Criao chulo y cuernos con Le Nozze di Figaro de Mozart
Entre bastidores

Le nozze di Figaro, K. 492, opera in four acts (1786)

Mozart cuenta lo que hay entre bastidores de Le Nozze di Figaro
¡Oye, tronco, que soy Mozart y aquí te cuento el trasfondo de Le Nozze di Figaro, la movida de cómo se coció, mazo de bien! Vas a flipar con cómo una comedia vetada en Viena acabó siendo mi ópera, y con el emperador dándole el visto bueno al libreto antes de que yo pintara una sola nota, ¡de locos! Y ojo, colega, que mis compis compositores y yo también te enseñamos aquí a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que  métele mano al entrenamiento , ¿a que mola?
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Una función con orden de busca y captura

¡Atento, tronco, que esto empieza con un marrón de los gordos! Había una comedia de Beaumarchais que el emperador José II había prohibido en Viena, ¡prohibida, colega, a la nevera con ella! Y yo, que soy un flipao de lo chungo, va y me lío a hacer una ópera con esa movida, ¡de locos, illo! ¿Que si me daba yuyu? Qué va, anda ya, a mí el peligro me ponía mazo.

Da Ponte, el colega de la pluma

Pues nada, ahí entra Lorenzo Da Ponte, un máquina de las palabras, el tío que me escribió el libreto, ¿sabes? En seis semanitas se lo montó, ¡seis, flipa!, currando como un jabato mientras el resto de la peña aún se estaba rascando la barriga. Yo ahí al lao, pillando cada verso al vuelo y soltando melodías como quien reparte pipas. ¡Una pareja de crack total, sin postureo ni rollos, ni de coña me faltó chispa!

El emperador dio el visto bueno, jaja

¡Ojo al dato, quillo, que aquí viene lo dabuten! El emperador aprobó el libreto antes de que yo pegara una sola nota, o sea, luz verde de entrada, sin sudar ni nada. Imagínate el percal: la obra del cartel de "prohibido" y yo con permiso en el bolsillo, ¡qué fuerte, hostia! Así que a pelo me puse a componer, tranqui, que la movida ya iba bendecida.

Tijeretazo a la política

¡Vale, vale, que no todo fue coser y cantar, tío! Da Ponte le pegó un buen tijeretazo a la parte política y de actualidad de la comedia, ¡fuera el rollo del panfleto! Lo que se quedó fue lo más pico y pala de la gente: enredos, líos de pareja y mala leche con guasa. Resultado, una ópera que pisa callos sin que nadie se cabree del todo, ¡jugada maestra, colega!

La pasta, que la peña pregunta

A ver, hablemos de pelas, que todo el mundo se pica con esto. A Da Ponte le soltaron 200 florines por el libreto, y a mí 450, ¡más que a él, tronco, pero tampoco pa' tirar cohetes! Fíjate, que ya entonces el compositor cobraba más que el libretista, pero oye, a mí me molaba lo que cobré. Eso sí, en ese rollo yo no me quejo, que lo mío era la música y poco más, ¿qué te pensabas?

Los de abajo le ganan la partida al de arriba

¡Madre mía, el escándalo que se montó, flipas! Resulta que en la ópera los criados dejan pagando a su señor aristócrata, tipo gato con guantes de boxeo, ¡brutal! Todo pasa en un solo día en el castillo del conde Almaviva, cerquita de Sevilla, y te juro que ese día no para ni un segundo. ¿Cómo acaba el follón? Ni de coña te lo cuento, pilla una entrada y te enteras, guay.

Primer día de curro, 1 de mayo del 86

¡Pum, estreno, colega, que no veas el pitote! Fue el 1 de mayo de 1786 en el Burgtheater de Viena, y yo allí dirigiendo, ¡yo, el chaval de las pelucas! En el reparto, Nancy Storace de Susanna, Francesco Benucci de Figaro, Stefano Mandini de conde, Luisa Laschi de condesa y Dorotea Bussani de Cherubino, ¡una plantilla de aúpa, illo! Como ves, nada de figurantes de relleno: pura gente que sabía petarlo encima del escenario.

Bises a mogollón

¡Ahí va, pues lo mejor lo tienes ahora, tronco! En la noche del estreno repitieron cinco números porque la peña no se cansaba, y el 8 de mayo, ¡siete, hostia, siete! Y aun así, solo dieron nueve funciones en Viena ese año, ¡qué rabia, de verdad, un sinsentido de los gordos! Pero bueno, yo ahí con el ego por las nubes, que mis bises ya eran leyenda, anda.

Veinte minutos sin respirar

Mira, que te cuento un detalle que es una locura, colega. El final del segundo acto dura unos 20 minutos de música seguida, ¡sin parar ni a por agua!, y con ocho personajes liándola a la vez. Entran y salen más que los clientes de un bar en sábado noche, ¡un jaleo de órdago, flipante! Pues eso lo escribí yo, así, a lo bruto, y todavía hay cantantes que se rayan solo de pensarlo.

Praga me puso en bandeja el siguiente pelotazo

¡Y esto no acaba aquí, quillo, que viene el giro final! En diciembre de 1786 la montaron en Praga y fue un éxito de locos, la peña estaba entregada, ¡un subidón total! En enero de 1787 fui yo mismo para dirigirla, y mazo que me lo pasé pipa viendo cómo la adoraban. Y de ese éxito salió el encargo de Don Giovanni, ¡mira tú qué cadena, tío, una cosa tira de otra, de aquí a la gloria!
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¡Buah, chaval, que ya se acabó el rollo! ¿Te ha molao la historia de cómo me monté Le Nozze di Figaro, tronco? Yo, a estas alturas, todavía me parto pensando en unos criados que van siempre un paso por delante de su amo, ¡de locos, en plan pelotazo total! Fíjate qué cosa, tío: un día entero de lío, de enredos y de trolas, y pa' rematar to' el mundo bailando y perdonándose como si nada, ¡qué máquina de final! Pero oye, colega, que esto es solo la puntita del iceberg, ¿sabes? Hay mazo de cosas más en Le Nozze di Figaro pa' flipar, tipo personajes, melodías y movidas que ni te imaginas, a ver si te pica el gusanillo. ¡Hala, quillo, no te me quedes empanao! Pincha en los enlaces de aquí abajo y písale al tema, que hay tela marinera pa' seguir currándotelo. Anda ya, venga, dale sin miedo, que te va a dejar flipao, bro, ¡te lo juro por mis partituras!