Un río nada azul con The Blue Danube de Johann Strauss II
Los mejores momentos
The Blue Danube, Op. 314

Soy Johann Strauss II, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de The Blue Danube. Vas a escuchar los pasajes más brillantes de la versión orquestal que triunfó en la Exposición Universal de 1867 en París, y en unos minutos entenderás por qué el público se rindió a ella. En esta web mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que prueba el entrenamiento cuando quieras.
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Un río que se despereza
Yo abro The Blue Danube con una introducción larga y tranquila, en la mayor, donde los violines tiemblan flojito, como un río que todavía no ha tomado su café de la mañana. Cuando por fin llega el primer vals, en re mayor, la música se anima, y Brahms llegó a escribir los primeros compases de este vals en el abanico de mi hijastra Alice y añadió que, por desgracia, no eran suyos.
Un paseo con muchos desvíos
En la parte central yo voy enlazando un vals con otro y cambiando de tonalidad varias veces, de modo que la música da vueltas sin que tú notes en qué momento has cambiado de sala. Ahora te confieso que esta pieza nació como canción para coro, con una letra satírica sobre la guerra perdida, y que ni al coro ni al público les gustó esa letra, así que la música tuvo que abrirse camino sin palabras.
La coda se toma la revancha
Yo no suelo presumir, pero se cuenta que lo único que lamenté de este vals fue que su coda no triunfara. Mira cómo es la vida: hoy es la pieza con la que se cierra el concierto de Año Nuevo en Viena, y aquella coda se ha tomado su desquite cada enero.
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Así llegamos al final de este paseo por The Blue Danube, y me gusta pensar en lo lejos que llegó un vals que nació después de una derrota, cuando el ánimo andaba por los suelos. Empezó con una letra que no gustó demasiado, y fue la versión para orquesta, la que presenté en la Exposición Universal de París de 1867, la que se quedó para siempre en el oído de la gente. Hoy suena cada año al cierre del concierto de Año Nuevo de Viena, y a mí me conmueve pensar que tanta gente empiece el año bailando, aunque sea sentada en el sofá, con una música que nació sin demasiadas ganas de fiesta. ¿Has disfrutado descubriendo los mejores momentos de The Blue Danube? Aún quedan muchos aspectos por explorar, como la manera en que se enlazan los valses, el papel de cada instrumento de la orquesta o los lugares del cine donde esta música ha acabado sonando. Te invito a hacer clic en los enlaces que encontrarás aquí al lado para seguir profundizando en The Blue Danube a tu ritmo. Y la próxima vez que la oigas, déjate llevar por ese compás de tres tiempos, que lleva más de siglo y medio invitando a la gente a dar una vuelta más.
Grabación: Pracchia-78, Public domain
