Maurice Ravel
Compositor
1875 – 1937

¡Vamos allá, peña, soy Maurice Ravel, un colega que nació en Ciboure en 1875, en plan vasco de pura cepa, ¡mazo de orgullo! Pues nada, tronco, que me lanzo a contarte mi vida entera, con sus movidas, sus rollos y to' el pack, ¿vale? Y ojo, que aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer mis temazos en cuanto suenan, ¡flipas!, así que dale al entrenamiento , anda, y pruébalo ya.
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Un txiki con morro de ingeniero
¡Escucha! Nací el 7 de marzo de 1875 en Ciboure, en el País Vasco francés, o sea, pa' que te hagas una idea, un pueblo chiquitito y mazo de chulo. Mi padre Pierre-Joseph era un ingeniero e inventor suizo, un tío que se pasaba el día cacharreando, y mi madre Marie Delouart era vasca, ¡de pura cepa, quillo! Pues nada, a los tres meses de nacer la familia se pira a París, que yo ni me enteré, flipa, iba de paquete en el equipaje. Ya con los años, en noviembre de 1889, me cuelo en el Conservatorio de París, en plan chavalín con pelos de punta y la cabeza llena de musiquilla.Me echan a la calle y la lío parda
¡Atento, que esto tiene tela! En 1895 me expulsan del Conservatorio, ¡fuera, a tomar viento, sin anestesia, tronco! Pero yo, que soy un cabezón de cuidao, vuelvo en 1897 y me pongo a estudiar composición con Gabriel Fauré, un maestro dabuten que me entendía al vuelo. En 1899 escribo para piano la Pavane pour une infante défunte, una pieza suave y melancólica que me abrió puertas a lo bestia, y en 1910 la orquesto, ¡a lo grande, colega! Y el petardazo gordo: el Daphnis et Chloé de 1912, un encargo de los Ballets Russes de Diaghilev, ¡la peña flipando en colores, de locos!París y mi casita del bosque
¡Madre mía, París, qué movidón! Allí me crié, allí curré y allí me moví entre músicos, bailarines y artistas con más ideas que pasta en el bolsillo. Pero en mayo de 1921 me hartó el bullicio, anda ya, y me piré a Le Belvédère, una casa en Montfort-l'Amaury, al oeste de París. Ahí me quedé hasta el último día de mi vida, rodeado de mis cositas y mis trastos, tranquilo como un gato en un radiador. ¡Mi refugio, hostia! Un rinconcito pa' currar sin que ningún plasta viniera a dar la brasa.El Bolero y su pesadilla de quince minutos
¡Vamos con la estrella, venga! El Bolero me lo encargó la bailarina Ida Rubinstein pa' su compañía de ballet, y yo empecé con otro plan totalmente distinto. La idea era orquestar unas piezas de la Iberia de Albéniz, pero la cosa se torció y salió otra historia, ¡qué rayada, tío! Se estrenó el 22 de noviembre de 1928 en la Ópera de París, dirigido por Walther Straram y con Ida bailando, y duraba unos quince minutos de repetir y repetir lo mismo, cada vez más gordo, ¡brutal! Yo mismo lo llamé «tejido orquestal sin música», ¿te lo puedes creer?, y mira, el mundo entero pillado de por vida, ¡qué máquina el invento!Premio de Roma: el pollo que se montó
¡Ojo, que aquí vino el cisco! En 1905 me eliminan en la primera ronda del Premio de Roma y se monta un escándalo público de los que hacen época, el famoso «affaire Ravel». La gente decía «pero ¿cómo es posible?» y yo, en plan chungo, haciéndome el sueco con cara de póker. Años después, en marzo de 1915, me alisto en el Decimotercer Regimiento de Artillería como conductor de camión, ¡yo, currando de camionero, flipa! Un compositor al volante de un cacharro enorme, ¡menudo percal, colega, que ni el GPS me salvaba!Los últimos años, mazo de dura
¡Pa' que veas, tronco, que también hubo ratos buenos! En 1928 me fui de gira por Norteamérica y la Universidad de Oxford me dio un doctorado honorífico, ¡con birrete y todo, qué guay! Luego, en octubre de 1932, un golpe en la cabeza en un taxi y empezaron los líos con el habla; qué enfermedad era, nadie lo sabe seguro, que se han barajado varias teorías y ninguna cerrada. En 1937 me operaron del cerebro el neurocirujano Clovis Vincent, una movida chunga de verdad, sin truco ni cartón. Y me despedí del mundo el 28 de diciembre de 1937 en París, con 62 años, ¡un palo enorme, la verdad, pero yo ya soy música!Qué dejé en la mochila
¡Mira qué curioso! Nunca me casé, así que mi familia fueron las notas, y vaya prole de partituras que dejé. No escribí ninguna sinfonía ni música de iglesia, ¡ni una, eh!, porque lo mío era otra onda, más de pillar un sonido y pulirlo como un joyero. En 1922 orquesté los Cuadros de una exposición de Mussorgsky, de tal manera que hoy medio mundo cree que sonaban así de fábrica, ¡flipante! Y escribí un concierto para la mano izquierda pa' Paul Wittgenstein, que perdió el brazo derecho en la Primera Guerra Mundial, ¡un detallazo, crack!Lo que quiero que te lleves
¡Pues nada, colega, ya lo sabes todo! Lo que yo quiero es que te des un gustazo escuchando. Pon el Bolero a todo trapo, cierra los ojos y deja que te vaya subiendo la temperatura, rollo escalada lenta y bien currada. No hace falta saber de solfeo ni de nada, tío, solo ganas de dejarte llevar y flotar un ratito. ¡Venga ya, dale al play y que disfrutes de la movida, que te lo mereces!---
¿Te has quedao flipando con mi vida, colega, o qué? Tipo, ¿te ha molao el viaje de Ciboure a Montfort-l'Amaury? Pues nada, ahora te toca lo gordo: puedes echarle un tiento al Bolero, esa movida que tengo aquí en la web y que va creciendo y creciendo, de locos, tronco! ¡Venga, anda, pilla los enlaces de abajo y dale al clic, que el Bolero te está esperando, illo, y no se va a tocar solo!
Bolero
Boléro, M. 81
Pavane pour une infante défunte
Pavane pour une infante défunte, M. 19
