Valsazo mareao a tope con The Blue Danube de Johann Strauss II
La guía de escucha
The Blue Danube, Op. 314

¡Aquí Johann Strauss II, colega, y esta es la guía de escucha de The Blue Danube, una movida que te va a molar mazo! Vas a pillar cómo arranco en plan susurro con los violines y luego me lanzo a una cadena de cinco valses seguidos, diez minutitos de locos que no te dejan ni sentarte. Y ojo, tronco, que en esta web mis colegas compositores y yo también te enseñamos a reconocer nuestras piezas al vuelo, así que dale caña al entrenamiento , ¿te animas?
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Orejas fuera, que esto no es música de ascensor
¡Venga, tronco, afloja las orejas y pilla sitio, que te cuento cómo escuchar esta movida sin rayarte! Los violines son los jefazos del cotarro, o sea, la peña que carga con la melodía mientras tú te quedas flipao con el vaivén. Fíjate en las trompas, que meten ese «pum-chas-chas» pa' que el cuerpo se te mueva solo, y en el arpa, que echa purpurina por todo el salón, ¡qué lujazo, illo! Y el bombo y el triángulo asoman al final a dar guerra, de locos, que ni un cabezazo te dejo dar.Un río azul que ni de coña es azul
A ver, quillo, el título me lo soplaron de un poema de Karl Isidor Beck sobre el Danubio, y ese poema está ambientao en Baja, en Hungría, no en Viena, ¡anda ya! Ojo al dato, colega: el Danubio no es azul ni de broma, que su color va más bien por el rollo de «charco con aires de grandeza». En alemán el nombre es An der schönen blauen Donau, un trabalenguas con bigote que casi te hace escupir, ¿o no? Total, pues nada: nombre de postal, río de color chungo y un vals que se te queda pegao en la cabeza, qué máquina soy.La forma: una ristra de valses en fila
La forma, tío, es de las que se pillan bailando, ¡qué va a ser un lío! Va de introducción larguísima y luego una cadena de valses, del 1A al 5B, con unas intradas que hacen de puente pa' no marearte en el cambio. Al final te cierro con una coda y una codetta, o sea, el remate de la fiesta, tipo despedida de boda con confeti. Ahora te destripo cada trozo uno a uno en los párrafos que vienen, ¡prepárate, que la movida es flipante!Sección 1: La introducción, o el vals haciéndose el interesante
Arranco en la mayor, colega, con los violines flotando bajito, tipo niebla sobre el río, ¡un rollo guay! Es una intro larga a propósito, ¿sabes?, pa' hacerte esperar como en la cola de una discoteca. Las trompas asoman con una melodía suave que casi te da un abrazo, y tú en plan «¿cuándo empieza el baile, tronco?». Calma chicha, misterio de peli y, de golpe, ¡pam!, se huele el meneo.Sección 2: El primer vals, el que te hace girar sin pedir permiso
¡Zas, re mayor, peña!, y ahí empieza el primer vals, el que se te cuela en la cabeza y no lo echas ni a escobazos. La melodía sube como una escalera de caracol y los violines la cantan tan a gusto que te quedas pillao. El ambiente pasa del misterio al fiestón en un santiamén, un cambio de humor brutal, mazo de gordo. Y ese acompañamiento de «pum-chas-chas» te suelta chulo: «venga, a bailar, que no cuesta ni una pasta».Sección 3: Los valses del medio, o el tobogán de tonalidades
Aquí me suelto a pasear por si bemol mayor, sol mayor, sol menor y fa mayor, ¡qué tiovivo, quillo! Cada vals trae su melodía y su humor: uno saltarín, otro con cara de pena pasajera, tipo culebrón de sobremesa, ¡de locos! Las intradas hacen de puente entre uno y otro pa' que el salón no se quede con cara de pasmao. Y por ahí se asoma un final de frase en fa sostenido menor que te pone la piel de gallina, ¡dabuten!Sección 4: Vuelta a la mayor, como quien llega a casa de la marcha
Regreso a la mayor, la misma tonalidad con la que empecé, ¡redondito, tío! Ahí la orquesta se pone las pilas y hasta el bombo y el triángulo se animan a petarlo. El mood sube a tope, tipo verbena de pueblo con fuegos artificiales y sin nadie que se raye. A estas alturas el esqueleto ya te pide menearse solo, peña, así que no te cortes, que nadie mira.Sección 5: La coda, mi espinita clavada
Cuentan que me quedó la espinita con la coda, que quería que triunfara y, ¡hostia!, no hubo manera. El estreno del coro fue en febrero de 1867, en Viena, y salió regulín: un solo bis y a la peña no le molaba la letra. Pero la coda, colega, te hace como un resumen de la movida, bajando revoluciones, con su puntito de nostalgia, ¿vale? Y la codetta pone el último ¡pam! pa' cerrar unos diez minutos de gloria, si la tocan entera, ¡qué crack!Dale al play y no mires atrás
¡Anda, que ahora te toca a ti, tronco, que te invito a vivir esta movida en tus carnes! Dale al play, déjate llevar y flota, tío, como un barquito por un río de color dudoso. Mientras suene, acuérdate de lo que hemos hablao: los violines, las trompas, los cambios de tonalidad, ¡no me los pierdas de vista, illo! Ojalá te mole mi The Blue Danube tanto como me molaba a mí currármelo, ¡de locos, de verdad!---
¡Hala, colega, ya llegamos al final de la movida, y yo con el corazón en un puño, tipo vals en cámara lenta! ¿Te ha molao esto de la guía de escucha de The Blue Danube, o te has quedao en plan «meh», tronco? Si has aguantao hasta aquí, ya eres peña de la casa, illo, y tus orejas se han ganao un diez por currarse el vaivén. Pero ojo, quillo, que de esta pieza queda mazo todavía por pillar, que no te la he contao entera ni de coña. Aún hay rincones por explorar, o sea, detalles y vueltas que te van a hacer flipar, ¡de locos! Así que pira por los enlaces de aquí abajo, dales un clic y sigue tirando del hilo, que el Danubio no se acaba nunca, ¿sabes? Venga, a darle, crack, y que el vals te siga girando la cabeza un ratillo más.
