Luna llena y bajón con la Moonlight Sonata de Beethoven
Los mejores momentos
Piano Sonata No. 14 in C-sharp minor, Op. 27 No. 2 ("Moonlight")

¡Mira, que soy Beethoven y aquí te traigo los mejores momentos de la Moonlight Sonata, sin relleno ni pamplinas, joder! Vas a flipar con el apodo «Moonlight», que ni es mío, tío: lo coló después Ludwig Rellstab, el crack, que se rayó viendo el primer movimiento como una barca en el lago de Lucerna, ¡de locos! ¡Venga, que en esta web mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que métete en el entrenamiento , quillo, que mola mazo!
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Yo, el rey del susurro
¡Escucha, colega, que yo arranco el Adagio sostenuto en do sostenido menor a lo chungo, con una octava en la izquierda y unos tresillos en la derecha que gotean tipo grifo mal cerrao, ojo! Lo marco senza sordino y sempre pp, o sea, sin apagadores y bajito de por vida, que ni sube de piano, tronco, ¡el piano en modo bibliotecaria con migraña, de locos!
Un minué con flores
Pues nada, illo, que yo en el Allegretto me pirro por el re bemol mayor y un compás de 3/4 tan de minué que casi te dan ganas de sacar pareja a bailar, ¡qué rollo más elegante! Tiene su Trio por el medio y Liszt lo llamó «una flor entre dos abismos», flipa, ¡que el tío me lo dejó como un ramo de floristería plantao entre dos bajones brutales!
Presto, que me da el yuyu
¡Hostia, peña, que yo en el Presto agitato me lanzo a la piscina en do sostenido menor y en compás de cuatro por cuatro, con unos arpegios rapidísimos a toda pastilla que ni el wifi del bar! Los acentos te zurran mazo, el bajo de Alberti no para ni pa' mear y los sforzandos y fortissimos se cuelan aunque casi to' vaya en piano, o sea, que sin aguante te quedas planchao, ¡a currárselo, crack!
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¡Hostia, tronco, que ya se acaba la movida y yo con el cuerpo tipo flipao! ¿Te ha molao descubrir los mejores momentos de la Moonlight Sonata, o qué, colega? A ver, que yo te he soltao solo un cachito, ¿eh?, porque en esta sonata para piano solo queda mazo por rascar, de locos. Pues nada, illo, que ese Presto agitato con sus arpegios a toda leche y sus sforzandos pegando brincos me deja sin resuello, ¡y eso que ni me he puesto a hablarte del resto! Y qué te cuento del nombre, tío: ni es mío ni lo puse yo, que llegó después con Ludwig Rellstab y su barquita en el lago de Lucerna, ¡anda ya, qué peliculón! Así que no te me quedes en la puerta, peña, que hay rollo pa' rato y pa' flipar en colores. Dale a los enlaces de por ahí, venga, y sigue tirando del hilo de la Moonlight Sonata, ¡que te vas a quedar con la boca abierta, guay!
