Esqueletos a medianoche con la Danse macabre de Saint-Saëns
Entre bastidores
Danse macabre, Op. 40

Soy Camille Saint-Saëns, y esta es la historia que hay detrás de mi Danse macabre. Te voy a contar cómo una obra que recibió críticas muy duras en su estreno de 1875 en París acabó convertida en una de las favoritas del público de conciertos. Y como en esta web mis compañeros y yo también te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, ¿por qué no pasar por el entrenamiento y comprobarlo?
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Un nombre con el árbol genealógico algo borroso
El título es un término francés, «danse macabre», que designa la Danza de la Muerte de la Edad Media. Lo curioso es que nadie sabe con certeza de dónde viene la palabra «macabre». Unos piensan que sale del latín Chorea Machabæorum, la danza de los Macabeos, y otros que llegó a través de España desde el árabe maqabir, que significa «cementerios». Yo no pienso mojarme: me quedo con que la idea de que la muerte nos invite a bailar a todos es mucho más antigua que yo.Empecé cantando, y no por gusto de los fantasmas
En 1872 la obra nació como una canción para voz y piano. El texto no lo escribí yo, sino el poeta Henri Cazalis, que me dio en francés la escena del baile de esqueletos. Cuando uno solo tiene un cantante y un piano, la muerte tiene que apañárselas con muy poca gente en el cementerio.Mi época de poemas sinfónicos
Por aquellos años me había entusiasmado con el poema sinfónico, esa forma que Liszt había puesto de moda: una sola pieza de orquesta que cuenta una historia sin palabras. Ya había probado con Le Rouet d'Omphale en 1871, y Danse macabre acabaría siendo mi obra más conocida en ese terreno. Ese mismo año de 1871 se fundó la Société Nationale de Musique, de la que fui vicepresidente. Era un lugar pensado para que los compositores franceses tocaran música francesa, y a mí me venía de maravilla.Despido al cantante y contrato a un violín
En 1874 rehice la canción para orquesta y puse un violín solista justo donde antes estaba la voz. Fue como cambiar al narrador de la historia por alguien que cuenta lo mismo sin pronunciar una sola palabra. El manuscrito original lleva fecha de octubre de 1874. Con el violín al frente, el baile dejó de parecer una canción de salón y se convirtió en una escena con orquesta entera.Un estreno de los que dejan mal sabor
Se estrenó el 24 de enero de 1875 en el Théâtre du Châtelet de París, con Édouard Colonne al frente de la orquesta. La obra llevaba una dedicatoria para Caroline Montigny-Rémaury. Y el público no se rindió a mis esqueletos: unos relatos hablan de mala acogida y otros, de críticas simplemente divididas. Lo que sí es seguro es que aquella noche no fue el éxito inmediato que uno sueña.Un año de campanadas nupciales
Aquel mismo 1875 me casé con Marie-Laure Truffot, y el matrimonio no fue feliz. No voy a extenderme en ello, porque la música de este baile ya tiene bastante de sombrío. Además seguía siendo el organista de La Madeleine, un puesto que dejé en 1877. Mi vida de entonces tenía mucho de iglesia, de salas de concierto y de ocupaciones diversas, y cabía todo en el mismo calendario.Los violinistas acaban cogiéndole el gusto
Con los años la obra pasó de rareza a favorita de los conciertos. Llegué a comentar que los violinistas ya no querían sus cuerdas afinadas de otra manera que en mi bemol. Cuando algo que parecía un capricho se convierte en costumbre, lo único que cabe es sonreír. En 1877 hice yo mismo una versión para violín y piano, para que el baile pudiera salir de la sala de la orquesta.Una pieza que pasa de mano en mano
Mi Danse macabre no se quedó quieta: Franz Liszt hizo una transcripción para piano solo, y Ernest Guiraud otra para piano a cuatro manos. Yo mismo la arreglé también para dos pianos. En 1942 Vladimir Horowitz cambió mucho la transcripción de Liszt, y esa versión es la que más se toca hoy. Es un honor que pianistas tan grandes quieran tocar mi baile, aunque uno nunca sabe en qué estado le devolverán los esqueletos.Los mismos huesos, otra vez de paseo
Me gustó tanto el traqueteo de huesos que reutilicé la idea del xilófono en «Fósiles», uno de los movimientos de El carnaval de los animales. Allí el tono es más burlón, pero el truco es el mismo. Conviene recordar que Danse macabre no es ni una ópera ni un ballet, sino una sola pieza orquestal con violín solista, aunque haya nacido como canción. Eso sí, la historia que cuenta es tan visual que no es raro que otros la hayan querido llevar a la escena.Esqueletos con una carrera muy larga
En 1911 Natalia Trouhanowa bailó con esta música, y más tarde lo hizo también Anna Pavlova. En 1922 Dudley Murphy hizo un cortometraje titulado Danse Macabre. Mucho después, la melodía sirvió de sintonía a la serie británica Jonathan Creek. No está nada mal para una obra que empezó como una canción de voz y piano y cuyo estreno no salió demasiado bien.---
Y hasta aquí llega la historia de mi Danse macabre. Empezó en 1872 como una canción, pasó en 1874 a ser un poema sinfónico con violín solista, y en 1875 llegó a un público que no supo muy bien qué hacer con ella. Me resulta bonito pensar que una pieza recibida con tanta frialdad terminara siendo una de las que más se tocan en los conciertos. ¿Te ha gustado conocer la historia de Danse macabre? Si es así, me alegro mucho, porque aún quedan muchos aspectos de esta obra por descubrir. Hay detalles de la música que solo se aprecian de verdad cuando los oyes con calma, y otras versiones y usos de la pieza que merecen una visita. Te invito a hacer clic en los enlaces que encontrarás en esta página para seguir explorando Danse macabre. Y la próxima vez que oigas un reloj dar las doce, quizá te acuerdes de mi arpa y de esos invitados que prefieren bailar de noche.
