Tormenta de teclas en la Appassionata de Beethoven
III. Allegro ma non troppo - Presto

Piano Sonata No. 23 in F minor, Op. 57 ("Appassionata")

Beethoven presenta una guía de escucha de III. Allegro ma non troppo - Presto, de Appassionata
Soy Beethoven, y ahora te explico el III. Allegro ma non troppo - Presto, el movimiento final de mi Appassionata. Vas a oír cómo arranco con un mismo acorde de séptima disminuida repetido doce veces y cómo, desde ahí, la música corre casi sin detenerse hasta la coda Presto. Reconocer una obra nada más oírla se aprende, y en esta web mis compañeros compositores y yo te lo enseñamos, así que  prueba el entrenamiento  y verás.
---

Un solo pianista y ninguna red de seguridad

En este movimiento final suena un único instrumento, el piano, sin orquesta ni nadie que me eche una mano. Escucha las dos manos como si fueran dos corredores que no se pueden soltar: una va por los graves y empuja, y la otra corre por encima con las notas que se oyen más. No hace falta que sepas leer una partitura, solo que notes cómo el ritmo no se detiene casi nunca. Si sientes que te falta el aire de tanto seguirlo, vas por buen camino, porque esa es justo la sensación que busco.

Rápido, sí, pero no tanto

Titulé este movimiento Allegro ma non troppo, que en italiano viene a decir «alegre y ligero, pero no demasiado». Lo puse así porque quería velocidad con la cabeza fría, y no una carrera donde todo se atropella y no se entiende nada. Luego añadí la palabra Presto para el final, que significa «muy rápido» y que es como pisar el acelerador cuando ya crees que vas al límite. Así que el título es una pequeña advertencia: empiezo sin perder la compostura y acabo perdiéndola del todo.

La forma sonata a toda velocidad

Para este movimiento escogí la forma sonata, la misma estructura de presentar ideas, enfrentarlas y volver a casa que uso en tantas obras mías. La diferencia es que aquí la música avanza en un movimiento casi perpetuo, como una rueda que apenas se detiene a tomar aliento. Todo ocurre en fa menor, y al final añado una coda Presto que sacude la forma por dentro. Voy a contártelo por partes, así que ven conmigo por cada una de las secciones.

Sección 1: Un portazo que viene del movimiento anterior

Cuando termina el Andante con moto, un acorde de séptima disminuida, suave, te lleva sin pausa hasta aquí, y entonces el piano responde con otro acorde, esta vez fuerte. Ese acorde está construido sobre si bemol y lo repito 12 veces, como quien llama a la puerta cada vez con más insistencia. Es un acorde inestable, de los que no se quedan quietos, y por eso te deja con la sensación de que algo está a punto de pasar. Te pido solo que lo cuentes si te apetece, porque ese golpeteo es mi forma de decirte que se acabó el descanso.

Sección 2: La rueda que no quiere parar

Después de esa llamada arranca el Allegro ma non troppo propiamente dicho, siempre en fa menor, con un motor de notas rápidas que casi nunca se apaga. En la forma sonata se presentan unas ideas, se las mezcla y se las pone a prueba, y aquí lo hago sin dejarte descansar entre una cosa y otra. Fíjate en cómo la música sube y baja de volumen sin cambiar apenas el paso, como si alguien subiera la cuesta con la respiración cada vez más agitada. El estado de ánimo va de la inquietud a la rabia contenida, y esa tensión nunca llega a disolverse del todo.

Sección 3: Presto, o cuando ya no frenas

La coda es la parte en la que cambio de marcha: el Presto lo acelera todo y la música se lanza hacia delante. Su forma es binaria, en dos fases, es decir, dos empujones seguidos en los que el segundo llega todavía más lejos que el primero. Aquí desaparece cualquier rastro de la compostura que te prometía el título, y las manos casi no tienen tiempo de pensar. Si hasta ahora la música corría, en este momento huye, y tú lo notarás en la piel antes que en los oídos.

Sección 4: La última cuesta, hacia abajo

El final no trae ninguna victoria, y ya te lo adelanto para que no esperes fuegos artificiales. La sonata termina con arpegios descendentes en fa menor, como una escalera que baja y baja sin que nadie encienda la luz al llegar abajo. Por eso se dice que esta obra acaba en tragedia y no en triunfo, y yo no quise endulzarlo. Cuando suene la última nota, quédate un segundo en silencio, porque ese momento de quietud forma parte del movimiento.

Ahora te toca a ti

Ahora te invito a que vivas por ti mismo este último movimiento de mi Appassionata. Dale al play y déjate llevar por la música sin pelearte con ella. Mientras suena, ten en cuenta lo que hemos hablado: los 12 golpes del principio, la rueda que no para, el Presto desbocado y esa escalera final hacia abajo. Ojalá este viaje te emocione tanto como me emocionó a mí escribirlo.
---
¿Te ha gustado descubrir conmigo cómo suena el Allegro ma non troppo - Presto de mi Appassionata? Ahora que has llegado hasta el último compás, quizá te quede la sensación de haber corrido junto a la música sin tiempo para mirar atrás. Por eso te propongo volver a escucharlo con calma, porque en una segunda vez se oyen cosas que la primera se te escapan. Y es que de mi Appassionata aún queda mucho por explorar, desde la historia que hay detrás de la obra hasta los otros movimientos que la forman. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes aquí al lado y sigue descubriéndola a tu ritmo.