Esqueletos de rave macarra con la Danse macabre de Saint-Saëns
Los mejores momentos
Danse macabre, Op. 40

¡Buenas, tronco, soy Saint-Saëns y esto es lo más bestia de mi Danse macabre, a ver! Vas a flipar con el violín solista y el xilófono, que en el estreno de 1875 en París la peña puso a parir por chirriantes y hoy son puro temazo. Pues nada, colega, los demás compositores y yo también te enseñamos aquí a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que dale al entrenamiento , ¡venga, a petarlo!
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Medianoche y el arpa dándole al re como una loca
¡Mira, tronco, yo arranco la movida con un arpa que suelta un solo re doce veces, o sea las doce campanadas de medianoche, tal cual, y mazo de pesao el reloj ese! Luego se cuela el violín solista con la cuerda de mi bajada a mi bemol, desafinao a propósito, ¡flipa, colega!, y la Muerte llamando a los muertos pa' bailar en Halloween como si fuera la fiesta más chunga del barrio.
Huesos de xilófono y un Dies irae con look nuevo
Pues nada, illo, yo en la mitad del temazo hago que las maderas suelten el Dies irae, ese cántico llano pa' los difuntos, pero en tono mayor, ¡qué cara más dura, tío, como un entierro con confeti! Y el xilófono se lo peta imitando huesos que traquetean, en plan esqueleto con maracas en vez de dientes, ¡brutal, de locos, te lo juro!
Cuando el gallo te reventó la fiesta
¡Anda ya, que yo cierro con un oboe imitando el canto del gallo al amanecer y los muertos se piran pa' las tumbas más rápido que tú cuando suena el despertador, quillo! Pero ojo, que en el estreno de 1875 en el Théâtre du Châtelet la peña lo puso a parir, nada de éxito de primeras, ¿sabes?, y ahora es un clásico de los conciertos, ¡hostia, qué mal gusto tenían los vivos, mazo de cringe!
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Pues nada, colega, ya canta el gallo y se acabó la juerga de los esqueletos. Mira qué fuerte, tío: en 1875, en el Théâtre du Châtelet de París, la peña me recibió el temazo a pedradas, y con un violín chirriando y to' el rollo no me extraña. ¡Y fíjate ahora, flipa, que los violinistas ni de coña quieren ya la cuerda afinada de otra manera que no sea en mi bemol! Anda ya, qué giro más random, de ser la movida más criticada a ser el chute favorito de los conciertos, illo. A ver, tronco, ¿te ha molado mazo descubrir lo mejor del Danse macabre o qué? Porque yo te lo digo en plan colega: queda un montón de tela por cortar con esta obra, y lo que te he contado es solo la puntita del hueso, ¡de locos! Venga, dale caña a los enlaces de aquí abajo y sigue tirando del hilo, que esto engancha un rato largo. Tranqui, quillo, que no muerde nada... bueno, los muertos igual sí, pero ellos ya se han ido a dormir.
Grabación: Louis Fourestier, Public domain
