que viene a ser meterle calle, sangre caliente y verdades como puños al escenario en vez de tanto drama rancio, ¡una sacada de chorra histórica, quillo!

¡Mandando más que el alcalde de Pesaro!

Después de dar el campanazo y girar por medio mundo llevando la batuta como un jefazo, entre 1895 y 1902 me mudé a Pesaro porque me pillaron de director del Liceo Musicale Rossini, ¡toma jeroma, el que se había largao de Milán sin diploma ahora mandaba en el cotarro! Aquella época fue dabuten, tío, viviendo a cuerpo de rey y enseñándole a los chavales cómo se hace música con flow de verdad mientras yo seguía componiendo mis propios pepinos sin parar ni un segundo. Además me recorrí Europa entera y las Américas dirigiendo orquestas con un hype que te mueres, porque a la basca le molaba mazo verme sudar la camiseta ahí arriba en el podio, ¿sabes lo que te digo? Y ya en 1927 me instalé a vivir fijo en un apartamentazo del Grand Hotel Plaza en Roma, en plan estrella del rock total, pidiendo servicio de habitaciones y sin fregar un plato en mi vida, ¡qué guay todo, socio!

¡Quince óperas y un temazo que te vuela la peluca!

A ver si te enteras, compadre, que algún bocazas suelta por ahí que solo hice un éxito y qué va, ¡me marqué quince óperas y una opereta que son la leche, tocando mil palos distintos pa' no aburrir ni a las ovejas! Lo mismo te sacaba una comedia pastoral guapísima como L'amico Fritz en 1891 que me iba al rollo japonés simbólico con Iris en 1898, o incluso le metía banda sonora a una peli muda en 1917 con Rapsodia satanica, ¡versatilidad pura, titán! Pero obvio que la joya de la corona que tienes aquí mismo en esta web pa' gozarla fuerte es el Cavalleria rusticana Intermezzo, un trozo instrumental tan épico que te deja el corazón hecho papilla al instante. Cuando entran esas cuerdas suaves en medio de todo el marrón del pueblo, colega, te entra un escalofrío to' tocho por el espinazo que te quedas cuajao en el sitio, ¡es canela en rama, te lo juro!

¡Un marrón político bastante chungo, tío!

No te voy a vender la moto de que to' fue color de rosa, hermano, porque en los años treinta me metí en un berenjenal bien chungo cuando en 1929 me hicieron miembro fundador de la Real Academia de Italia y me arrimé en público a Benito Mussolini y al Partido Nacional Fascista. En 1935 hasta estrené mi última ópera, Nerone, y todavía hoy la gente se raya discutiendo si me metí en ese fregao por tragarme el rollo político de verdad o solo por pillar subvenciones y que tocaran mis obras, ¡quién sabe qué pasaba por mi coco, tronco! El caso es que la jugada me salió fatal, chaval, porque cuando terminó la Segunda Guerra Mundial me quedé más solo que la una, señalaísimo por to' el mundo y sin un duro en el bolsillo. Pasé de ser el niño bonito del país a verme aisladísimo y pelao de guita en mi cuarto de hotel, o sea, un bajón de campeonato después de haber estao en la cresta de la ola, ¡vaya tela marinera!

¡Colgando la batuta en el hotelazo!

Mis últimos compases los pasé encerrado allí mismo en el Grand Hotel Plaza de Roma, viendo cómo cambiaba el patio desde la ventana y acordándome de cuando mis tres churumbeles, Domenico, Dino y Emi, correteaban por casa. Estaba ya súper cascao, sin blanca y con el cuerpo pidiendo tierra tras décadas de meterle tanta caña a las giras y a los teatros, ¡pero sin perder ni pizca de mi orgullo de artista callejero, eh! Al final doblé la servilleta el 2 de agosto de 1945 en ese mismo hotel romano, cerrando el chiringuito a los ochenta y un tacos después de una vida que fue una montaña rusa de locura. Me fui al otro barrio dejando atrás los malos rollos de la guerra, pero con la tranquilidad de saber que mi música iba a seguir sonando a to' volumen cuando yo ya fuera historia, ¡faltaría más, bro!

¡El jefe del verismo pa' la eternidad!

Hoy por hoy, colega, nadie me quita el cartel de pionero absoluto del verismo operístico, el pavo que le pegó una patada al avispero en 1890 pa' que la ópera dejara de dar cringe y hablara de pasiones reales. Por mucho que rajaran los envidiosos, demostré con obras desde la Messa di Gloria de 1888 hasta Il piccolo Marat de 1921 que tenía más recursos en la chistera que un mago de feria, ¡menudo repertorio me dejé hecho, quillo! Mi Cavalleria rusticana y su famoso Intermezzo siguen petándolo en los teatros de medio globo día sí y día también, como un estándar inmortal que no pasa de moda ni aunque pasen cien siglos. Así que mi huella está grabada a fuego en el negocio musical, tío, demostrando que el hijo de un panadero toscano podía poner patas arriba to' el panorama clásico con un par de narices y mucho arte.

¡Siente el latigazo en el pecho, máquina!

Lo que yo busco cuando te enchufas mis temas en los cascos, hermano, es agarrarte de la solapa y meterte un chute de adrenalina y sentimiento puro que te deje temblando como un flan. Olvídate de poner cara de intelectual aburrido, porque yo compuse esto pa' que te duela el alma, pa' que llores a moco tendido o se te pongan los pelos como escarpias desde el primer compás, ¿me pillas? Quiero que cierres los ojos con esa melodía flotando en el aire y sientas el sol pegando en la plaza del pueblo, el amor más bestia y el drama más crudo corriendo por tus venas a mil por hora. ¡Así que dale caña al volumen sin miedo, déjate llevar por la magia de mis cuerdas y disfruta del viaje, que esta música la escribí con las tripas pa' gente auténtica como tú, fiera!
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¡Ey, qué pasa, chaval, a ver, dime la verdad: te ha molao mazo conocer to' el percal de mi vida y mis movidas o te has quedao to' loco con tanto salseo, ¿sabes?! Pues nada, tronco, que si te ha entrao el hype de verdad, aquí mismo en esta web puedes bichear mis temazos y flipar en colores con el Intermezzo de Cavalleria rusticana, que es una joyaza brutal con un flow que te deja volao, literal. ¡Así que venga, bro, no te rayes ni un segundo más y dale caña pinchando en los enlaces de aquí abajo pa' gozártelo a tope, que está dabuten!
Cavalleria rusticana Intermezzo
Intermezzo from Cavalleria rusticana