Esqueletos de rave macarra con la Danse macabre de Saint-Saëns
Entre bastidores
Danse macabre, Op. 40

¡Quillo, que soy Saint-Saëns y te cuento el trasfondo de mi Danse macabre, tronco, pa' que flipes! Vas a pillar cómo en 1872 era una canción pa' voz y piano con texto de Henri Cazalis y cómo en 1874 cambié la voz por un violín solista, ¡menudo cambiazo, mazo de guay! Ojo, colega, que mis compañeros compositores y yo te enseñamos aquí a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, así que échale un tiento al entrenamiento , ¡venga, a currar!
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Bailar con la parca, que no es lo mismo que el chiringuito
¡Ojo, colega, que te cuento de qué va mi Danse macabre, que es un movidón de muertos que se ponen a bailar! Es una pieza de una sola tirada, un poema sinfónico, o sea, una música que te cuenta una historia sin soltar ni una palabra, ¿pillas? Nada de ópera ni de ballet, tronco, que luego la peña se lía y me lo mete en el cajón que no es. Yo me la inventé como quien monta una fiesta chunga de medianoche, con la Muerte de DJ y los esqueletos haciendo cola en la puerta.El nombrecito, que ni los listos se aclaran
A ver, "danse macabre" es un término francés de la Edad Media, la Danza de la Muerte, un rollo donde to' quisqui acaba bailando con una calavera, sea rey o sea mendigo. ¿De dónde sale la palabra "macabre"? Pues nadie lo sabe seguro, illo, y los estudiosos llevan siglos a la greña. Dicen que a lo mejor viene del latín Chorea Machabæorum, la danza de los Macabeos, flipa. Otros cuentan que se coló por España desde el árabe maqabir, que significa "cementerios", ¡mazo de viaje pa' una palabra!Primero fui canción y encima con letra ajena
Mira, quillo, esto arrancó en 1872 como una canción pa' voz y piano, de las de salón, cero orquesta ni leches. El texto en francés era de un poeta, Henri Cazalis, que no soy yo, no me vayas a colgar el verso, que bastante tengo con las notas. O sea, yo puse la música y él puso los muertos, un curro a medias, tal cual. Pero la cosa se me quedó rondando la cabeza como un pegote, y no paré hasta sacarle más jugo.Le quito la voz y le planto un violín
Pues nada, en 1874 cogí la cancioncilla y la crecí a orquesta, ¡a lo bestia, tío! Donde cantaba el cantante metí un violín solista, que hace de Muerte tocando el violín, ahí con su rollo siniestro y su sonrisilla de calavera. El manuscrito original lo fechamos en octubre de 1874, o sea, que ya estaba cocinao antes de que nadie lo oyera. Y la orquesta se llenó de gente: flautín, tuba, arpa, platillos, triángulo y un montón más, que aquello parecía una verbena de ultratumba, ¡brutal!Me flipaba el rollo de Liszt
Anda ya, que en los setenta yo estaba enganchao al poema sinfónico, esa forma que se sacó Liszt de la manga y que molaba mazo. Empecé con Le Rouet d'Omphale en 1871, y la Danse macabre acabó siendo la más famosa de mis piezas de ese palo, ¡toma ya! Aquel mismo 1871 se montó la Société Nationale de Musique, y yo ahí de vicepresidente, currando pa' que la música francesa no se quedara en el banquillo. Vamos, que era un tío con pasta de organizador, aunque luego me ponía a escribir esqueletos, qué contradicción, ¿no?Estreno de pena en el Châtelet
Venga, el 24 de enero de 1875 la estrenamos en el Théâtre du Châtelet de París, con Édouard Colonne en el podio, y madre mía el pifostio. Se dice que la recibieron fatal, aunque hay quien jura que las críticas fueron solo así así, regulera, sabes? Hubo quien habló del "Dies irae deformado" y de los "horribles chirridos" del violín, ¡qué exagerao, el pavo! Pero vamos, con un violín desafinao a propósito y un xilófono de huesos, tampoco es que buscara finura, ¿sabes?Dedicatoria, editor y un añito movidito
La pieza se la dediqué a Caroline Montigny-Rémaury, y me quedé tan ancho, ¿eh? Por ahí por 1875 la publicó Durand, Schoenewerk et Cie. en París, y ya andaba la cosa rulando por las partituras. Ese mismo año me casé con Marie-Laure Truffot, y no te lo voy a vender bonito, tío, aquello fue un matrimonio chungo de verdad. Y mientras tanto yo seguía de organista en La Madeleine, hasta 1877, currando entre muertos de mentira y misas de verdad.Cacareo final y a la cama los esqueletos
Ahora viene lo gracioso, colega: al amanecer canta un gallo, y ese gallo es un oboe haciendo el cucurrucú, ¡un oboe, flipa! En cuanto suena, los muertos pegan un respingo y se piran pa' sus tumbas, como el que oye a su suegra llegando. Toda la peña que baila en mi pieza se esfuma, y la música se queda quietecita, en plan resaca de fiesta pasada. La tonalidad es sol menor, que pa' un baile de difuntos mola a lo loco, nada de colorines, ¿sabes?De mal estreno a favorita de las salas
Lo mejor es que la pieza que casi se estrella acabó siendo una favorita de los conciertos, ¡anda que no hay vuelta de tuerca! Con el tiempo los violinistas le cogieron el truco a la cuerda desafinada, y yo me río mazo, porque dije que ya no querían las cuerdas de mi afinadas de otra manera que no fuera en mi bemol. O sea, lo que era "horrible chirrido" se volvió el sonido oficial del violín fantasma, pues nada, ¡de locos! Si eso no es una venganza elegante, que baje Dios y lo vea.Mi música sigue de fiesta sin mí
Mis colegas no se quedaron quietos: Liszt le hizo una versión pa' piano solo, y Ernest Guiraud otra pa' cuatro manos, ¡qué currantes! Yo mismo la pasé a dos pianos y a violín y piano en 1877, que a ver quién se resiste al reciclaje. En 1942 Vladimir Horowitz le metió mano a la de Liszt, tuneándola como un coche de barrio, y esa es la que más se toca hoy. Y luego salió en una peli corta de Dudley Murphy en 1922, y hasta de sintonía de la serie británica Jonathan Creek, ¡y yo con los huesos del xilófono reciclaos en Fossils de El carnaval de los animales, que soy un rácano con arte!---
Pues nada, tronco, que ya me piro pa' la tumba, pero antes te suelto un último susurro, ¿vale? ¿Te ha molao descubrir la historia de mi Danse macabre o qué, colega? Porque, illo, lo que te he contado es solo la puntita del hueso, ¿sabes? Quedan mazo de movidas en el tintero, tipo lo que hizo Liszt con mi pieza pa' piano solo, ¡flipa! Y Horowitz, menuda máquina, le pegó un meneo bestial en 1942, y esa versión es la que más suena hoy, de locos. Hasta reciclé el traqueteo de huesos del xilófono en los Fossils de El carnaval de los animales, ¡qué rácano soy con las ideas, jajá! Y los violinistas, anda ya, que ahora ni quieren oír hablar de afinar las cuerdas de otra manera que no sea en mi bemol, ¡qué cara más dura, quillo! Venga, dale a los enlaces de aquí abajo y sigue hurgando en mi Danse macabre, que hay tela marinera pa' destripar. ¡Y no te me rayes, peña, que los muertos no muerden, solo bailan fatal!
