Tormenta de teclas en la Appassionata de Beethoven
Los mejores momentos

Piano Sonata No. 23 in F minor, Op. 57 ("Appassionata")

Beethoven presenta los mejores momentos de Appassionata
Soy Beethoven, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de la Appassionata. Vas a escuchar cómo el último movimiento arranca sin respiro y corre casi sin parar hasta un final que acaba en tragedia y no en triunfo, algo que no se olvida fácilmente. En esta web mis colegas compositores y yo te enseñamos además a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, así que te invito a  probar el entrenamiento .
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Bajar al sótano sin linterna

Yo empiezo el Allegro assai en la nota más grave de mi piano Erard nuevo, el fa de abajo del todo, como quien baja al sótano sin encender la luz. El tema suena bajito y amenazante, va en octavas y dibuja un arpegio que baja y sube con un ritmo de puntillo, de modo que desde el primer segundo notas que algo no va bien.

Un tema tan sencillo que da vergüenza

Yo escribo el Andante con moto en re bemol mayor y, después de tanta tormenta, dejo que el tema sea tan simple que casi se presenta solo, con acordes de toda la vida repartidos en frases de cuatro y dos compases. Luego lo transformo en cuatro variaciones tranquilas, hasta que un acorde de séptima disminuida se cuela sin avisar, como el invitado que aparece justo cuando por fin se estaba a gusto.

Doce golpes a la puerta

Yo abro el último movimiento, que entra sin pausa después del anterior, con un acorde de séptima disminuida sobre si bemol que repito doce veces, por si alguien se había quedado dormido. Después arranca en fa menor un movimiento casi perpetuo que apenas deja respirar al pianista, y no pienso disculparme por ello, porque la sonata termina en tragedia y no en final feliz.
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Hasta aquí llega mi paseo por los mejores momentos de la Appassionata. ¿Has disfrutado descubriéndolos conmigo? Cuando vuelvas a escuchar la sonata, quizá notes que todo lo que te he contado cabe en unos veinticinco minutos, y que aun así te deja la sensación de haber recorrido un camino larguísimo. Yo la veo como una sonata que no ofrece consuelo fácil, porque termina en tragedia y no en triunfo, y quizá por eso sigue tocando a quien la escucha. Además, la Appassionata guarda todavía muchos otros aspectos que merece la pena explorar. Puedes asomarte a la historia de su nombre, que yo nunca usé, o a cómo se escribió en los años en que mi sordera ya me acompañaba. Si te apetece seguir curioseando, haz clic en los enlaces que tienes a tu alcance y sigue explorando la Appassionata a tu ritmo. Y cuando termines, vuelve a escucharla desde esa primera nota grave: seguro que la oyes de otra manera.