Emperaó mazo chulo con el Piano Concerto No 5 de Beethoven
Entre bastidores

Piano Concerto No. 5 in E-flat major, Op. 73

Beethoven cuenta lo que hay entre bastidores de Piano Concerto No 5
¡Pssst, colega, que soy Beethoven y te cuento la movida de cómo nació mi Piano Concerto No 5, flipa! Vas a flipar con cómo en 1808 Jérôme Bonaparte me quiso fichar de Kapellmeister en Cassel y tres nobles soltaron 4.000 florines al año pa' que no me pirara de Viena, ¡menudo pastón! Anda ya, que en esta web mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, así que  pásate por el entrenamiento  y pruébalo, ¡venga, máquina!
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Mudanza con bombas de regalo

¡Hostia, tronco, que yo parí este rollo en Viena en 1809, con los ejércitos de Napoleón asediando la ciudad, flipa! Imagínate currando en un concierto mientras fuera to' el mundo anda a tortas, qué movida más chunga, colega. Unos dicen que lo escribí entre 1808 y 1809 y otros lo estiran hasta 1810, o sea, nadie se pone de acuerdo, ¿sabes? Yo, mientras, con el Op. 73 en la cabeza y en Mi bemol mayor, pues nada, a darle caña, que la música no se escribe sola, illo.

Cojines en las orejas, modo avestruz

¡Madre mía, quillo, que cuando bombardearon Viena en mayo de 1809 dicen que me escondí en el sótano de mi hermano con almohadas pegás a las orejas! Ojo, que eso se cuenta y ya, tío, yo no pongo la mano en el fuego. Imagínate la estampa: un genio con dos cojines en la cabeza, tipo bocata gigante, ¡qué cringe más heroico! Y encima mi oído ya iba de capa caída, así que menudo plan, de locos.

Pasta o me piro a Cassel

A ver, que en 1808 Jérôme Bonaparte me ofreció ser Kapellmeister en Cassel, ¡un curro de lujo, tronco! Y en Viena el archiduque Rudolf, el príncipe Kinsky y el príncipe Lobkowitz se rayaron y me prometieron 4.000 florines al año pa' que no me pirara, ¡mazo de pasta, colega! Pero luego la cosa se puso chunga: Lobkowitz quebró en 1811 y Kinsky la palmó en 1812, ¡flipas! Total, que tuve que demandar pa' cobrar y no pillé los cuartos hasta 1815, ¡anda ya!

Dedicatoria pa' mi colega de la realeza

¡Ey, que le dediqué el concierto al archiduque Rudolf, mi mecenas, mi amigo y mi alumno, tres en uno, qué máquina! Tío, imagínate tener un cliente que además te mola y encima te aprende, ¡chollo total! Vamos, el sueño de cualquier currante de las notas, con su rollito de palacio y to'. Así que ya sabes, si alguien te pregunta a quién va dedicao, la respuesta es Rudolf, ¡no Napoleón ni leches, crack!

Estreno sin mí, qué faena

¡Fíjate qué movida, el estreno fue en Leipzig el 28 de noviembre de 1811 y yo ni asomé el hocico, joder! Mi oído ya andaba chungo, así que no lo toqué yo, y se lo currió al piano Friedrich Schneider, ¡un fiera! Johann Philipp Christian Schulz dirigía la Gewandhaus Orchestra, o sea, el equipazo de la ciudad, ¿sabes? Y en Viena la primera fue el 12 de febrero de 1812 con mi alumno Carl Czerny, ¡un crack, illo!

Tres capítulos y ni un respiro

Mira, colega, un movimiento es como un capítulo de serie: misma peli, pero cada uno con su rollo y su ritmillo, y el mío tiene tres, que pa' los 37 o 40 minutos que dura, es un maratón de los buenos. El primero, el Allegro, es el capítulo de acción, rápido y heroico, pa' engancharte de entrada, ¡brutal! El segundo, el Adagio un poco mosso, es el capítulo de bajón tranqui, lento y chill, pa' que respires, tronco. Y el tercero, el Rondo: Allegro ma non troppo, entra sin pausa pegao al segundo, tipo cuando la serie te suelta el siguiente episodio sin preguntar, ¡y tú ahí, enganchao perdío!

Ese mote no es mío, ni de coña

¡Ni de coña, colega: lo de «Emperor» no lo puse yo, que conste! Unos le cuelgan el mote a George Grove en 1879 y otros al editor Johann Baptist Cramer, o sea, nadie se aclara, ¿sabes? Y la historia del oficial francés gritando «C'est l'Empereur!» en un concierto de Viena, pues nada, nadie la ha podido demostrar, que huele a leyenda de bar. Encima el concierto no tiene ná que ver con emperadores ni con Napoleón, y Donald Francis Tovey decía que el nombre era hortera, ¡y yo con él, tronco!

Críticos tocando las narices

Las críticas de entonces alababan lo original y lo bonito que era, ¡me puse más hinchao que un pavo, illo! Pero también se quejaban de que se alargaba más que un chicle, ¡qué morro tenían! Uno hasta dijo que las divagaciones eran un lío pa' los aficionaos, vamos, que se perdían como en un bar sin cobertura. Pues mira, tío, dos siglos después sigue petándolo, así que qué sabrán esos cenizos.

Fans de postín y funciones de locos

Franz Liszt se enamoró del invento y lo tocó toda su vida, ¡menudo fiera, tronco! En Inglaterra se estrenó el 8 de mayo de 1820 con Charles Neate al piano, y Mendelssohn lo tocó allí el 24 de junio de 1829, ¡pa' flipar! Y en 2021 era el concierto de piano más tocao en el Carnegie Hall, con 215 funciones, ¡de locos, peña! Vamos, que lleva más gira que cualquier trapero con fans en to' el planeta, ¡mazo de ruta!

Cadenza de mi puño y disco con polvo

Otra cosa guay: la cadenza, ese momento en que el solista suele ir a su bola, la dejé escrita yo, ¡nada de improvisar, quillo! Yo era un mandón con mi música, ¿y qué pasa, eh?, que luego cada pianista se me flipa. La primera grabación de un cachito fue el Adagio, por Frank La Forge en 1912, y la completa la hizo Frederic Lamond en 1922, ¡alucina! O sea, tardaron más de un siglo en plantar un micro delante de mi concierto, ¡qué pereza, hostia!
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Pues nada, colega, que hasta aquí llega el rollo de mi Piano Concerto No 5, ¡y vaya movida más flipante, hostia! A ver, tronco, te lo suelto ya: ese apodo de «Emperor» ni de coña me lo puse yo, que lo colocaron otros mucho después y ni los listos se ponen de acuerdo, ¡menudo pastelón, illo! Y mira tú qué cosas, tío: Liszt se lo tocó toda la vida, el muy crack, y en 2021 el Carnegie Hall llevaba 215 veces con él, ¡de locos, quillo! ¿Qué tal, te ha molao la historia de mi Piano Concerto No 5 o te has quedao con el mono, chaval? Porque ojo, que aún queda mazo de tela por cortar, tipo trucos de la música, detallitos chungos de pillar y movidas que ni te imaginas, ¿sabes? Así que venga, peña, ¡dale a los enlaces de aquí abajo y sigue rayándote con el Piano Concerto No 5 hasta que lo pilles en cuanto suene, dabuten!