Criados y enredos con Le Nozze di Figaro de Mozart
Voi che sapete

Le nozze di Figaro, K. 492, opera in four acts (1786)

Mozart presenta una guía de escucha de Voi che sapete, de Le Nozze di Figaro
Soy Mozart, y ahora te voy a explicar Voi che sapete, la canción que canta Cherubino en el segundo acto de Le Nozze di Figaro. Vas a escuchar cómo un muchacho pregunta a las mujeres si saben lo que es el amor, entre escalofríos y ardores, y en pocos minutos entenderás por qué su corazón no se está quieto. Aquí, mis colegas compositores y yo te enseñamos también a reconocer nuestras piezas cuando suenan, así que pásate por  el entrenamiento  y inténtalo.
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Una voz, una confesión y poco más

Te propongo escuchar esta pieza como si alguien te hablara al oído para contarte un secreto. Quien canta es Cherubino, un muchacho cuyo papel escribí para una mezzosoprano, así que lo que oyes es una voz de mujer que hace de chico enamorado. La orquesta no se pone por delante: acompaña desde abajo, con suavidad, para que no se te escape ni una palabra de lo que él cuenta. Fíjate en cómo la voz sube y baja como si él no supiera dónde poner los nervios, y con eso ya estás escuchando lo esencial.

Un título que es una pregunta

Llamé a la pieza Voi che sapete porque son las primeras palabras que canta Cherubino, y en italiano vienen a decir «vosotras, que sabéis». Él se dirige a las mujeres porque cree que ellas pueden explicarle lo que le pasa, algo que ni él mismo entiende. La situación es esta: en el segundo acto, Susanna le pide que cante la canción que ha escrito para la Condesa. Por eso el título no presume de nada, sino que es una petición de ayuda, y la música entera cuelga de ella.

Una forma pequeña con mucho recorrido

Es una arietta, que es un aria corta y no necesita más espacio del que ocupa. Empieza con una pregunta, se adentra en lo que siente él y termina repitiendo esa misma pregunta del principio. Para que la sigas con facilidad, la reparto en cuatro secciones: la pregunta, el placer y el tormento, el frío y el fuego, y los suspiros con la vuelta final. Voy a pasar por cada una de ellas, y verás que en tan poco tiempo cabe una historia entera.

Sección 1: Un chico que pregunta lo que no sabe

Todo arranca con la pregunta: Cherubino quiere saber si las mujeres reconocen eso que él siente y que se llama amor. La pieza está en si bemol mayor, una tonalidad clara y luminosa que le sienta bien a alguien que todavía no tiene nada de cínico. La melodía es delicada y suplicante, y la voz casi pide permiso para hablar. El ánimo es de timidez y de ruego, sin una pizca de enfado, y de ahí parte todo lo demás.

Sección 2: Placer y tormento en el mismo paquete

En esta parte él se pone a describir lo que siente, y lo primero que descubre es que es un placer y un tormento a la vez. Siempre me hizo gracia que no sepa decidirse, porque dice una cosa y enseguida la contraria, como quien no sabe si reír o llorar. La música acompaña esa duda con un ánimo inquieto, que no se asienta en una sola emoción. Es el momento en que lo que sonaba a pregunta empieza a sonar a confesión.

Sección 3: Helado y ardiendo, todo a la vez

Después llegan el frío y el calor, porque él se hiela y al instante se abrasa. Quise que ese vaivén se notara en la música, con la melodía cambiando de aire casi de frase en frase. Imagina a alguien que sale a la calle en pleno invierno y a los dos pasos se quita el abrigo: ese es el estado de Cherubino. El ánimo se agita, pero nunca se vuelve brusco, porque sigue siendo un muchacho enamorado y no un héroe trágico.

Sección 4: Suspiros que se escapan y vuelta a empezar

Cherubino confiesa unos suspiros que le salen sin querer, y ahí la música se vuelve más íntima y se queda cerca del susurro. Luego regresa a la súplica con la que empezó, porque después de contarlo todo sigue sin saber qué le pasa. Ese final repetido es lo que da a la pieza su aire redondo, como si él diera una vuelta entera y acabara en el mismo sitio, algo más sincero y igual de perdido. Termina con el ánimo del principio, tierno y suplicante, y la pregunta se queda flotando en el aire.

Ahora te toca a ti

Ahora te invito a que vivas Voi che sapete por tu cuenta. Dale al botón de reproducir y déjate llevar por la música sin ninguna prisa. Mientras suena, ten presente lo que hemos charlado: la pregunta, el placer y el tormento, el frío y el fuego, y los suspiros. Ojalá disfrutes del recorrido por mi Voi che sapete tanto como disfruté yo al componerla.
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Y hasta aquí llega nuestro paseo por Voi che sapete, esa pequeña arietta en la que Cherubino le pregunta a las mujeres si saben lo que es el amor. ¿Has disfrutado conociendo esta guía de escucha de Voi che sapete de Le Nozze di Figaro? Ojalá la próxima vez que la oigas notes cómo una melodía tan breve guarda tantos nervios y tanta ternura. Y es que todavía quedan muchas cosas por descubrir en Le Nozze di Figaro: los enredos de ese día en el castillo, las voces que se cruzan y los conjuntos en los que todo el reparto canta a la vez. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a tu alcance y deja que la ópera te lleve un poco más lejos.