Jules Massenet
Compositor
1842 – 1912

Hola, soy Jules Massenet, el compositor francés detrás de óperas como Manon y Werther. Hoy te voy a contar la historia de mi vida, desde mis primeras clases de piano hasta el gran éxito en París. Además, en esta web mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer mis piezas cuando las escuchas, así que anímate a empezar el entrenamiento .
---
Del hierro al piano
Nací en 1842 en Montaud, y aunque mi padre se ganaba muy bien la vida fabricando hierro, yo preferí el sonido mucho más amable del piano. Mi madre fue quien me dio mis primeras clases en casa, con toda la paciencia del mundo ante un niño que no paraba de tocar las teclas. A principios de 1853 entré en el Conservatorio de París, donde estudié composición con Ambroise Thomas y aprendí a poner un poco de orden en mis ideas. Diez años después gané el Prix de Rome con mi cantata David Rizzio, lo que me llevó a pasar tres años en Roma.El gran salto al escenario
Durante esa estancia en Roma conocí a Franz Liszt, que me pidió que diera clases de piano a una alumna suya llamada Louise-Constance de Gressy. La música hizo de las suyas entre clase y clase, nos casamos en 1866 y dos años más tarde nació nuestra hija Juliette. De vuelta al trabajo duro, conseguí mi primer gran éxito en el mundo de la ópera con Le roi de Lahore en 1877. A partir de ese momento las puertas de los grandes teatros se abrieron de par en par, como cuando por fin encuentras la llave que encaja en la cerradura.Mi vida en París
Pasé la mayor parte de mi vida en París, donde tenía mi piso en la rue de Vaugirard, siempre rodeado de partituras y proyectos. En 1878 tuve el honor de entrar en la Académie des Beaux-Arts con treinta y seis años, ganándole el puesto al mismísimo Camille Saint-Saëns. Ese mismo año empecé a dar clases de composición en el Conservatorio de París, un trabajo que mantuve hasta 1896. Allí ayudé a formarse a jóvenes con muchísimo talento como Gustave Charpentier, Ernest Chausson o Reynaldo Hahn, intentando guiarlos sin quitarles nunca su propia voz.Mis melodías más queridas
A lo largo de mi carrera llegué a escribir más de treinta óperas, además de ballets, conciertos y más de doscientas canciones. De todas mis obras para el teatro, las dos que más cariño han recibido del público son Manon, estrenada en París en 1884, y Werther, que vio la luz en Viena en 1892. También compuse Thaïs en 1894, de donde sale esa famosa pieza para violín que puedes escuchar en esta misma página: Meditation from Thais. Es una melodía tranquila y cantabile que parece flotar en el aire, pensada para que te olvides del reloj desde el primer compás.Madrugones y nervios de estreno
Aunque mis obras llenaban los teatros, mi rutina diaria tenía bastante menos glamour de lo que la gente se imaginaba en la calle. Me levantaba todos los días a las cuatro de la mañana para componer en silencio, cuando media ciudad todavía estaba en el quinto sueño. Además, por mucho éxito que tuviera, sufría unos nervios terribles cada vez que se estrenaba una ópera mía. Lo pasaba tan mal pensando en la reacción del público que directamente evitaba ir a mis propios estrenos y me quedaba lejos del teatro.El refugio en el campo
Para descansar un poco del bullicio parisino, en 1899 compré como refugio en el campo el Château d'Égreville, el mismo año en que me nombraron Gran Oficial de la Legión de Honor. Ni siquiera con los años bajé el ritmo de trabajo, y seguí estrenando óperas como Cendrillon o más adelante Don Quichotte en 1910. Se rumoreó mucho en la prensa sobre mi relación con la soprano Sibyl Sanderson y más tarde con la contralto Lucy Arbell, aunque la verdadera naturaleza de esos lazos sigue siendo incierta. Seguí pensando en la música hasta que el cáncer puso fin a mi vida en París en agosto de 1912, a los setenta años.Lo que quedó después de mí
Hoy descanso en el cementerio de Égreville, muy cerca de aquel rincón tranquilo que tanto me gustaba. Poco después de mi muerte los gustos cambiaron con la llegada del modernismo musical y mis obras pasaron de moda durante unas cuantas décadas, como un abrigo que se queda al fondo del armario. Sin embargo, mi manera de escribir para la voz y la orquesta dejó huella en compositores tan distintos como Giacomo Puccini y Claude Debussy. Por suerte, a partir de finales del siglo veinte mis óperas volvieron con fuerza a los escenarios de todo el mundo.De corazón a corazón
Si algo busqué siempre al sentarme frente al papel en blanco fue tocar la fibra sensible de quien estuviera sentado en la butaca. Nunca me interesó escribir música fría ni complicada solo para demostrar lo mucho que sabía de teoría. Yo lo que quiero cuando me escuchas es regalarte una melodía clara y sincera que te acompañe como una buena conversación entre amigos. Si al terminar la pieza sientes un pequeño pellizco de emoción o te quedas tarareándola sin darte cuenta, todos mis madrugones habrán valido la pena.---
¿Te ha gustado acompañarme en este recorrido por los recuerdos de mi vida? Si te apetece seguir escuchando mi música, en esta página puedes descubrir el Meditation de Thais. Haz clic en los enlaces de aquí abajo para adentrarte en esta obra y dejar que sus melodías hablen por sí mismas.
Meditation from Thais
Méditation from Thaïs
