Antonín Dvořák
Compositor
1841 – 1904

¡Illo, qué pasa, peña, soy Antonín Dvořák, el colega checo de la barba y las partituras! Pues nada, tronco, que me pongo a contarte mi vida enterita, desde el pueblo hasta el último numerito, ¡sin mazo de rollos! Y ojo, que aquí en la web mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer mis obras en cuanto suenan, ¿a que mola?, así que dale al entrenamiento , anda, y pruébalo ya, ¡venga!
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Un churumbel entre salchichas y violines
¡Quillo, ponte cómodo que esto va de un chaval de pueblo, mazo humilde, el 8 de septiembre de 1841 en Nelahozeves, Bohemia! Mi viejo, František, tenía una carnicería y una taberna, o sea, chorizo pa' la peña y cervecita pa' los colegas, y encima tocaba la cítara de manera profesional, ¡flipa con el tío! Yo, en plan «pues nada, vale, a la música», me piré a Praga en otoño de 1857 pa' meterme en la escuela de órgano, ¡con dieciséis tacos y to' el miedo del mundo! Me licencié en julio de 1859, a ver, sin hacer el cabra ni pillarme un rebote, y ya estaba listo pa' currármelo en serio.De currar en el foso a petarlo con Brahms
Ojo, que antes de la fama me tocó buscarme las habichuelas, tronco, y desde 1862 estuve como nueve años tocando la viola en orquestas de teatros de Praga. El 17 de noviembre de 1873 me casé con Anna Čermáková, ¡qué momentazo, hostia, y qué nervios de locos! Luego, en 1875, me cayó una beca del Estado, pasta fresca, illo, y Johannes Brahms, que era un crack total, me recomendó al editor Fritz Simrock, ¡anda ya, como si me tocara la lotería! Y en 1878 salieron mis Danzas eslavas, Op. 46, que se pegaron más que un chicle y me sacaron de Bohemia pa' que el mundo entero me pillara el flow.Praga, mi barrio, mi rollo, mi vida
¡Praga, colega, esa es mi movida, mi ciudad, mi base de operaciones! Allí me hice un hueco de verdad cuando acepté en 1891 una cátedra en el Conservatorio, o sea, de currante de foso a profe, ¡dabuten, ¿no?! Años después, en noviembre de 1901, me nombraron director del Conservatorio, ¡flipando, pero con el traje puesto y to'! Entre alumnos, partituras y cafelitos, aquello era un no parar, mazo de curro pero guay hasta decir basta.La Nueve, mi petardazo del Nuevo Mundo
Vale, ahora toca hablar de mi joya: la Symphony No 9, «Del Nuevo Mundo», ¡brutal, tío, brutal! Se estrenó en el Carnegie Hall de Nueva York el 16 de diciembre de 1893 con la Filarmónica de Nueva York y Anton Seidl al mando, ¡y la sala se vino abajo, de locos! Ese cacharro sonaba a aquellas músicas de allí, ¿sabes?, pero ni de coña copié canciones ajenas, qué va, los temas me los inventé yo, to' original, jurao. Y fíjate qué movida con el número, que primero la publicaron como la 5, luego la llamaron la 8 y al final la dejaron en la 9, ¡menudo lío, ni que fuera un DNI robao!Un tío loco por los trenes
Mi manía más rara, bro, eran los trenes, una pasión pa' toda la vida, ¡me flipaban mazo! En plan friki total, tronco, los trenes eran lo mío. Y mientras, en Nueva York dirigí el Conservatorio Nacional de Música dos años y medio desde el curso 1892/93, ¡lejos de casa, chungo, pero me lo pillé con ganas! En el verano de 1893, en Spillville, Iowa, me puse a escribir el Cuarteto de cuerda n.º 12 «Americano» y el Quinteto de cuerda n.º 3 en mi bemol mayor, ¡qué pasada, illo, un pueblo perdío y yo petándolo!Últimos años, tronco, y un telón que baja
Ya de vuelta en Praga, el 31 de marzo de 1901 se estrenó mi ópera Rusalka, ¡qué noche, hostia! Ese mismo año, en noviembre, me hicieron director del Conservatorio, o sea, jefazo, rollo despacho grande y to'. Pero la vida es una movida chunga y el 1 de mayo de 1904 me fui de este mundo, con 62 años, ¡joder, qué rápido! Pa' que lo sepas, tronco, no me da pena, que viví a tope, currando y con los trenes de fondo, ¡cuajao de música hasta el final!Mi legado, colega, que no se queda en el cajón
Mira, de mí quedó una peña de gente tarareando cosas mías sin saber ni quién era yo, ¡ja! En 1922 mi alumno William Arms Fisher le puso letra al tema lento de la Nueve y nació «Goin' Home», ¡flipante, quillo, una canción nueva con mi melodía! Esa tonada es mía, de mi cabeza, no un espiritual ni una cosa prestada, ¡eso que quede clarinete, anda ya! Desde entonces, la Nueve suena en salas, pelis y hasta en la tele, ¡qué hype, de locos, ni que fuera un influencer del siglo XIX!Lo que quiero regalarte, bro
¡Venga, que te lo digo a la cara, sin rollos! Quiero que le des al play a mi Symphony No 9 y te pires un ratito a un sitio guay, con melodías que te revuelven las tripas pa' bien, ¿vale? No hace falta ser un máquina ni saber solfeo, tío, solo oreja abierta y ganas de flipar un rato. Y si luego te da por mirar los trenes pasar, pues nada, ¡ya eres de los míos, colega, bienvenido a la peña!---
¿Qué pasa, colega, te ha molado el viaje por mi vida o qué, tronco? Pues nada, ahí te dejo en esta web la Symphony No 9, una movida de las que te flipan, así que a ver si te lanzas y la petas a escucharla, ¿sabes? ¡Venga, no te rayes, dale ya a los enlaces de aquí abajo y échale un ojo a esa joya, que va a estar de locos, illo!
Symphony No 9
Symphony No. 9 in E minor, Op. 95 ("From the New World")
