Criados y enredos con Le Nozze di Figaro de Mozart
Contessa, perdono
Le nozze di Figaro, K. 492, opera in four acts (1786)

Soy Mozart, y ahora voy a explicarte Contessa, perdono, el momento que cierra el cuarto acto de Le Nozze di Figaro. Vas a escuchar cómo el conde se arrodilla ante la condesa y cómo su perdón convierte a los ocho cantantes en una sola fiesta, algo que bien merece unos minutos. Tú también puedes aprender a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, porque aquí mis compañeros compositores y yo te lo enseñamos en el entrenamiento , así que atrévete a probarlo.
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Ocho voces y ninguna silla libre
Antes de nada, olvida la idea de que aquí va a cantar un solo personaje mientras los demás lo miran. Contessa, perdono es un conjunto en el que cantan ocho voces, así que lo importante es ir notando quién habla en cada momento. Primero oirás al conde, que pide perdón, después a la condesa, que le responde, y al final se une todo el reparto, mientras la orquesta acompaña por debajo y sostiene a los cantantes sin taparlos. Piensa en una familia que se reúne después de una discusión: primero habla uno, luego otra, y al final se ríen todos juntos.Un título que se dice de rodillas
Le puse Contessa, perdono porque son las palabras con las que el conde se arrodilla, y en español vienen a decir «condesa, perdón». No quise buscar un título ingenioso, porque en ese momento el conde no tiene nada ingenioso que decir. Estamos al final del cuarto acto, cuando él descubre que lo han engañado y que la dama a la que cortejaba de noche en el jardín era su propia esposa. Con solo dos palabras se entiende lo que ha pasado y lo que viene a continuación, y eso me pareció mejor que cualquier explicación.Una forma que se cuenta sola
La forma de esta pieza se cuenta sola, porque no quería encerrar un perdón en un molde de manual. No es un aria hecha para que alguien luzca la voz, sino el final de un acto, y por eso dejé que la propia escena marcara el camino. El resultado son tres momentos: la petición del conde, la respuesta de la condesa y la celebración de todos. Voy a contártelos uno por uno, y vas a ver que cada uno empuja al siguiente.Sección 1: El conde, de rodillas y sin excusas
El conde se arrodilla y pide perdón, y yo le di una música sencilla y sin adornos, porque un hombre al que acaban de pillar no está para florituras. Aquí manda la voz y la orquesta se queda detrás, discreta, como si también ella contuviera la respiración. Más que en los tecnicismos, fíjate en el cambio de ánimo: pasamos del señor que perseguía a Susanna con aire de dueño a un hombre que casi no se atreve a levantar la mirada. Esa voz que baja la guardia es el primer paso de la escena, y todo lo que sigue depende de lo que conteste ella.Sección 2: La condesa perdona sin hacer ruido
Ahora responde la condesa, y su respuesta es lo más hermoso de toda la pieza. Su voz suena cálida y serena, sin una pizca de reproche, y después de tanto enredo se nota que el aire se ha vuelto más limpio. Yo quise que se oyera que ella perdona por generosidad y no por obligación. El ánimo ha cambiado del todo: la tensión se convierte en alivio, y eso prepara la alegría que viene a continuación.Sección 3: Ocho voces y una fiesta
Cuando la condesa perdona, se suma todo el reparto, y las ocho voces celebran que el amor pueda cerrar un día de tormentos, caprichos y locuras en contento y alegría. La música se vuelve más luminosa y más animada, y las voces se entrelazan en lugar de esperar su turno. Hasta te invitan a bailar, y es lógico, porque después de un día tan cargado nadie quiere irse a dormir sin un poco de fiesta. Así termina la historia: el castillo, que no ha parado en todo el día, acaba por fin de acuerdo consigo mismo.Ahora te toca a ti
Ahora te invito a que vivas Contessa, perdono por tu cuenta. Dale al play y déjate llevar por la música sin ninguna prisa. Mientras suena, ten presentes los tres momentos de los que hemos hablado: la petición, el perdón y la fiesta. Ojalá disfrutes del recorrido tanto como disfruté yo componiéndolo.---
Y hasta aquí llega mi explicación de Contessa, perdono, ese momento en el que el conde se arrodilla y la condesa lo perdona. ¿Te ha gustado conocer la guía de escucha de Contessa, perdono de Le Nozze di Figaro? Me gusta pensar que, después de un día entero de enredos, lo más bonito es que la música termine con una sonrisa y con ganas de bailar. Si has llegado hasta aquí, quizá ya notes que cada vez que vuelves a oír esta escena descubres algo que antes se te había pasado. Y es que en Le Nozze di Figaro todavía quedan muchos aspectos por explorar, desde la historia de cómo nació hasta los números que conviene escuchar con calma. Te invito a hacer clic en los enlaces que tienes a tu disposición y a seguir descubriendo esta ópera a tu ritmo. Yo te espero en la próxima escucha.
