Camille Saint-Saëns
Compositor
1835 – 1921

¡Aquí Camille Saint-Saëns, colega, nacío en París en 1835 y con ganas de petarlo contigo, flipa! ¡Hoy me suelto la melena y te cuento mi vida entera, tío, de pe a pa, sin cortarme un pelo, venga! ¡Y ojo, peña, que en esta web mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer mis obras en cuanto suenan, así que date una vuelta por el entrenamiento , illo, que mola mazo!
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Un churumbel con sangre de pianista
¡Illo, que nací en París el 9 de octubre de 1835, hijo único, tronco, y con un careto de niño prodigio que flipas! Mi viejo la palmó de tuberculosis antes de cumplirse dos meses del bautizo, un palo chungo de narices, y me crió mi madre junto a la tía de ella, Charlotte Masson, viuda también. Esa tía me enseñ ó las primeras teclas del piano y yo, pues nada, a petarlo desde chaval, mazo de rápido. En 1848 entré en el Conservatorio de París, con profes como Stamaty al piano, Benoist al órgano y Halévy en composición, ¡una peña de máquinas, vamos!Del órgano a la fama, sin despeinarme
Mira, lo de currar me llegó prontísimo: organista en Saint-Merri de 1853 a 1857, a pelo y con mucha cara, ¿sabes? Luego en 1858 me pillé el órgano de La Madeleine, un puestazo de los que te hacen flipar. En 1863 saqué la Introduction and Rondo Capriccioso y en 1868 el Piano Concerto No. 2, ¡dos pelotazos de locos, chavales! Hay quien jura que Gounod me soltó lo de «el Beethoven de Francia», pero eso va de boca en boca, a saber, no lo grabes en piedra, ¿vale?París, mi barrio y mi rollo
Pues nada, París era mi barrio, mi recreo y mi movida, ¡y de ahí no me sacaba ni una grúa, hostia! En La Madeleine estuve dándole al órgano hasta que en 1877 dije «me piro, majos» y dimití. Entre medias, de 1861 a 1865, di clases de piano en la École Niedermeyer, ¡un curro de profe, qué pasada! Allí tuve un alumno, Gabriel Fauré, que acabó siendo un crack total, y yo, hinchao como un pavo, presumiendo de pupilo, tronco.Esqueletos de fiesta y otras gamberradas
A ver, la que te tiene que sonar de sobra es la Danse macabre, un poema sinfónico que escribí en 1874, ¡un temazo, illo! El título ya lo canta, o sea, baile de la muerte, huesos de juerga y orquesta a tope, ¡brutal, de locos! Ni te rayes con lo de «sinfónico»: es música pa' orquesta que cuenta una movida sin palabras, tipo peli pero sin pantalla. Por ahí fuera dejé más cosas, tipo la Symphony No. 3, la «Organ Symphony», de 1886, que me encargó la Royal Philharmonic Society, pero esa es otra movida, colega.Palos de la vida y una manía rarita
No todo fue guay, ¿eh?, que en 1875 me casé con Marie-Laure Truffot y la cosa se torció mazo. En 1878 se me murieron mis dos hijos, bebés los dos, y ahí no hay chiste ni jerga que valga, tío, un palo que te deja planchao. En julio de 1881 me piré del matrimonio y no volví a ver a mi mujer nunca más, ¡fin de la movida! Y mi manía rara, illo: terminé en 1886 The Carnival of the Animals y prohibí que se tocara mientras yo viviera, ¡vete a saber por qué, chaval, yo de eso ni mu!Invierno en Argel, plan chulo
De mayor me pasaba gran parte de los inviernos en Argel, ¡mi guarida de invierno, colega, a mi bola! Y allí, el 16 de diciembre de 1921, me dio un infarto y adiós muy buenas, ¡hasta luego, Lucas! Ojo al dato, que no la diñé en París, eh, que fue en Argel, que luego hay peña que se lía. Pa' que veas, toda la vida en París y acabé mis días fuera de casa, ¡qué movida más random, bro!Mi despedida con todos los honores
Pero la cosa no acabó en Argel, chaval: me montaron un funeral de Estado en La Madeleine, ¡mi antigua iglesia, flipa! Me enterraron en el cementerio de Montparnasse, en París, ¡en mi casa de toda la vida, tronco! Dicen que me largué del estreno de The Rite of Spring de Stravinsky en 1913, pero ni de coña te lo aseguro, que Stravinsky decía que yo ni estaba allí. Lo que sí es verdad es que Fauré, mi pupilo, salió de mis clases, ¡y eso mola mazo, bro!Lo que te regalo, colega
Lo que quiero regalarte, colega, es un ratito de peli de miedo con orquesta, ¡sin palomitas y sin gastar pasta! Dale al play a la Danse macabre con los cascos puestos y déjate flipar, ¡venga, que no muerde! Si te mola, luego te lanzas a por lo demás, qué rollo tan guay, ¡que hay mazo de música mía esperándote! Y si al final te ríes, te estremeces o te pones a bailar como un esqueleto suelto, ¡misión cumplida, crack!---
¿Qué pasa, colega, te ha molao un cacho mi vida o qué, te has quedao flipao con la movida? Pues nada, tronco, ahora te toca petarlo con mi Danse macabre, que está en esta web y es un rollo de esqueletos de locos, mazo de guay. Venga, dale ya a los enlaces de aquí abajo, illo, y píllate la obra sin cortarte ni un pelo, ¿vale?
Danse macabre
Danse macabre, Op. 40
