Criados y enredos con Le Nozze di Figaro de Mozart
La trama en breve

Le nozze di Figaro, K. 492, opera in four acts (1786)

Mozart cuenta en breve la trama de Le Nozze di Figaro
Soy Mozart, y este es el resumen del argumento de Le Nozze di Figaro. Vas a seguir los enredos de Figaro y Susanna para llegar a su boda, y te adelanto que en el juicio llega un giro familiar que nadie ve venir. Aquí, además, mis colegas y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas cuando suenan, y puedes comprobar cuánto llevas aprendido en  el entrenamiento .
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Un día, un castillo y demasiados secretos

Imagina una serie en la que todo ocurre en un solo día, en el castillo del conde Almaviva, cerca de Sevilla, y en la que cada escena deja una pregunta en el aire. Yo compuse Le Nozze di Figaro en 1786, en italiano, sobre un libreto de Lorenzo Da Ponte basado en una comedia de Pierre-Augustin Beaumarchais. Resultó escandalosa porque los criados dejan en ridículo a su señor, algo que casi nadie esperaba ver sobre un escenario. Te la cuento acto por acto, y antes te presento a los personajes, porque aquí lo importante es saber quién quiere qué.

Los que mueven la historia

Figaro: Es el criado del conde y el novio, un hombre de ingenio rápido que se toma la boda como una partida de ajedrez, pensando siempre dos jugadas por delante; cuando el conde le complica el día, él responde con planes en lugar de lamentos.
Susanna: Es una criada y la prometida de Figaro, y probablemente la más lista de todo el castillo; sabe que el conde la persigue, no se deja engañar ni un instante y mueve los hilos con una sonrisa mientras los demás se enredan en sus propias trampas.
El conde Almaviva: Es el dueño del castillo y quien se interpone en el amor de la pareja, porque quiere conquistar a Susanna e invoca el derecho del señor, el droit du seigneur; está acostumbrado a mandar, y por eso le sienta tan mal que sus criados le ganen siempre por la mano.
La condesa: Es la esposa del conde, elegante y serena, y en lugar de resignarse se une a Figaro y a Susanna en un plan para darle al conde una lección sobre la fidelidad, con una dignidad que hace que la música se vuelva más tierna a su alrededor.

Los que lo enredan todo

Cherubino: Es un paje muy joven, enamorado de todas las mujeres y en especial de la condesa, y lo canta una mezzosoprano o una soprano, porque es un papel de pantalón; el conde lo despide, y él acaba enredado en los líos del castillo con una inocencia que lo mete en cada problema.
Marcellina: Llega con un contrato de deuda que Figaro firmó en su día y lo usa para amenazar la boda; es tenaz y no se deja impresionar, aunque el juicio le reserva una sorpresa enorme sobre su propia familia que nadie esperaba.
Bartolo: Acompaña a Marcellina para hacer valer el contrato y se presenta como un adversario terco para Figaro; en el juicio se descubre que Figaro es hijo suyo y de Marcellina, y de pronto el enemigo de la boda se convierte en familia.
Barbarina: Es un personaje pequeño con un efecto enorme: en el cuarto acto pierde el alfiler que el conde envió por medio de ella, y ese descuido alimenta los celos de Figaro y enreda la noche en el jardín más de lo que ningún plan había previsto.

Primer acto: un día de bodas que empieza torcido

Medidas de boda: Figaro mide el cuarto donde dormirá la pareja mientras Susanna se prueba el sombrero de novia, y entre prueba y prueba ella le confiesa su temor, porque el conde tiene planes para ella, de modo que la alegría del día nace ya con una sombra encima.
Una deuda con letra pequeña: Bartolo y Marcellina aparecen para hacer valer un contrato que Figaro firmó cuando pidió dinero prestado, y con él amenazan la boda desde el primer acto, de manera que el novio se queda sin tiempo para disfrutar de los preparativos.
Un corazón que no se está quieto: Cherubino confiesa que está enamorado de todas las mujeres, y sobre todo de la condesa, con la urgencia de quien acaba de descubrir el amor, y esa confesión es una cerilla acercada a un día que ya estaba lleno de paja.
Detrás de la silla: El conde descubre a Cherubino escondido detrás de una silla y, en lugar de perdonarle la imprudencia, lo manda al servicio militar, convencido de que en su castillo todo se hace como él ordena, aunque el resto del día se encargará de demostrarle lo contrario.

