Criados y enredos con Le Nozze di Figaro de Mozart
Entre bastidores
Le nozze di Figaro, K. 492, opera in four acts (1786)

Soy Mozart, y esta es la historia de cómo nació Le Nozze di Figaro. Vas a saber cómo una comedia vetada en Viena acabó convertida en ópera con el visto bueno del propio emperador, y por qué esa historia merece que le dediques un rato. En este sitio mis compañeros de oficio y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que te invito a probar el entrenamiento .
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Lo prohibido siempre tienta
Todo empezó con una comedia de Pierre-Augustin Beaumarchais que el emperador José II había prohibido en Viena. Ya sabes cómo funciona esto: cuando algo está vetado, a todo el mundo le entran ganas de saber qué dice. A mí me pasó lo mismo, porque aquella historia tenía justo la chispa que yo buscaba para una ópera. Quedaba por ver cómo se llevaba algo así a un teatro de la corte.Un poeta con prisa
Ahí entró Lorenzo Da Ponte, que escribió el libreto con una rapidez que todavía me asombra. Le bastaron seis semanas, y eso que tuvo que quitar buena parte del material político y de actualidad que tenía la comedia. Lo que quedó fue lo más humano y lo más divertido de la historia, que es justo lo que a mí me hacía falta. Con un compañero así, yo ya podía ponerme a pensar en la música.El permiso llegó antes que las notas
Lo más curioso es que el emperador aprobó el libreto antes de que yo escribiera una sola nota. Así que no tuve que presentarme ante él con la partitura bajo el brazo y cruzar los dedos. Superado ese obstáculo, nació Le Nozze di Figaro, K. 492, una ópera en cuatro actos y cantada en italiano. Todo esto ocurrió en 1786, un año que recuerdo con mucho cariño.Los criados no se dejan
Lo que escandalizaba a algunos era que, en esta historia, los criados se las ingeniaban para ganarle la partida a su señor, que era un aristócrata. Hoy nos parece pura diversión, pero entonces tocaba una fibra bastante delicada. Yo no quería dar ningún sermón, sino hacer una comedia en la que se ríe todo el mundo, también los que mandan. Si te digo que el conde se ha fijado en cierta joven criada, y que ella y su prometido no piensan quedarse de brazos cruzados, ya te he contado más que suficiente.Un día que da mucho de sí
Todo sucede en un solo día, en el castillo del conde Almaviva, cerca de Sevilla. Parece poco tiempo, pero en esas horas caben una boda que se complica, secretos, enredos y sorpresas que nadie esperaba. Yo me sentía como un cocinero con muy buenos ingredientes y poco tiempo para usarlos. Si esa boda llegará a celebrarse o no, prefiero que lo descubras tú.Una noche de estreno en el Burgtheater
El estreno fue el 1 de mayo de 1786 en el Burgtheater de Viena, y yo mismo dirigí la orquesta. Nancy Storace cantaba como Susanna y Francesco Benucci como Figaro, y a su lado estaban Stefano Mandini como el conde y Luisa Laschi como la condesa. Dorotea Bussani completaba el grupo principal dando vida a Cherubino. Con un reparto así, la sala tenía motivos para esperar una buena noche.Bises por todas partes
La noche del estreno el público pidió que se repitieran cinco números, y el 8 de mayo fueron siete. Imagina lo que es que te pidan volver a empezar una pieza en mitad de la ópera: la función se alargaba por puro entusiasmo. Y, sin embargo, ese año se dieron solo nueve funciones en Viena. Nunca he sabido explicar muy bien esa distancia entre los aplausos y el calendario.Veinte minutos sin respirar
El final del segundo acto dura unos veinte minutos de música continua, sin una sola pausa para tomar aire. Van entrando en escena hasta ocho personajes, y cada uno llega con su propio problema. Para mí fue como ir añadiendo hilos a un tapiz sin que se rompiera ninguno. Quien lo escucha por primera vez suele preguntarse en qué momento pasaron esos veinte minutos.Praga lo entendió enseguida
En diciembre de 1786 la ópera llegó a Praga, y allí tuvo un gran éxito. Yo mismo fui a dirigirla en enero de 1787. Ese éxito hizo que me encargaran otra ópera, que fue Don Giovanni. Así que, de algún modo, Figaro me abrió la puerta a la siguiente.Cuentas claras y música larga
Por mi trabajo me pagaron 450 florines, y a Da Ponte le dieron 200 por el libreto. Yo cobré más, aunque sin sus palabras no habría habido nada que cantar. La ópera dura unas tres horas, pero con una historia así se pasan casi sin darte cuenta. Ponte cómodo, que el conde y sus criados ya te están esperando.---
Y hasta aquí ha llegado la historia de cómo nació Le Nozze di Figaro. ¿Te ha gustado conocer su trasfondo? Yo, al mirar atrás, sigo pensando que una comedia vetada y un poeta con prisa bastaron para darme una de las noches más felices de mi vida. Aun así, esta ópera guarda muchas más cosas que descubrir. Están los cantantes que la estrenaron en el Burgtheater, el éxito que tuvo en Praga y los conjuntos en los que varios personajes cantan a la vez sin que se pierda ni un hilo. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes aquí al lado y deja que la música te lleve un poco más lejos. Te aseguro que el castillo del conde todavía tiene algún rincón por enseñarte.
