Gustav Holst
Compositor

1874 – 1934

Retrato de Holst
¡Illo, tronco, que yo soy Gustav Holst, un chaval de Cheltenham nacío en 1874, y flipo en colores de tenerte por aquí! ¡Pues nada, peña, a ver, que me lío a contarte mi vida enterita, sin rollos ni cortes, tal cual y de locos! Y ojo, que mis colegas compositores y yo en esta web te enseñamos a reconocer mis piezas en cuanto suenan, así que ¡pírate pa'  el entrenamiento  y pruébalo, crack!
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Un trombonista con el brazo hecho unos zorros

¡Illo, escucha, que arranco desde la cuna, tronco! Nací en Cheltenham en 1874 con un nombrecito de lo más pomposo, Gustavus Theodore von Holst, ¡flipa, que parecía el apellido de un conde de peli! Pasé por el Cheltenham Grammar School de 1886 a 1891 y luego me piré al Royal College of Music a currar la composición con Charles Villiers Stanford, un profe de los grandes, ¿sabes? Yo quería ser pianista, pero me dio una neuritis en el brazo derecho y, hala, adiós sueño, ¡menudo petardazo!, así que me hice trombonista profesional, y mira tú, como un colega rebotao que se busca la vida.

Doscientos cincuenta tíos y un pepinazo

¡Venga, que ahora viene el pelotazo, peña! El 29 de septiembre de 1918 se tocó The Planets en el Queen's Hall con Adrian Boult al mando, pero ojo, que aquello fue una movida de última hora pa' unos 250 invitaos, nada de estreno oficial, ¡no te flipes! Fue más bien una prueba pa' los de casa, ¿sabes? El estreno de verdad, completo y pa' to' el público, llegó el 15 de noviembre de 1920 con la London Symphony Orchestra y Albert Coates, ¡ahí sí que se montó la gorda! Total, que de ser un currante discreto pasé a petarlo, ¡qué subidón, tío!

Profe en Londres y fiesta en Thaxted

¡Qué va, no vivía de los aplausos, chaval, que la pasta no caía del cielo! Desde 1905 hasta que la palmé fui director de música del St Paul's Girls' School, o sea, una vida entera rodeao de chavalas con ganas de cantar. Además, de 1907 a 1924 dirigí el Morley College en Londres, ¡qué ritmo de curro, tío! Y en Thaxted, donde viví de 1917 a 1925, empecé en 1916 el festival de Whitsun, ¡una movida brutal!

Los Planetas, pero sin horóscopo de revista

¡Mira, mira, que esta es la gorda, colega! Escribí The Planets entre 1914 y 1916, ¡una pasada de obra, de las que te dejan flipao en la butaca! Ojo, que no son retratos de dioses ni mitología de cole, qué va: me inspiré en el carácter astrológico y los llamé «cuadros de estados de ánimo», ¡puro rollo de sensaciones, tronco! Hay movimientos que te atizan con una fuerza bestial y otros que te mecen tan suave que casi te quedas sobao, ¡de locos el contraste! Y no me vengas con Plutón, anda ya: no era mío, que lo añadió Colin Matthews en el 2000, ¡yo ni lo pillé, hermano!

Quitándome el «von» a lo bestia

¡Ahí va, que tengo mis manías, quillo! En septiembre de 1918 me quité el «von» del apellido por escritura oficial, o sea, ¡zasca!, a tomar viento la pompa germana. Y ojo, que eso no me hacía menos inglés, ¿eh?, que Vaughan Williams dijo que yo seguía siendo un inglés de pies a cabeza, ¡y tan guay! Encima me dio por traducirme yo solito textos en sánscrito, himnos del Rig Veda incluidos, ¡qué friki, mazo de rayada bonita! Mi ópera Savitri es de 1908 y viene de ahí, de ese vicio mío de ir tocando puertas raras por pura curiosidad, ¡pa' que veas!

Harvard, la úlcera y mi despedida

¡Pues nada, colega, que llegamos al final del chiringuito! Harvard me ofreció una cátedra pa' los primeros seis meses de 1932, ¡la leche, yo dando clases por allí con mi cara de buena gente! Antes ya había dao charlas y dirigido en la Universidad de Michigan, ¡imagínate, el trombonista de Cheltenham de gira como un crack! Me morí en Londres el 25 de mayo de 1934, con 59 años, de un fallo de corazón después de que me operaran la úlcera, ¡un palo gordo, joder! Mis cenizas descansan en la catedral de Chichester, ¡y ahí me quedo tan pancho, sin movida ni prisas!

Mi herencia, de locos

¡Anda que no dejé huella, peña! Michael Tippett fue quien me relevó como director de música en el Morley College, ¡un fichaje de lujo, tronco! Vaughan Williams llegó a decir que yo era la mayor influencia en su música, ¡flipa, qué honor de pata negra, hostia! En la catedral de Chichester me pusieron un memorial que se destapó el 27 de septiembre de 2009, ¡todo el mundo con su traje de domingo, tío! Y mira que el añadido de Matthews, Pluto, the Renewer, se tocó por primera vez en Mánchester el 11 de mayo de 2000 con Kent Nagano, ¡o sea que mi suite sigue dando guerra, brutal!

Lo que te quiero regalar, colega

¡Pues escucha, chaval, que te lo digo a las claras! Lo que quiero es que te pilles The Planets con los cascos puestos y te dejes llevar, sin rayarte con nombres ni teorías. No hace falta saber ni papa de música clásica, ¡te lo juro, sin ir de listillo ni de sabelotodo! Solo pon la oreja y deja que cada movimiento te mueva el ánimo, ¡unas veces te sacude y otras te achucha, de locos! Y si al final sales con ganas de repetir, ¡dabuten, tronco, que ya tienes un colega nuevo pa' toda la vida!
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¡Ea, colega, a ver, dime la verdad: te ha molao el viaje por mi vida o qué, tío, que me tienes en ascuas! Pues nada, illo, si te has quedao con ganas de más, pégale un tiento a The Planets, que es mi movida más bestia y la tienes aquí mismo en la web, ¡de locos! ¡Venga, crack, dale ya a los enlaces de aquí abajo y flipa en colores con la peña de los astros, que no te vas a arrepentir ni de coña!
The Planets
The Planets, Op. 32