Esqueletos de rave macarra con la Danse macabre de Saint-Saëns
La guía de escucha
Danse macabre, Op. 40

¡Aúpa, peña, que soy Saint-Saëns y esta es la guía de escucha de mi Danse macabre, una movida chunga de las mías! Vas a pillar cómo la Muerte saca a los muertos de la tumba a medianoche en Halloween y cómo el canto de un gallo los manda de vuelta al amanecer, ¡mazo de peli sin pantalla, tío! Y ojo, tronco: métele mano al entrenamiento , que aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, ¡a ver si pillas el truco!
---
Cómo escuchar esto sin carné de sabelotodo
¡Hostia, colega, que no hace falta ser un crack de la clásica pa' flipar con mi Danse macabre, qué va! Tú ponte las orejas de detective y pilla cuatro bichos: el arpa que da las campanadas, el violín solista que chirría como un gato en un tendedero, el xilófono que suena a huesos y un oboe que se cree el gallo del corral. Es un poema sinfónico, o sea, una peli sin pantalla, así que tú pon las imágenes en tu cabeza y a rular, ¿sabes? Cada vez que se te cuele uno de esos instrumentos, levanta el dedo en plan listillo de la peña, que es un puntazo.Mi título, un bautizo con tufillo a cementerio
Mira, tronco, «danse macabre» es un término francés de la Edad Media, la Danza de la Muerte, y yo lo puse de título porque mi historia va de la Muerte llamando a los muertos pa' bailar. Además, la cosa venía de una canción de 1872 con texto de Henri Cazalis, o sea que el rollo de bailar con esqueletos ya me venía de fábrica, illo. De dónde sale la palabra, pues nada, nadie se aclara: dicen que quizá del latín Chorea Machabæorum, el baile de los Macabeos, ¡menudo trabalenguas, tío! Otros apuntan a que llegó vía España del árabe maqabir, que son los cementerios, así que igual to' el mundo tiene su parte de razón, ¡de locos!La forma, o cómo no perderme en el laberinto
¡Anda ya, colega, me tiré de cabeza al poema sinfónico de Liszt, que en los años 1870 me tenía loco desde Le Rouet d'Omphale, en 1871! Es un solo movimiento que va pegao a la historia, de la medianoche al canto del gallo, ¡así de fácil, chaval! Tú no te rayes buscando etiquetas, sigue el cuento y listo, que es lo que manda aquí. Yo te lo troceo en cuatro tramos, medianoche, baile, Dies irae y amanecer, y te los desgloso uno a uno, ¡prepárate, que viene un rollo bestial!Sección 1: Doce tarjetazos del reloj fantasma
¡Venga, que arrancamos con el arpa, tronco, que suelta la misma nota doce veces y cada una es un campanazo de medianoche, menuda rayada! Todo va en sol menor, que ya es un tono de mal rollo de por sí, y el ambiente se queda como susurrando chismes de tumba. Aquí cero prisa y mazo de misterio, con una tensión que se corta con cuchillo y tú con el vello de punta, ¿eh? Se nota que el cementerio está calentando motores, y yo ahí, frotándome las manos, ¡qué tío!Sección 2: El violín desafinao pide pista
¡Y ahí aparece el solista, illo, entrando con un tritono, ese salto que suena a susto de los buenos! Le bajé la cuerda de mi hasta el mi bemol, o sea que el violín va desafinao a posta, y por eso raspa que da gusto, ¡flipante! El baile se arranca, el chavalerío esquelético se junta y el personal se va calentando, a ver quién para esto. Todo va de menos a más, como cuando en el garito suena tu canción y de golpe no cabe ni un alfiler, ¡brutal!Sección 3: Huesos a lo loco y un himno disfrazao
A mitad de camino los huesos se ponen a repicar, porque el xilófono imita huesos que castañetean, y yo me parto, la verdad. Justo ahí las maderas sueltan el Dies irae, ese cántico llano de difuntos, pero en tono mayor, o sea que suena a luz de neón en pleno velatorio, ¡qué morro! El humor negro es cosa fina, quillo: lo más serio de la iglesia vestido de baile y la peña bailando encima. Esa gracia de los huesos me gustó tanto que la reutilicé también en Fossils, dentro de El carnaval de los animales, ¡el reciclaje más random!Sección 4: Canta el gallo y a la cama, esqueletos
¡Ojo, colega, que llega el amanecer y un oboe se pone a hacer de gallo en la coda, un cacareo que corta el rollo en seco! Los muertos se piran de vuelta a sus tumbas con el rabo entre las piernas, qué pereza de lunes, ¿eh? La música se calma, el hype se desinfla y es como cuando encienden la luz del bar y te echan, ¡fin del chiringuito! Y mira lo que son las cosas, tío: cuentan que en el estreno de 1875 no cuajó del todo y ahora es un fijo de los conciertos, ¡menuda remontada de crack!Dale al play y que bailen los muertos
Pues nada, tronco, ahora te toca a ti: dale al play y déjate llevar por la música, ¡a ver si te mola! Mientras suena, acuérdate de lo que te he contado, el arpa, el violín, los huesos y el gallo, y ve pillándolo todo, ¿vale? Cuando acabe, seguro que te quedas con la boca abierta, en plan «¿esto lo escribió un señor en 1874?». Ojalá te lo pases dabuten recorriendo mi Danse macabre, tan de locos como me lo pasé yo al componerla, ¡venga, máquina!---
¡Illo, que ya amanece, colega, y el gallo del oboe me está mandando a la cama! ¿Te mola lo que has aprendido en la guía de escucha de mi Danse macabre, o qué? Pues nada, tronco, que aún queda mazo de tela por cortar, porque esta movida de huesos y medianoche tiene más recovecos que un cementerio de pueblo. Así que tira de los enlaces que tienes por aquí y sigue tocando el hueso, ¡venga, que la peña del más allá no se baila sola!
