Valquirias a toda pastilla con Ride of the Valkyries de Wagner
Entre bastidores

Ride of the Valkyries, WWV 86B

Wagner cuenta lo que hay entre bastidores de Ride of the Valkyries
¡Ey, peña, soy Wagner, tronco, y aquí te destripo la historia de detrás de Ride of the Valkyries, de locos! Vas a flipar con cómo apunté el tema principal en 1851, mazo de años antes de rematar la ópera, tipo semillita chula que acabó petándolo, ¿sabes? Pues nada, chaval, aquí mis compis compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, ¡así que lánzate a  picarte en el entrenamiento , illo!
---

Mi movida de cuatro óperas, tronco

Mazo de peña cree que esto lo parí suelto, en plan single pa' el verano, ¡qué va, illo, qué va! Lo monté como un cachito de mi Ring, una obra dramática enorme de cuatro óperas, y esta es la segunda, Die Walküre, ¿sabes? Nadie me lo encargó ni había fiestón ninguno, o sea, me salió del flow, pues nada, por puro vicio de currármelo. Así que ni comisión ni leches, tío, yo solito rayándome la sesera con un mundo entero de dioses y lanzas.

Pelao como una rata en Zürich

Mira, colega, yo andaba exiliao en Zürich tras el pollo del levantamiento de Dresde en 1849, que salió fatal, ¡chungo total! Iba siempre sin un duro, pelao, canino, y tiraba tirando gracias a mis colegas y mecenas, tipo Otto Wesendonck, que era un santo, ¡qué máquina! Imagínate al compositor, flipao, escribiendo valquirias a caballo mientras mira el monedero y le salen telarañas, ¡ja! Pues nada, a vivir del cuento y de la peña generosa, que el arte no come pero a mí me pagaban la cena.

La idea me vino un 23 de julio

¡Atento, que esto es oro, tronco!, el 23 de julio de 1851 apunté el tema principal y le puse encima la etiqueta Walkürenritt, tal cual. O sea, que mucho antes de tener la ópera lista ya tenía la melodía petándome en la cabeza, ¡de locos! El libreto de Die Walküre lo rematé en junio de 1852, a ver, con la pluma echando humo y el café ya frío. Fíjate qué rollo, quillo: primero el pegote de música, luego el cuento, y al final todo encajando como un puzle bien parao.

Schopenhauer y la peli de Mathilde

Ojo con 1854, illo, que ese año acabé Das Rheingold en mayo y en junio ya me puse con la música de Die Walküre, ¡sin respirar, joder! Justo entonces me topé con la filosofía de Schopenhauer, que flipé en colores, tío, un rayón mental de campeonato. Y de paso mi rollo con Mathilde Wesendonck iba cogiendo temperatura, una movida del copón, pa' qué te voy a contar. Mezcla eso con valquirias a galope y sale un cóctel de emociones a tope, ¡brutal, brutal!

Una orquesta que te tumba

Tira, que ahora toca el curro gordo, quillo: tuve la ópera entera orquestada a finales de marzo de 1856, y qué tostón de pentagramas, hostia. Ahí se juntan flautín, flautas, oboes, clarinetes, trombones, tuba y timbales, vamos, una panda de bichos metálicos y de madera pegando berridos, ¡guay! De las trompas dicen que hay ocho, aunque según qué edición te cuente otra cosa, así que tú mira la partitura, no te fíes de mí, ¿vale? El resultado es un trueno con tutú, tronco, que te zarandea el pecho sin pedir permiso.

Las únicas que cantan en grupo

¡Flipa con este dato!, fuera de las Hijas del Rin en Das Rheingold, esto es lo único de conjunto que hay en las tres primeras óperas del Ring, ¡de locos! Las otras piezas son pura soledad y dúos a pelo, o sea, aquí las valquirias se montan su fiestorro coral, ¡de locos! Les meto encima el grito de guerra de Brünnhilde del Acto 2, mezclao con el tema de las chicas, tipo remix pero sin DJ, sabes? En la ópera dura unos ocho minutos de galopada, un tute que te deja el cuerpo hecho un cromo, ¡anda ya!

