Joseph Haydn
Compositor
1732 – 1809

¡Aquí Haydn, tronco, el de Rohrau, bienvenido a mi casa, illo! Pues nada, que me pongo a contarte mi vida enterita, de pe a pa, sin rollos ni pamplinas, ¿vale? Mis colegas compositores y yo te enseñamos aquí a reconocer mis piezas en cuanto suenan, ¡flipas!, así que venga, anímate y dale caña al entrenamiento , crack.
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De Rohrau al coro y sin un duro
¡Mira, tronco, que yo nací en Rohrau, un pueblucho pegao a Hungría, y me bautizaron el 1 de abril de 1732, que ya es chiste, flipa! Mi viejo era carretero y mi madre ex cocinera de palacio, y ninguno de los dos pillaba una nota de música, ¡cero patatero, de verdad! Con seis añitos me mandaron a Hainburg con un pariente, Frankh, maestro y jefe del coro, y en 1740 ya estaba en el coro de la catedral de San Esteban de Viena, ¡menudo movidón pa' un chaval! El tal Georg Reutter, el que mandaba allí, me enseñó de teoría y composición lo justito, o sea, un churro, ¡qué morro tenía el tío!De la calle al fichaje del siglo
¡Hostia, que hacia 1749 me ponen de patitas en la calle del coro y yo me quedo en plan pelao total! Pues nada, a empollar yo solito y a pelo con el Gradus ad Parnassum de Fux y la música de teclado de C. P. E. Bach, ¡a currárselo, colega! En 1752 me colé de criado y acompañante de Nicola Porpora, que me dejó pillar los fundamentos de la composición, ¡una pasada, quillo! Y en 1761, ¡pum!, me fichan de vice-Kapellmeister del príncipe Paul Anton Esterházy, el chollo gordo que me cambió la vida, ¡a petarlo se ha dicho!Vivir en palacio: lujazo con uniforme
Con los Esterházy me enganché un buen rato, ¿sabes?, y en 1766 me ascendieron a Kapellmeister completo cuando la palmó Gregor Werner, ¡jefazo yo, ni de coña me lo creía! Dice la leyenda, y eso lo conté yo ya de viejo, así que a saber, que la sinfonía n.º 45 «Farewell», de 1772, era una indirecta pa' que la peña pudiera pirarse a casa con sus mujeres en Eisenstadt, ¡menudo troleo elegante! En 1779 renegocié el contrato pa' poder vender mis obras a los editores, ¡y a rascar pasta extra, illo, que no era moco de pavo! Hacia 1784 conocí a un tal Mozart, que luego me dedicó unos cuartetos, y en 1785 los dos nos metimos en la misma logia masónica, ¡de flipar, tío!El petardazo del «Surprise»
¡Escucha, que Londres me llamó! Entre 1791 y 1792 y otra vez entre 1794 y 1795 crucé pa' allá con el empresario Johann Peter Salomon, y de esos viajes salieron sinfonías con mote que fueron un pelotazo de los gordos, ¡de locos, colega! La que tienes en esta web es la Symphony No 94 in G major, Hob. I:94, la «Surprise», ¡una máquina, ya verás cómo te mola!Matrimonio de pena y orquesta a la calle
Ojo, que no todo fue guay: en 1760 me casé con Maria Anna Theresia Keller y el matrimonio fue un petardo de infeliz, ¡un rollazo de aúpa! Ni un solo crío tuvimos, ¡cero churumbeles, qué bajón, tronco! Luego en 1790 la diñó el príncipe Nikolaus, y su sucesor Anton, ¡madre mía!, echó a la calle a casi todos los músicos de la capilla. Imagínate el panorama, tío, media peña currando en palacio y de golpe a buscarse las lentejas, ¡qué movidón chungo!Viejo, famoso y todavía dando guerra
Pues nada, en 1795 Nikolaus II revivió la capilla y yo volví de Kapellmeister a media jornada, ¡jubilao pero con el chollo, mazo de bien! En 1797 compuse el «Emperor's Hymn», en 1798 la Lord Nelson Mass y el oratorio The Creation, y en 1801 el oratorio The Seasons, ¡qué pedazo de racha, flipas! Mi última obra grande fue la Harmoniemesse de 1802, y ahí ya colgué los trastos gordos, que uno también se cansa, ¿eh, crack? Me fui al otro barrio en mi casa de Viena el 31 de mayo de 1809, con 77 años, después de que los franceses bombardearan la ciudad, ¡un final de peli rarísima, hostia!La herencia: padre de media orquesta
A mí me llaman el «Padre de la Sinfonía» y el «Padre del Cuarteto de Cuerda», ¡menudo currículum de campeón, no me cabe en la tarjeta ni de coña! Con Mozart y Beethoven monto la Primera Escuela de Viena, ¡un trío de máquinas que te cagas de bueno, vamos! A Beethoven lo conocí en Bonn en 1790 y le di clases en Viena hasta mi segundo viaje a Londres, ¡y qué peaso de alumno, tío! Y pa' rematar, tras enterrarme en el cementerio de Hundsturm, unos frenólogos me levantaron la cabeza, ¡la cabeza, joder!, y no se reunió con el resto hasta 1954, en la Bergkirche de Eisenstadt, ¡qué cachondeo macabro!Lo que quiero regalarte
Vale, colega, lo mío es que te lo pases pipa, ¡que esto no es un rollo de museo, anda ya! Quiero que te sientes, le des al play y se te ponga una sonrisa de oreja a oreja, ¡con chispa y con bromazo incluido, qué chulo! Ponte la «Surprise» en un día cualquiera, y cuando llegue el petardazo no te asustes, ¡que te estoy guiñando el ojo desde hace siglos, peña! Y si te pilla el susto, pues nada, ¡échate unas risas, que pa' eso estoy yo aquí, a flipar contigo!---
¿Te ha molao mi vida o qué, colega, te has quedao flipao con to' el rollo que te he contao? Pues nada, tronco, que en esta web te espera mi Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise", una movida que te va a dejar de piedra, illo. ¡Venga, dale ya a los enlaces de abajo y písale fuerte, que esa peña de notas te está esperando pa' petarlo!
Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise"
Symphony No. 94 in G major, Hob. I:94
