Emperaó mazo chulo con el Piano Concerto No 5 de Beethoven
II. Adagio un poco mosso

Piano Concerto No. 5 in E-flat major, Op. 73

Beethoven presenta una guía de escucha de II. Adagio un poco mosso, dentro de Piano Concerto No 5
¡Buenas, colega, que soy Beethoven y te voy a cascar el II. Adagio un poco mosso de mi Piano Concerto No 5, tronco! Vas a flipar con las cuerdas con sordina, que te sueltan un nocturno mazo chill, y con el piano colándose «dämmernd», o sea, tipo atardecer, ¡pa' quedarte empanao, illo! ¿Te mola pillar piezas al vuelo, quillo? Aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocerlas en cuanto suenan, así que  date una vuelta por el entrenamiento , ¡a ver qué tal, máquina!
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Guía pa' escuchar sin quedarte sobao

Oye, pilla sitio, colega, que te explico cómo cazar este Adagio un poco mosso sin roncar en el minuto dos, ¿vale? Aquí no hay petardazos ni bronca, illo, es un rollo tranquilo de noche, tipo nocturno, to' suavito y de buen royo. Tú fíjate en las cuerdas con sordina, que suenan tapaítas, como si el violín llevara calcetines, y luego en cómo se cuela el piano con aires de atardecer, ¡flipante! Y ojo, que no curran todos: la segunda flauta, el segundo clarinete, las trompetas y los timbales se piran a tomar el fresco, así que hay menos jaleo, peña.

El título, o cómo me lié con una letra

Venga, a lo que iba: le puse Adagio un poco mosso porque quería ir despacito, pero sin que el personal acabara ronquiando en el sofá, ¡no te me duermas! Adagio es lento de narices, tío, y el «un poco mosso» es como decir «menéate un pelín, que esto no es un velatorio». Y ahora el chisme: dicen que en mi manuscrito pone «moto» y que las ediciones sueltan «mosso», así que nadie se aclara y la movida sigue, ¡de locos! Moto o mosso, la gracia es que suena a nocturno meditativo y tranquilo, de esos que te dejan flipao mirando el techo, ¡qué brutal!

La forma: ni sonata ni rondó, un nocturno de los míos

Elegir la forma fue una aventura de la leche, colega, y al final me salió un movimiento tipo nocturno, en Si mayor y a cuatro por cuatro, ¡tela marinera! No me líes con etiquetas de sonata o rondó, que aquí lo que mola es la noche tranquila, sin ruido ni mandangas. Te lo troceo en tres secciones y en cada una te destripo qué se cuece, pa' que no te pierdas, ¿sabes? Así que agárrate, que nos vamos de excursión nocturna y sin linterna, ¡a ver quién se despista, máquina!

Sección 1: Los violines van en pijama

Primero, las cuerdas con sordina, que suenan tapaítas, como si cantaran bajo un edredón de plumas, ¡qué arropaos! Estamos en Si mayor y el ritmo es de adagio, o sea, lentorro, lentorro, sin prisa ni pa' ir a por pan. El ambiente es meditativo y tranquilo, un aire romántico de los primeros, de noche, guay del Paraguay, que te da por mirar las estrellas. Aquí no pasa ná, y eso es lo bueno, tronco: respira, pilla aire y deja que la música te mezca como una cuna.

Sección 2: El piano entra con cara de atardecer

Y de repente se cuela el piano, que en la partitura le puse «dämmernd», o sea, crepuscular, ¡a ver si te enteras, crack! Crepuscular es esa hora rarita en que no es ni de día ni de noche, tipo cuando no sabes si encender la luz o seguir a oscuras haciéndote el interesante. El piano canta bajito, sin farolear ni pizca, que aquí hace de poeta melancólico y no de bestia parda, ¿entiendes? Parece que te susurra un secreto al oído, un rollo íntimo y sin estridencias, ¡qué morro tiene el jodío!

Sección 3: Sin freno ni pausa, directo al finale

Ojo al cambio, colega: este movimiento no acaba con reverencia ni aplauso, sino que pasa directo al final sin un respiro, ¡toma ya! Vas medio en trance con la calma de la noche y, zas, te lleva de la mano al Rondo, que va en Mi bemol mayor y con otro humor a lo bestia. Por eso ni se te ocurra ir a por una birra a mitad, que te pierdes el salto y te quedas con cara de panoli, ¡anda ya! Es como pasar de la siesta a salir pitando pa' pillar el autobús, y yo me parto imaginándote la cara, ¡de locos!

Dale al play y a flotar

Venga, ahora te toca a ti, colega: ponte el Adagio un poco mosso y date el gustazo de vivirlo en tus propias carnes, ¡dabuten! Dale al play, cierra los ojos y déjate llevar, que no hace falta ser un crack ni saber solfeo pa' pillarlo, tío. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos charlao: las sordinas, el piano crepuscular y el salto sin frenos al final, ¡no te me despistes, illo! Ojalá te mole tanto como a mí cuando lo compuse, que lo saqué del alma, ¡te lo juro por mis partituras!
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¡Hostia, colega, ya se acabó el Adagio un poco mosso, y yo todavía con la piel de gallina, flipa! ¿Qué tal, tronco, te mola cómo ha quedado esta guía pa' escuchar el Adagio un poco mosso, o te has quedao sobao a mitad? Venga, que no te me pires todavía, illo: del Piano Concerto No 5 queda mazo de tela por cortar, que este rollo tiene más cajones que una cómoda de la abuela. Ese Adagio se engancha al final sin parar a respirar, así que el sitio pa' seguir la movida lo tienes ahí mismo, ¡de locos! Pues nada, peña, pulsa en los enlaces que tienes por aquí y sigue cotilleando mi Piano Concerto No 5, ¡qué guay, tío! Y cuando vuelvas a ponerte el Adagio, cierra los ojos, quillo, y deja que el piano te arrulle como si fueras un bebé con cascos, ¡dabuten!