Luna llena y piano con la Moonlight Sonata de Beethoven
Los mejores momentos

Piano Sonata No. 14 in C-sharp minor, Op. 27 No. 2 ("Moonlight")

Beethoven presenta los mejores momentos de Moonlight Sonata
Soy Beethoven y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Moonlight Sonata. Vas a escuchar cómo el Presto agitato final irrumpe con arpegios veloces y acentos fuertes, un torrente que exige resistencia al pianista y te sacude después de tanta calma. Si te apetece probar,  entra en el entrenamiento : mis compañeros compositores y yo te enseñamos allí a reconocer nuestras piezas nada más oírlas.
---

Un comienzo que habla bajito

Yo abro el Adagio sostenuto, en do sostenido menor, con una octava grave en la mano izquierda y un balanceo de tresillos en la derecha, como un vecino que camina de puntillas para no despertar a nadie. Pedí que se toque sin apagadores, con la máxima delicadeza y sin salir nunca del piano, y el nombre Moonlight no es mío, lo añadió más tarde Ludwig Rellstab.

Una flor con vecinos difíciles

Yo coloco el Allegretto en re bemol mayor, con aire de minueto y un Trio en el centro, y de pronto parece que alguien ha abierto la ventana después de la tormenta. Liszt lo llamó «una flor entre dos abismos», y se entiende, porque a un lado queda el primer movimiento, tan oscuro, y al otro uno que llega con prisa y mal humor.

Se acabó la siesta

Yo arranco el Presto agitato, otra vez en do sostenido menor, con arpegios veloces y notas muy acentuadas, como quien sube una escalera de dos en dos con la compra en las manos. Aunque casi todo está escrito en piano, los sforzandos y los fortissimos irrumpen de golpe, y el pianista necesita mucha resistencia para llegar al final con aliento.
---
Y hasta aquí llega este paseo por los mejores momentos de la Moonlight Sonata. ¿Qué tal, te ha gustado conocerlos? Yo la escribí con el oído ya resentido, y quizá por eso me sigue pareciendo una música que se escucha mejor despacio, casi conteniendo la respiración. Si te quedas con ganas de más, todavía hay muchos rincones por descubrir en esta sonata. Podemos hablar de la dedicataria, Giulietta Guicciardi, de aquella carta que escribí en noviembre de 1801 o de lo que significa eso de «Sonata quasi una fantasia». También queda el último movimiento, el Presto agitato, que merece su propio rato de atención. Si te apetece seguir, pulsa en los enlaces que tienes a continuación y sigue explorando la Moonlight Sonata a tu ritmo. Y cuando vuelvas a escucharla, quizá la oigas con otros oídos.