Segundo acto: armarios, ventanas y un final sin respiro

Un disfraz en el cuarto de la condesa: En la habitación de la condesa planean vestir a Cherubino de chica, y entre risas y nervios se prepara una treta que parece sencilla pero que, como todo en este día, no va a salir como esperan.
Voi che sapete: Susanna le pide a Cherubino que cante la canción que escribió para la condesa, una arietta en si bemol mayor en la que pregunta a las mujeres si saben lo que es el amor, con un candor que desarma a cualquiera que escuche.
El armario: El conde llega, sospecha y fuerza la puerta del armario con la certeza de quien cree tener razón, pero dentro solo encuentra a Susanna, y su cara de sorpresa es el mejor regalo de un acto que apenas empieza a encenderse.
Un final sin respiro: El gran final del acto dura unos veinte minutos de música sin pausa y con ocho personajes en escena, y en él el jardinero Antonio cuenta que alguien ha saltado por la ventana, mientras Marcellina, Bartolo y Basilio exigen que Figaro cumpla su contrato.

Tercer acto: un juicio con sorpresa familiar

A juicio: El contrato de Marcellina llega a la sala del tribunal y amenaza de nuevo la boda, de modo que el público contiene el aliento a la espera de ver si el ingenio de Figaro basta para salir de un trance que parece no tener salida.
Un hijo recuperado: En pleno juicio se revela que Figaro es el hijo perdido hace mucho tiempo de Bartolo y Marcellina, y la amenaza de la deuda se disuelve en un reencuentro, un giro tan inesperado que convierte a los adversarios en su familia.
Una carta bajo los pinos: Susanna y la condesa escriben juntas una carta que invita al conde a una cita bajo los pinos y la cierran con un alfiler, de modo que el plan para enseñarle una lección sobre la fidelidad pasa de las palabras a la acción.
Doble boda: El acto se cierra con un cortejo de dos bodas, y la música se llena de luz y de fiesta aunque el espectador sepa que la noche todavía guarda enredos, porque la carta con su alfiler sigue aún su camino.

Cuarto acto: una noche de jardín, celos y máscaras

Celos en la oscuridad: La noche cae sobre el jardín, y como Barbarina ha perdido el alfiler, Figaro se llena de sospechas y cree ver traición donde sus propias compañeras solo tejen un plan, lo que da a la música un aire de inquietud nocturna.
Cambio de ropa: La condesa y Susanna intercambian la ropa, y en la oscuridad el conde corteja a la que cree que es Susanna, aunque en realidad es su propia esposa, así que su declaración de amor la recibe justamente la persona a quien más debería dirigirla.
Un anillo y una voz: El conde entrega un anillo a quien lleva el vestido de Susanna, que en realidad es la condesa, mientras Figaro reconoce la voz de la auténtica Susanna y se reconcilia con ella, de modo que los celos se deshacen y la noche deja de ser un laberinto.
Contessa, perdono: Descubierto el engaño, el conde se arrodilla y pide perdón a la condesa, y ella lo perdona, tras lo cual los ocho cantantes celebran juntos que el amor puede acabar un día de tormentos y locuras en alegría y contento, con la música invitando a bailar.

Después del telón: Viena, Praga y una sorpresa

El estreno fue en el Burgtheater de Viena el 1 de mayo de 1786, y yo mismo dirigí aquella primera función. En Viena se dieron solo nueve funciones ese año, aunque en la noche del estreno se repitieron cinco números y el 8 de mayo, siete, lo cual dice bastante de cómo la recibió el público. En Praga, en cambio, la producción de diciembre de 1786 fue un gran éxito, y cuando fui a dirigirla en enero de 1787 aquel entusiasmo acabó en el encargo de Don Giovanni. Si te quedas con una sola idea, que sea esta: una historia en la que los criados son más listos que su señor puede hacer cantar a toda una ciudad.
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Y hasta aquí llega la historia de Le Nozze di Figaro, un día entero de enredos en un castillo cerca de Sevilla. ¿Te ha gustado conocer el argumento de Le Nozze di Figaro? Yo confío en que, ahora que sabes quién engaña a quién y cómo acaba todo, te queden ganas de volver a mirar esta historia con calma. Porque todavía hay mucho más que descubrir en Le Nozze di Figaro: sus piezas, sus personajes y los pequeños detalles que se escapan la primera vez. Si quieres seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a tu alrededor y deja que te lleven a lo que más te apetezca. Yo te espero al otro lado, con la música a punto de empezar.