Calentón pianístico de locos con la Appassionata de Beethoven
Los mejores momentos
Piano Sonata No. 23 in F minor, Op. 57 ("Appassionata")

¡Quillo, arrima pa'cá, tronco, que soy Beethoven y te traigo los mejores momentos de la Appassionata, una movida brutal, mazo de fuego! Vas a flipar con el final, colega: un acorde de séptima disminuida que te machaco doce veces seguidas, tipo puñetazo en la puerta, ¡y después carrerón de locos sin freno! Pues nada, peña, que mis colegas compositores y yo te enseñamos aquí a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que dale caña al entrenamiento , ¡venga, a petarlo!
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Un pepino en el sótano del piano
Pa' empezar, tronco, yo arranco el Allegro assai en fa menor y en 12/8 por la nota más grave de mi piano Erard nuevo, el fa del sótano, ¡qué movida, illo! El tema va flojito y de mal rollo, en octavas, con un arpegio que baja y sube a ritmo de puntillo, o sea, tipo que te sigue un tío por el callejón y tú ni mú, ¿sabes?, mazo de chungo.
Una nana con la que ni de coña te duermes
Mira, colega, yo en el Andante con moto me pongo en re bemol mayor y suelto un temita más simple que el asa de un cubo, ¡flipa, qué tranqui, anda ya! Son acordes de to' la vida, frases de cuatro compases y de dos, y encima le endiño cuatro variaciones, pues nada, la misma cancioncilla cuatro veces con distinta pinta, brutal, de locos.
Doce martillazos en la puerta
¡Hostia, peña, que yo en el Allegro ma non troppo - Presto abro con un acorde de séptima disminuida en si bemol y lo machaco doce veces, doce, que ni el vecino pesao con el timbre! Luego la sonata se pone en plan fa menor y casi sin frenar, un no parar de la leche, tío, que te pirarás del sofá sin enterarte, ¿a ver quién aguanta ese rollo?
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¡Hostia, colega, y hasta aquí el show, que me quedo con la lengua fuera! ¿Te has flipao con los mejores momentos de la Appassionata o qué, tronco? Yo me dejé el manuscrito lleno de tachones y retoques, o sea, currándomelo a tope, así que si te ha molao, ¡me das la vida, illo! Pero ojo, que la movida da pa' mucho más, ¿sabes?, y quedan mazo de rincones de esta sonata por destripar. Fíjate, el nombrecito de Appassionata ni me lo puse yo, qué va, me lo colaron un editor años después de que yo criara malvas, ¡anda ya, qué morro! Y el final no es un rollo de victoria ni de fiesta, ¡nada de eso!, acaba en tragedia, chungo total, de locos. Así que pica en los enlaces de por aquí, peña, y sigue petándolo con la Appassionata, venga. ¡Que te sea leve y dabuten, crack!
