Fiesta gitana en la Hungarian Rhapsody No 2 de Liszt
La guía de escucha
Hungarian Rhapsody No. 2 in C-sharp minor, S. 244 No. 2

Soy Franz Liszt, y esta es la guía de escucha de mi Hungarian Rhapsody No 2. Aquí vas a aprender a seguir cómo el piano pasa de un canto lento y melancólico a una danza vertiginosa, y a notar el momento en que cambia el aire. En esta web, mis compañeros compositores y yo también te enseñamos a reconocer nuestras piezas cuando suenan, así que anímate con el entrenamiento .
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Cómo escuchar sin necesitar un diploma
Lo primero que te cuento es que aquí hay un solo instrumento, el piano, y una sola persona que se encarga de todo. Con la mano izquierda suele sostener el suelo por el que camina la melodía, y con la derecha canta, adorna y de vez en cuando sale corriendo. Si alguna vez oyes esta música con orquesta, ten en cuenta que esa no es la original: Franz Doppler hizo una versión conmigo, y después llegaron otras, pero yo la pensé para piano solo. Mi consejo es que no busques entenderlo todo, sino que notes cuándo la música respira despacio y cuándo se te echa encima.Por qué la llamé rapsodia húngara
Es la número 2 de mis diecinueve rapsodias húngaras, y el título dice dos cosas. «Húngara» porque me apoyé en el verbunkos, una danza de Hungría con partes a distintas velocidades, y en la improvisación gitana. «Rapsodia» porque en una carta de 1864 escribí que mi papel de rapsoda se limitaba a convertir las melodías en obras lo más cercanas posible a su verdadera esencia. Dicho de otra forma, me sentía menos el dueño de cada tema que alguien que le busca el mejor marco a un cuadro que merece verse.La forma: una fiesta en dos tiempos
La forma de la rapsodia es la de la danza húngara, sin las reglas de manual de otras formas. Preferí el esquema de la danza húngara, que es como una velada que empieza con una larga sobremesa y acaba con todos bailando: primero una parte lenta y elegíaca, la lassú, y después otra rápida y vertiginosa, la friska. Yo te lo cuento en tres tramos: la lassú en do sostenido menor, el hueco de la cadenza y la friska en fa sostenido mayor. Ahora me detengo en cada uno, uno por uno, para que veas cómo se enlazan y cuentan una historia.Sección 1: Primero, una buena pena
La lassú arranca en do sostenido menor con un ánimo grave, casi de lamento, en el que cada frase parece pensarse dos veces antes de seguir. El ritmo es lento y libre, de manera que el pianista puede estirar una nota igual que uno estira una conversación que le importa. Poco a poco la melodía se va adornando y el ánimo se va caldeando, como si la tristeza se contara con cada vez más ganas. Fíjate en que no hay ninguna prisa, porque aquí estoy preparándote para lo que viene después.Sección 2: El pianista pide la palabra
Antes de la parte rápida, la partitura deja un espacio para que el pianista invente una cadenza si le apetece. Es un momento de aire suelto, sin un compás que mande, en el que la tensión se acumula como el agua antes de desbordarse. Funciona como el umbral entre la tristeza del do sostenido menor y la luz del fa sostenido mayor. Escucha cómo el piano se queda un instante en suspenso, porque justo después se abre la puerta.Sección 3: Se acabó la pena, ¡a bailar!
Con la friska llega el fa sostenido mayor y el ánimo da un vuelco: de la melancolía pasamos a una danza llena de fuerza. El ritmo se acelera, los acordes golpean y las manos del pianista saltan por el teclado, y por eso mis rapsodias tienen fama de difíciles. Cuanto más avanza, más se aprieta el ritmo, hasta que tienes la sensación de ir montado en un tren que no piensa parar en ninguna estación. Cuando termina, te quedas con la impresión de haber pasado en muy poco tiempo del llanto a la fiesta.Ahora te toca a ti
Ahora te invito a vivir mi Hungarian Rhapsody No 2 por ti mismo. Dale al play y déjate llevar por la música. Mientras suena, quizá te ayude recordar lo que hemos charlado. ¡Ojalá disfrutes del viaje por mi Hungarian Rhapsody No 2 tanto como yo disfruté al crearla!---
Hasta aquí llega mi paseo por la Hungarian Rhapsody No 2, y me gusta pensar que, cuando la vuelvas a oír, ya no será la misma música de antes. ¿Te ha gustado conocer la guía de escucha de la Hungarian Rhapsody No 2? Yo la escribí para un solo piano, y aun así ha dado tantas vueltas que cabe en versiones para orquesta, en una versión a cuatro manos y hasta en el arreglo que hizo Vladimir Horowitz en 1953. Todavía quedan muchos rincones de esta rapsodia por explorar, desde los distintos caminos que ha tomado hasta la forma en que cada pianista se la hace suya. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes a tu alcance y sigue descubriendo la Hungarian Rhapsody No 2 a tu ritmo. Yo te espero en la próxima escucha, con la lassú tranquila y la friska preparada para cuando quieras que te empuje otra vez.
