Fiesta gitana en la Hungarian Rhapsody No 2 de Liszt
Los mejores momentos
Hungarian Rhapsody No. 2 in C-sharp minor, S. 244 No. 2

Soy Franz Liszt, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Hungarian Rhapsody No 2. Vas a escuchar cómo la melancolía del comienzo se convierte en la friska, una danza en fa sostenido mayor que te empuja cada vez más fuerte hasta dejarte sin aliento. Si quieres aprender a reconocer una pieza en cuanto empieza a sonar, prueba el entrenamiento : mis colegas compositores y yo te lo enseñamos aquí.
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Empiezo con cara de domingo lluvioso
Yo empiezo la rapsodia en do sostenido menor, con una música lenta y solemne que se llama lassú. Esa costumbre de arrancar despacio y acabar a toda velocidad la tomé de la improvisación gitana, así que, si te parece que tardo en arrancar, es que estoy cogiendo carrerilla.
Aquí el pianista coge el micrófono
Yo dejo en la partitura, justo antes de la parte rápida, un hueco para que el pianista improvise una cadenza a su gusto, como ese invitado de la boda que coge el micrófono y ya no hay quien se lo quite. Rachmaninoff y Marc-André Hamelin escribieron la suya, y después de ese rato de lucimiento llega el cambio brusco de lento a rápido.
Termino con los dedos echando humo
Yo cierro la rapsodia con la friska, ahora en fa sostenido mayor, y desde el principio el piano corre como si llegara tarde a un tren. Estas rapsodias tienen fama de difíciles, y en 1947 hasta el gato y el ratón de Tom y Jerry se pelearon con esta música en The Cat Concerto, que ganó un Óscar.
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Ya hemos recorrido juntos los momentos que más me gustan de la Hungarian Rhapsody No 2, y ahora me quedo pensando en lo mucho que cabe en una sola pieza. Empieza con una calma solemne, se detiene a respirar y acaba en una carrera que nadie quiere que termine. ¿Has disfrutado descubriendo conmigo lo mejor de esta rapsodia? Todavía quedan muchos aspectos de la Hungarian Rhapsody No 2 por explorar, como sus versiones para orquesta, la de piano a cuatro manos o la reescritura que hizo Vladimir Horowitz en 1953. Y también está el modo en que esta música llegó hasta los dibujos animados, donde seguramente la has oído sin saber que era mía. Si te apetece seguir, pulsa en los enlaces que tienes aquí al lado y sigue explorando la Hungarian Rhapsody No 2 a tu ritmo. Te aseguro que cada vez que la escuches vas a encontrar algo nuevo.