Mi estreno al que ni fui

Atiende, colega, que esto es bueno: Die Walküre se estrenó el 26 de junio de 1870 en el Königliches Hof- und National-Theater de Múnich, con Franz Wüllner a la batuta, ¡guay del Paraguay! Lo montaron porque el rey Ludwig II de Baviera se puso pesadísimo, tío, y yo me cabreé como un mono y ni pisé el teatro, ¡qué mal rollo! O sea, mi propia criatura naciendo y yo en casa de morros con los brazos cruzaos, ¡un crack del drama! Y mira, esa fue la primera vez que el público oyó las valquirias, seis años antes de Bayreuth, que luego la peña lo suele liar.

Cuando prohibí tocarla suelta

Ni de coña, tronco: ya en enero de 1871 me llovían peticiones pa' tocar la cabalgata por separado y yo, nada, que no, que eso era una indiscreción de las gordas, ¡prohibidísimo! Pero en Leipzig la imprimieron y la vendieron igual, ¡vaya morro, illo!, y yo ahí soltándole mis quejas a Schott, mi editor, hecho una furia. Imagínate al hombre pegando voces con la carta en la mano, tipo abuelo pillando a la peña en el huerto, ¡de risa! Pues nada, la música vuelve loca y no hay verja que la pare, quillo.

Bayreuth y el bis en Londres

Venga, que cambié de chip: el 14 de agosto de 1876 sonó Die Walküre en Bayreuth con Hans Richter, dentro de los primeros ciclos del Ring del primer festival, ¡un fiestón de aúpa! Con el Ring entero ya en escena levanté la prohibición, o sea, ¡toma ya!, y a ver si me iba a quedar de aguafiestas toda la vida. Así que el 12 de mayo de 1877 la dirigí yo mismo en Londres y la repetí de propina, ¡bis, bis!, qué máquina, tío. Como pieza suelta de concierto puede quedarse en unos tres minutos, un chute de adrenalina exprés, ¿sabes?

De la ópera a los dibujos locos

Hoy suena hasta en la sopa, colega: en The Birth of a Nation de 1915, en 8 1/2 y hasta en el dibujo What's Opera, Doc? de 1957, ¡flipante! En 1941 un noticiario alemán la plantó sobre unos Junkers Ju 52 acercándose a Creta, un rollo chungo donde la música no pinta nada de bueno, ¡qué cosa más seria! Y es que cuando alguien quiere decir ópera a lo bestia, con soprano a todo trapo y casco de cuernos, tiran de mi cabalgata, ¡ni pensarlo dos veces! Así que junto al Coro nupcial de Lohengrin soy de los que más suenan, ¡pa' qué más, tronco, pa' qué más!
---
¡Hostia, qué viaje hemos hecho, tronco, desde mi exilio pelao en Zürich hasta las cabalgatas más locas de la peña! ¿Te ha molado la historia de Ride of the Valkyries, colega, o te has quedao con cara de empanao? Cuando por fin solté la prohibición, tío, en Londres en 1877 la dirigí y la repetí de propina, ¡qué flipe de bis, de locos! Esa pieza que yo no quería ni sacar de la ópera acabó siendo la reina de la movida, ¿te lo puedes creer, illo? Pues nada, que aún queda mazo rollo por destripar, quillo, porque esta cabalgata tiene más recovecos que un barrio de Sevilla un sábado noche. Hay tela marinera pa' seguir rayándote la sesera, en plan madriguera sin fondo, ¡brutal! Así que dale ya a los enlaces de aquí abajo, anda ya, que ahí tienes más cosas pa' petarlo. Lánzate, crack, que no muerdo, ¡que mis valquirias sí, pero yo no! Y vuelve cuando quieras a darle caña, que esta peña no se cansa de cabalgar, ¿sabes?